×
×
Red Internacional

XVIII Congreso del PTS.La situación nacional, la lucha de clases y las perspectivas de la izquierda

En su sesión del día sábado 3 de julio, el Congreso del PTS debatió sobre la situación política en Argentina. Con un informe de Christian Castillo y decenas de intervenciones de delegados y delegadas de todo el país se desarrolló un importante intercambio. Mirá el video y los principales conceptos de la jornada.

Viernes 9 de julio | 14:40
XVIII Congreso del PTS: Christian Castillo sobre la situación nacional y las tareas de la izquierda. - YouTube

La jornada comenzó con un informe de Christian Castillo, que podés ver completo en el video. Los principales conceptos que desarrolló el dirigente del PTS fueron los siguientes:

• En un artículo del 15 de junio, el diario La Nación intentaba demostrar que en Argentina, a diferencia de otros países de la región, no se puede desarrollar una izquierda fuerte por las posiciones “extremas” de la izquierda en nuestro país, y porque el sistema de partidos estaría muy fuerte, según el análisis interesado de este diario. Sin embargo, esto es parte de una operación para presentar a la izquierda dividida y de intentar separar a nuestro país de lo que es un marco de fuerte inestabilidad regional. Pero la realidad es que hay una relación entre los fenómenos que se ven en América Latina y lo que pasa en Argentina.

• Existen rasgos en común, como el hecho de que con la pandemia hubo pauperización de la vida de los sectores populares. En nuestro país se venía ya de antes de una caída muy grande en los últimos años de Macri y eso se profundizó con el Gobierno peronista. Esa es la base material del descontento, junto con los muertos por el coronavirus. Según el Indec, durante lo que va de la pandemia el 40 % más pobre perdió un 4 % y el 20 % que más gana recuperó un 0,2 %. La promesa de recuperar lo perdido, llenar la heladera y volver al asado que había hecho Alberto Fernández no se cumplió, sino que los sectores obreros y populares siguieron perdiendo.

• La política de gestión de la pobreza es un rasgo común de todos los gobiernos, incluido el de Macri que compró gran parte de la paz social con los fondos que le dio a los “Cayetanos” y a otros movimientos sociales. Saben que va a haber millones de pobres e informales y tratan de evitar los estallidos, porque estos se sabe cómo empiezan y no como terminan. El Frente de Todos además nuclea a casi todas las cúpulas de los sindicatos y movimientos sociales y más históricamente el peronismo demostró una capacidad de supervivencia más importante que otros partidos de la región. Ahora busca presentarse no como ajustador sino como amigo del pueblo.

• Sin embargo, estamos viendo algunos elementos de que ese dique de contención está muy lejos de ser absoluto. Por ejemplo, en el proceso de lucha de clases en Neuquén se vieron condiciones “latinoamericanas”. Toda la burocracia sindical estuvo apoyando el acuerdo traidor y de hambre contra los trabajadores de la salud, pero tuvieron como respuesta a todo el pueblo enfrentando ese pacto, con organizaciones de “autoconvocados”, con cortes de la ruta del petróleo, con una alianza con la comunidad mapuche y otros elementos que dan cuenta de un proceso de rebelión que superó largamente el terreno sindical y que puso en vilo a la provincia y al Gobierno del MPN en crisis. Además, en Neuquén se logró el mayor aumento salarial de toda la clase obrera sindicalizada de todo el país en lo que va el año, seguido por otros procesos como el de vitivinícolas. Muchos de estos casos se distinguen por sus rasgos de autoorganización.

• En ese marco, las paritarias que reabren ahora no son solo porque vienen elecciones sino porque tienen miedo a que las burocracias sindicales sean sobrepasadas desde las bases. En nuestro país tenemos experiencias históricas como la respuesta al “Plan Rodrigo” en 1975 bajo el Gobierno de Isabel Perón, cuando primero la burocracia decía que el que moviliza es un traidor pero después fue desbordada y tuvieron que convocar al paro general. En la situación actual, bajo los golpes de la crisis y los embates de la lucha de clases, se abrirán más brechas dentro de la coalición gobernante.

• De conjunto, lo que estamos viendo son elementos de una etapa prerrevolucionaria incipiente, en la que se combinan los elementos de una experiencia política con el peronismo, que además al ser una coalición es más inestable; la catástrofe económica y social; los elementos iniciales de lucha de clases; la división de las clases medias; y el hecho de que estamos frente a un Gobierno que la mayor parte de la burguesía no considera como propio, como estamos viendo ahora en los movimientos internos de la UIA, controlada por Techint. El peso de la deuda pública y la renegociación con el FMI implican que hacia adelante, de la mano de los partidos patronales, solo se pueden esperar más crisis y subordinación del país al capital financiero internacional.

