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La “reforma” policial de Trump es un insulto

Este martes Trump firmó un decreto que prohíbe el uso de estrangulamientos “excepto que corra riesgo la vida de un policía”. Un insulto a los cientos de miles que se manifiestan contra la brutalidad policial y el racismo.

Miércoles 17 de junio | 00:40

Foto | Telam - AFP

El martes se cumplieron 22 días desde el brutal assesinato de George Floyd a manos de la policía de Minneapolis. El video del oficial Derek Chauvin asfixiando a Floyd se viralizó y desató un odio acumulado por generaciones de afroamericanos oprimidos, perseguidos, torturados y asesinados por la policía y por vigilantes supremacistas blancos. Las movilizaciones rápidamente se replicaron todo el mundo, dejando en claro que tanto el racismo como la brutalidad policial son endémicos del capitalismo.

Trump respondió a las protestas agitando Law & Order (Ley y Orden), llamando a los gobernadores a que controlen la situación y amenazando con mandar al ejército a reprimir.

El establishment político norteamericano tardó en reaccionar. Los primeros fueron los Demócratas que a través del ex presidente Barack Obama intentaron canalizar el descontento a las urnas. El primer presidente negro de la historia de EE. UU. les pidió a los jóvenes indignados por la muerte de Floyd (una más y van…) que voten por Joe Biden, un hombre blanco de 77 años de edad acusado de racista hasta por miembros de su propio partido.

Las protestas se hicieron masivas y cubrieron todo el país, dejando claro que estamos en un momento histórico. Joe Biden comenzó a crecer en algunas encuestas de cara a las elecciones de noviembre. Sólo entonces el partido Republicano cambió levemente su línea, intentando descomprimir la situación con alguna concesión. Trump sigió insistiendo con la ley y el orden pero desde el Senado anunciaron que presentarían un proyecto de ley de la mano de Tim Scott, el único Republicano negro de la Cámara Alta.

En este marco el pasado martes el presidente firmó una orden ejecutiva que prohíbe las maniobras de ahorcamiento conocidas como chokeholds. Pero Como la impunidad está primero, se exceptúan las situaciones con riesgo de vida. Además, la orden no tiene ningún efecto inmediato sino que es más bien un conjunto de “principios guía” según dijo un asesor de la Casa Blanca.

Trump declaró que estaba "alentando a los departamentos de policía de todo el país a adoptar los más altos estándares profesionales para servir a sus comunidades", lo que es lo mismo que nada. También habló de aportar financiamiento para otros profesionales como trabajadores sociales que acompañen a los policías que deben tratar con personas con enfermedades mentales. Porque en EE. UU. quienes tiene algún problema psiquiátrico se los trata si son ricos o se les manda la policía si son pobres. Según el Washington Post el 25 por ciento de los asesinados a tiros por la policía en un período de seis meses en 2015 estaban pasando por una crisis de salud mental. El presidente no dijo una palabra de los abusos policiales ni del racismo sistémico en el país.

En fin, un insulto a la comunidad afroamericana y al conjunto de los oprimidos de EE. UU.

Por supuesto que los Demócratas aprovechan la ocasión para posar de progresistas pero con Joe Biden como candidato a presidente la tienen muy difícil. La apuesta es poner una figura atrayente como vice presidente. Una de las que suena como posible es Kamala Harris, actual senadora por el estado de California y ex fiscal general de su estado. Una mujer negra que hizo su carrera política encarcelando afroamericanos y latinos. Otra de las candidatas es Keisha Lance Bottoms otra mujer negra y actual alcalde de la ciudad de Atlanta, donde la policía acaba de matar por la espalda a Rayshard Brooks, un jóven afroamericano de 27 años.

"Me opongo firmemente a los esfuerzos radicales y peligrosos para eliminar, desmantelar y disolver nuestros departamentos de policía" dijo Trump durante la conferencia de prensa, haciéndose eco una de las demandas que más peso ganó en el movimiento, desfinanciar la policía. Los Demócratas más influyentes como Obama, Biden y el diputado James Clyburn, el afroamericano más influyente de la Cámara Baja hacen malabares para disfrazar que ellos también están en contra de lo que pide el movimiento.

Ninguno de los partidos puede ofrecer una alternativa real al racismo y las demás formas de opresión, ni tampoco a la brutalidad policial, porque de lo que se trata es de cambiar el sistema, no de reformarlo.







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