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Red Internacional

Otro capítulo de la interna del Frente de Todos. La política inflacionaria del FMI. Columna de economía de El Círculo Rojo, un programa de La Izquierda Diario en Radio Con Vos, 89.9. En texto y audio.

Pablo Anino@PabloAnino

Viernes 27 de mayo | 10:54
  • Esta semana, Roberto Feletti presentó la renuncia al cargo de secretario de Comercio Interior. Se trata del funcionario supuestamente encargado de intentar contener la suba de precios.
  • La renuncia tuvo lugar en momentos en que el Gobierno de Alberto Fernández había decidido pasar Comercio Interior desde la órbita de Desarrollo Productivo, a cargo de Matías Kulfas, a la de Economía, que conduce Martín Guzmán.
  • Este cambio formal obviamente no respondía a que el proceso inflacionario se explica por el lugar que ocupa Comercio Interior en el laberinto de la burocracia estatal.
  • El cambio respondía a un intento de subordinar a un funcionario vinculado con el kirchnerismo al ministro Guzmán, el más cuestionado por las huestes que responden a Cristina Fernández de Kirchner.
  • Finalmente, Feletti decidió dar un paso al costado y difundió su renuncia públicamente. En ese texto defiende su gestión, la cual dice que funcionó hasta que se desató la guerra en Ucrania.
  • También señala que no comparte el rumbo fijado por el ministro Guzmán. Y plantea que la suba de precios requiere mayor coordinación del gabinete económico y el desacople de los precios locales de la suba de los internacionales. Es decir, defiende la suba de retenciones.
  • El reemplazante es Guillermo Hang, que se venía desempeñando como director del Banco Central y tiene mucha cercanía con el ministro de Economía, Martín Guzmán.
  • En el fondo, este juego de cargos y renuncias responde a un intento de desligarse de los costos de la suba de precios. Recordemos que a mediados de marzo el presidente Alberto Fernández le había declarado la guerra a la inflación. Pasaron más de dos meses y la inflación va ganando.
  • Pero no necesariamente porque el Gobierno esté perdiendo. Sino porque el oficialismo se ubica en el bando de los que impulsan la inflación con la autorización de subas de precios que regula el estado.
  • Tal es el caso de las prepagas (aumentan en mayo, junio y julio), de las tarifas de electricidad y gas (con alzas previstas para junio) o de las telecomunicaciones (suben en mayo y julio), entre otros incrementos pautados.
  • Incluso el oficialismo impulsa el proceso inflacionario con la devaluación permanente del peso argentino. Esa devaluación empuja el dólar hacia arriba todo el tiempo y con él gran parte del sistema de precios se eleva.
  • Esta devaluación está establecida en el acuerdo con el Fondo, que ahora exige que se acelere, que se haga más rápido.
  • Es cierto que, en el río revuelto de la inflación, las empresas aprovechan para remarcar precios sin ningún cuidado. También es cierto que las subas de los precios internacionales de las materias primas por la guerra en Ucrania se trasladan a los precios locales
  • Tan cierto como que este traslado es facilitado por el oligopolio privado del comercio exterior de granos que ejerce una decena de empresas, mayormente extranjeras.
  • Pero la inflación no es solo un juego peligroso donde el oficialismo no logra domar a los “mercados”, sino que es un juego que está incorporado en el acuerdo del FMI: se necesita de la inflación para licuar partidas presupuestarias e ingresos populares.
  • Es en este contexto que la inflación anual se elevó al 58 % en el mes de abril. Se trata del nivel más alto en los últimos treinta años. Y las proyecciones para fines de año la ubican en el 65 %.
  • Con esta inflación la única guerra es contra los salarios, contra los ingresos populares, que cada día alcanzan para menos.



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