• ¿Cuál es el grado de desencanto que hay con el gobierno? Hasta dónde se va a terminar expresando en los próximos meses desde el punto de vista electoral es algo complejo de determinar. De momento, la mayoría de los indecisos que se ven en las encuestas son de votantes de Alberto en 2019, mientras que los de Juntos por el Cambio se mantienen más. Eso es un proceso en curso porque el peronismo atacó con ajuste a su propia base electoral. Nosotros no decimos que la situación ya está totalmente abierta para la izquierda, pero sí que entre los desencantados y los sectores que han luchado vemos muchos síntomas y posibilidades de avanzar para la izquierda. Algo de esto se expresó ya en la muy buena elección que hizo el Frente de Izquierda en Jujuy con casi el 8 % de los votos y en la del Partido Obrero en Misiones con casi el 4 %.

• Por supuesto que la pelea electoral no la podemos separar de la perspectiva más general. Por eso la izquierda tiene que ser una referencia. En 2019 cuando defendimos la independencia de clase contra la avalancha del malmenorismo, eso tuvo un valor muy importante porque quedamos como una referencia política. Esa referencia no la hubo en los otros países de la región cuando hubo levantamientos y en ese sentido la nuestra es una tarea preparatoria también desarrollarla acá antes de que se profundicen la crisis y la lucha de clases, para poder ser una alternativa en momentos decisivos. No podemos despreciar las luchas en el terreno que sea, como la pelea ahora por listas comunes de la izquierda, que expresa este carácter, que nos permite golpear lo más unificadamente posible contra el peronismo y Juntos por el Cambio.

• En otro plano, también debemos llegar forjando nuevas instituciones antes de los eventos agudos de la lucha de clases, promover que surjan coordinadoras a partir de los sectores en lucha, como en Neuquén donde estuvo la interhospitalaria, y experiencias de coordinación y reagrupamiento de los sectores avanzados, para fortalecer las propias luchas y las exigencias a las direcciones sindicales de manera de poder imponer acciones de masas (el Frente Único Obrero). Este último punto se desarrolló más las siguientes intervenciones y el debate del día domingo.

El debate con decenas de intervenciones

Tras el informe de Castillo, la sesión continuó con la participación de decenas de oradores y oradoras. Entre los debates planteados, dos ejes se destacaron: la necesidad de impulsar comités de acción combinados con una gran tarea de agitación política, así como el debate político con el peronismo y en particular con el kirchnerismo.

Sobre el primero de estos aspectos, Emilio Albamonte explicó la necesidad de que el Congreso del PTS resolviera continuar impulsando audazmente organismos de autoorganización y coordinación obrera y juvenil con libertad de tendencias en todo el país, a la vez que asumir como un gran desafío inmediato la realización de una gran campaña electoral de agitación, propaganda y organización con la participación de miles de simpatizantes como colaboradores.

En el debate se desarrolló que lo que está de fondo es la necesidad de dar una dura pelea para que la experiencia política con el peronismo se procese hacia la izquierda y la clase obrera se constituya como sujeto independiente al calor de la crisis, lo cual por supuesto que no está dado de antemano y mecánicamente, sino que es una gran batalla que tenemos por delante y cuyo desarrollo implicará distintos momentos a lo largo de toda la etapa que está abierta. En lo inmediato, tanto en la lucha de clases como en la contienda electoral, nuestro planteo de unidad de toda la izquierda clasista y socialista para construir una tercera fuerza nacional busca dar pasos en ese sentido, peleando para que el descontento con el Gobierno no lleve al mal menor, al desánimo o a variantes como los libertarios o Randazzo. Mientras que las clases dominantes usarán las elecciones para buscar un mandato para seguir atacando al pueblo trabajador, nosotros tenemos una dura pelea por hacer la mejor elección posible para la izquierda, para conquistar nuevos puntos de apoyo para enfrentar los nuevos ataques que vendrán y para la construcción de un gran partido revolucionario que luche por otra salida a la crisis.

En cuanto a la lucha de clases y la coordinación de sectores en lucha, que es una apuesta central del PTS, se han comenzado a hacer importantes experiencias que desarrollamos en la nota sobre la sesión de orientación del Congreso, y que también tienen que ver con combatir las presiones sindicalistas y corporativas, para avanzar en la conciencia política. Con la organización y participación de acciones en común, los trabajadores buscan evitar que los conflictos parciales queden débiles y aislados, fortaleciendo las luchas y acumulando mayores fuerzas también para pelear por el Frente Único Obrero con denuncias y exigencias a la burocracia sindical. Conquistar la fuerza necesaria para influir dentro de los sindicatos y organizaciones de masas para sacar a la burocracia de sus cómodos sillones, cuando las mismas están en complicidad con el Gobierno mientras los trabajadores sufren la crisis, se vuelve una tarea esencial, en la perspectiva de imponerle a las burocracias sindicales movilizaciones y luchas de masas.

El Congreso también discutió que esta orientación busca avanzar en una perspectiva para la etapa que se abrió: si la lucha de clases se extiende al calor de la crisis y logramos organizar a 20.000 o 30.000 trabajadores en Comités de Acción, estaremos construyendo poderosas organizaciones de los trabajadores en lucha con mucha fuerza propia frente a las cúpulas de los sindicatos y elevando la moral de toda la clase obrera, pero también preparando las condiciones para el desarrollo pleno de un doble poder alternativo al de la burguesía si la situación se hace abiertamente revolucionaria.

