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Red Internacional

Reino Unido. La reina Isabel II con estado de salud grave y bajo supervisión médica

Hace tiempo que experimentaba "problemas de movilidad" y ha empeorado desde este martes. Hoy, los médicos expresaron preocupación y el tono de comunicación de la cadena BBC es que estaría muy grave. La monarca, de 96 años, encabezó por las siete décadas el reinando más longevo que tuvo el imperialismo británico.

Jueves 8 de septiembre | 10:20

Los doctores que atienden a la reina Isabel II se mostraron este jueves "preocupados" por su estado de salud y han recomendado que quede bajo supervisión médica. Los comunicados de la cadena BBC expresa un tono de preocupación grave.

En un comunicado, el Palacio de Buckingham informó de que la monarca sigue en el castillo de Balmoral, en Escocia, donde están llegando miembros de la realeza británica.

La salud de la Reina, que hace tiempo que experimentaba "problemas de movilidad", ha empeorado desde que el martes recibió en Balmoral a Boris Johnson, quien le presentó su dimisión como primer ministro, y su sucesora, Liz Truss, a quien encomendó la formación de un Gobierno.

El presidente de la Cámara de los Comunes, Lindsay Hoyle, interrumpió una alocución parlamentaria para declarar: "Sé que hablo en nombre de toda la Cámara cuando digo que enviamos nuestros mejores deseos a Su Majestad la Reina y que ella y la familia real están en nuestros pensamientos y oraciones en este momento".

"Si hay algo más, informaremos a la Cámara", agregó.

Isabel II, de 96 años, ha celebrado este año su Jubileo de Platino, que conmemoró sus 70 años en el trono, un récord en la historia británica.

El rol de la monarquía y la historia de Isabel II

Detras de los protocolos, el lujo y las celebraciones, y de la imagen de la reina Isabel construida por los medios, se oculta el verdadero rol de la monarquía británica que desde hace siglos garantiza un sistema de equilibrios interno que le permita a la clase dominante del Reino Unido su perpetuidad.

Isabel II no estaba destinada a ser reina, pero su tío Eduardo VIII, rey por menos de un año, abdicó el 11 de diciembre de 1936 para casarse con una "plebeya" norteamericana. Esa renuncia a su reinado, posibilitó que el hermano menor de Eduardo -padre de la futura reina y que por ser el hijo menor no estaba en la línea sucesoria de la corona- asumiera como rey. Hasta ese momento él y su esposa tenían el título de duques de York.

Cuando Jorge VI muere, en 1952, asume su hija mayor: Elizabeth Alexandra Mary, quien de ahí en adelante será la reina Isabel II.

En sus 69 años de reinado, Isabel II ya sobrevivió a 15 primer ministros británicos, desde Winston Churchill (que fue su consejero cuando se convirtió en reina a los 25 años) hasta el actual Boris Johnson. El 83% de la población inglesa solo la conoció a ella como reina.

Una de las tantas curiosidades: Isabel II es dueña de todos los cisnes blancos que habitan a lo largo del Támesis y de los delfines y ballenas de las aguas británicas. Además, puede viajar sin pasaporte, porque es ella la que firma todos los de los ciudadanos británicos.

Su rostro, figura también en los billetes de países como Canadá. Esto es porque ese país de América del Norte fue una colonia Británica cuando en el siglo XVIII logra vencer a Francia en confrontaciones bélicas por ese territorio.

A la reina y su familia la sostiene en gran parte las subvención estatal, con dinero de los impuestos de la población, además tiene una inmensa fortuna producto de negocios, sus caballos pura sangre, etc.

Isabel II ostenta el cargo de reina de 15 de sus ex colonias (el año pasado rompió con la corona la isla de Barbados), que integran, junto a 39 países más la Commonwealth. Ex colonias de las cuales muchas siguen siendo dependientes del Reino Unido. Además de que tiene el cargo de Jefa de Estado de los territorios de ultramar. Las Malvinas argentinas, por ejemplo, son parte de esos territorios que Gran Bretaña se adjudica como propios.

De donde sale su fortuna

La corona británica tiene tres fuentes de financiamiento. La primera es la subvención estatal, que en todas las monarquías europeas es la partida del Estado destinada a mantener los gastos de esa institución medieval.

Pero en Gran Bretaña tiene la particularidad que proviene de “terrenos de la Corona”, que son tierras ubicadas en Inglaterra, Gales y Norte de Irlanda, usufructuadas por la realeza, pero son de propiedad mixta (estatal y privada).

También poseen negocios inmobiliarios, terrenos agropecuarios, derechos mineros y cobran licencias y tasas por eventos internacionales como la Real Carrera de Caballos de Ascot. Todo ese patrimonio se calcula en unos 17.000 millones de euros.

Además de todo esto, el Gobierno inglés destina un 15% de su presupuesto a la “Casa Real”. Solamente entre 2018 y 2019 esa cifra fue de 95 millones de euros.

Después está lo que se llama el “monedero privado” que son propiedades urbanas y agropecuarias pero exclusivas de la monarquía, desde 1265 (nunca olvidemos que estamos hablando de una clase de parásitos anteriores al capitalismo). Esto solo les da un ingreso anual de 24 millones de euros. A esta altura, mejor no hacer la suma, o sí. Porque su sola existencia, preservada por el Estado capitalista, es una burla descarada a quienes solo viven de su salario.

Pero no es todo, falta la parte de las inversiones personales: colecciones de arte, símbolos de la iconografía monárquica y acciones en varias empresas.

La monarca Isabel II también fue de la partida de quienes aparecieron en los famosos Paradise Papers. La reina había puesto parte de su fortuna en territorio offshore de las Islas Caimán, libre de impuestos...su majestad.




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