Sociedad

PANDEMIA Y NEGOCIO FARMACÉUTICO

La vacuna de AstraZeneca comenzará a producirse en Argentina dentro de dos semanas

Lo anunció Hugo Sigman, CEO del Grupo Insud, a cargo del laboratorio Mabxience. La vacuna de AstraZeneca y la Universidad de Oxford comenzará a producirse a partir del 23 de noviembre pese a no haber terminado las pruebas de seguridad.

Sábado 14 de noviembre | 16:27

Hugo Sigman, CEO del Grupo Insud a cargo del laboratorio Mabxience, anunció que la vacuna de AstraZeneca y de la Universidad de Oxford contra el corinavirus comenzará a producirse a partir del 23 de noviembre en Argentina.

La firma planea fabricar al menos 150 millones de dosis que tienen intenciones exportar por primera vez a México, encargada por la farmacéutica AstraZeneca. Esta vacuna tendría un costo de entre 3 y 4 dólares. Sin embargo, la vacuna de Oxford, la Sputnik V y la de Pfizer no han publicado los resultados de la fase 3. Esto quiere decir que las pruebas científicas de seguridad y eficacia sobre decenas de miles de personas no han sido oficializadas.

El anuncio se dio en el marco del evento “COVID19: Presente y Futuro”, organizado por la Fundación de Estudios para la Salud y Seguridad Social (FESS) sobre Responsabilidad Social en Salud y Medio Ambiente. Allí el empresario reveló: “Estamos a dos semanas de empezar la producción, que comenzará el 23 de noviembre". La carrera por obtener la vacuna que llevan a cabo los países más poderosos provoca que los más de 150 activos en desarrollo contra el Covid-19 sean dudosos. La revista Nature resaltó en un artículo sobre el planteo de investigadores los “datos cuestionables” en los resultados de las pruebas clínicas de la Sputnik V.

Por twitter, el médico y accionista también aclaró que "Mabxience se encargará de fabricar el principio activo, es decir, la materia prima de la vacuna de Oxford AstraZeneca. Una vez concluido, el producto será entregado a AstraZeneca, que lo enviará a México, donde el laboratorio Liomont se ocupará de fraccionarlo y envasarlo". Es decir, que las farmacéuticas serán las que se llenen de millones distribuyendo vacunas que no todavía no tienen del todo testeada su efectividad y que, como bien dijo el propio Sigman, aún no están aprobadas por el ANMAT. Pero lo que omite el dueño del grupo multinacional Insud es que este acuerdo le garantiza quedarse con la tecnología para producir la vacuna y con el mercado a futuro de la misma, una operación similar a la que selló con el gobierno de Cristina Fernandez de Kirchner en 2009 con la pandemia de gripe porcina A n1h1, en aquel caso con Novartis. Aún más, el mismo Sigman impulsa, desde Biogénesis Bagó, la instalación de megagranjas porcinas como las que produjeron la gripe A. Negocio redondo.

La vacuna en acuerdo con el gobierno

El sábado se conoció que AstraZeneca y el Gobierno firmaron un acuerdo para la adquisición, por parte del Estado nacional, de 23 millones de dosis, cuya entrega se hará "en la primera mitad de 2021" si es que "los ensayos en curso resulten exitosos" y la aprueban los organismos correspondientes.

Esta noticia, llega casualmente en sintonía con el anuncio de que el Gobierno aprobará en el Senado una ley favorable a los grandes laboratorios, garantizando que estos utilicen la prórroga de jurisdicción a favor de los tribunales arbitrales y judiciales con sede en el extranjero, en caso de iniciarse un juicio con alguno de estos. La ley también implica acuerdos de confidencialidad y exime del pago de derechos de importación de las vacunas. Un negocio redondo para la industria farmacéutica.

Leé también: El Gobierno comprará 25 millones de dosis de la vacuna rusa contra el coronavirus

Aunque desde el Estado aseguren que con la compra de la vacuna rusa y la de Oxford podrán inmunizar a buena parte de la población, la realidad es que aunque es un instrumento clave, no puede solucionar por si sola la crisis sanitaria, y todavía falta un largo camino de pruebas científicas por realizar (terminar la fase 3 y revisar científicamente los datos) y de fondo, es una carrera enmarcada en una una cruzada por enormes intereses económicos y geopolíticos. Usualmente una vacuna, incluso las que funcionan, lleva años de investigación y testeo antes de su administración clínica a gran escala. Pero la pandemia ha generado que la carrera por quien obtiene primero la cura sea un negocio millonario para las farmacéuticas y un rédito político inédito para los gobiernos. Ese es es el fondo sobre el cual es necesario seguir este desarrollo.







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