Asimismo, se destacó que, en el momento actual, y siguiendo la lógica de León Trotsky en Francia en los años ‘30, desde el PTS impulsamos los Comités de Acción desde la perspectiva de que el surgimiento de los mismos genere un terreno más propicio no solo para fortalecer las luchas sino también para que al calor de esas experiencias de lucha y no corporativas, los revolucionarios multipliquemos nuestra influencia y demos pasos más acelerados en la construcción de partido.

Para esto, se problematizó que nuestro impulso y participación en estas instancias de coordinación de las luchas debe ir indisolublemente ligada a una práctica de agitación política permanente, lo cual en lo inmediato está ligado al desafío de la campaña electoral, para aprovechar el momento de politización especial que siempre significan los comicios. La participación en las luchas sin este elemento, y sin propaganda para convencer de la necesidad de construir un partido revolucionario de los trabajadores, constituye un desvío.

La lucha política con el peronismo

Otro debate importante que recorrió buena parte de las intervenciones de los delegados y delegadas fue el de la experiencia con el peronismo y la lucha política. Muchos oradores destacaron que en su actividad de militancia en lugares de trabajo, estudio o barrios se encuentran con gente que había votado al peronismo con expectativas en 2019 y ahora está desilusionada y abierta a votar a la izquierda, tanto entre quienes rompieron definitivamente como quienes buscan de esa forma “ponerle un límite al Gobierno”.

Así lo reflejaron por ejemplo trabajadores aeronáuticos que contaron sobre trabajadores que habían votado al Frente de Todos pero ahora están decepcionados y quieren ponerle un límite al ajuste o estudiantes universitarios que contaron cómo con la campaña por la unidad de la izquierda clasista y socialista para las luchas y las elecciones pudieron dialogar con muchos jóvenes que hacen referencia a las promesas incumplidas por parte del actual Gobierno.

“Desencanto” también fue una palabra usada por muchos para reflejar el ánimo de viejos obreros peronistas ahora desilusionados y que están viendo bien la propuesta de unidad de la izquierda porque ven a Alberto Fernández como un “tibio” frente al poder económico, o de trabajadores en lucha como los ferroviarios, los de la energía o de la limpieza de Córdoba, entre muchos otros, que vienen de votar al Frente de Todos pero ahora están haciendo una experiencia, no solo con el ajuste sino también en el encuentro con otros sectores que están en su misma situación y la pelean juntos.

A su vez, distintas intervenciones resaltaron el rol de La Izquierda Diario como herramienta para abrir estos debates y difundir temas que los grandes medios ocultan o distorsionan, con mucho reconocimiento entre trabajadores que dicen que LID es el único medio que permite que se escuche su voz y se conozcan sus luchas.

En el cierre de la jornada, Christian Castillo retomó estos debates. Por un lado, remarcó la necesidad de diferenciar los ritmos de las experiencias con el Gobierno entre los sectores que están saliendo a luchar y las grandes masas, resaltando que el de la desilusión con el oficialismo es un proceso abierto que tenemos que seguir en su desarrollo y magnitud.

Por otro lado, sobre la ubicación política frente al peronismo y su ala kirchnerista, Castillo subrayó que desde el PTS venimos denunciando que hay un ajuste en curso, al punto tal que al ministro Martín Guzmán lo felicitó el ultra neoliberal Domingo Cavallo. Que no se puede de ninguna manera decir que la culpa de la situación es solamente de la pandemia o de Macri, sino que el Gobierno actual benefició a sectores poderosos que no les tocaron el bolsillo, mientras que pauperizó a los sectores populares a los cuales les sacó el IFE y convalida paritarias y jubilaciones a la baja. En todo este proceso el kirchnerismo, más allá de las internas del Gobierno, es parte y sostiene este plan de ajuste con diputados y senadores que votaron un presupuesto a pedido del FMI, con funcionarios y con burócratas sindicales que dejan pasar todo.

Por último, y respecto de los debates sobre un próximo ascenso de la lucha de clases, en el Congreso también se debatió que por la actual relación de fuerzas que existe en Argentina, donde la clase trabajadora conserva un peso decisivo aunque aún no rompe con el peronismo y la burocracia sindical, así como por lo que mostraron las últimas expresiones más importantes de la lucha de clases (las movilizaciones contra la reforma jubilatoria en diciembre de 2017, o la rebelión de los trabajadores de la salud de Neuquén, vitivinícolas de Mendoza y Salta, o del citrus de Tucumán), Castillo planteó como algo imposible que en nuestro país una situación de “revuelta” como las de Chile, Colombia, Ecuador o Perú, no se combinen rápidamente con una fuerte presencia de sectores de la clase trabajadora.

Con estas reflexiones se cerró la jornada de debate, que dejó abiertos temas que continuaron en la sesión del día siguiente.




Comentarios

DEJAR COMENTARIO


Banner elecciones 2019

Destacados del día

Últimas noticias