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La reforma de la precariedad: A 3 años de la reforma laboral

Se han bajado las indemnizaciones por despido, se ha dado luz verde a los EREs, se ha facilitado la temporalidad y la parcialidad, el convenio pierde fuerza, ETTs como agencias de colocación privadas. La reforma laboral que el PP abrevó en febrero de 2012 ha ayudado a profundizar la precariedad del mercado laboral.

Lluis Ros

Trabajador de McDonald's

Miércoles 10 de febrero de 2016 | 21:05

Se cumplen 3 años de la aprobación de la reforma laboral del PP, una reforma que deja un mercado laboral devastado. Los datos de la EPA lo dicen todo. En el primer trimestre de 2012 (trimestre en el que se aprobó la aplicación de la reforma laboral) la población activa era de 17.765.000 trabajadores. En el último trimestre de 2015 era de poco más de 18 millones de personas. Sólo habían, 300.000 trabajadores más, aun teniendo en cuenta que los números de 2015 incluyen la campaña navideña, en la que se firmaron más de un millón de contratos temporales y durante la que, históricamente, la población activa sufre una subida temporal.

En cuanto al número de parados, se pasó de 5.667.900 parados, en el primer trimestre de 2012, a casi 5 millones, en el último trimestre de 2015. Se tiene que tener en cuenta que desde 2012 han abandonado el Estado español más de un millón de personas en edad de trabajar. Han abandonado el país centenares de miles de trabajadores cualificados tanto nativos como inmigrantes que han vuelto a su país de origen.

La paupérrima “mejora” en los datos ha servido para que durante la pasada campaña electoral el Partido Popular agitara la insultante consigna de que han conseguido “sacar a España de la crisis”. Pero la realidad es muy distinta. La reforma laboral ha ayudado a profundizar la precariedad del mercado laboral. Haciendo pagar el precio de la crisis a las clases trabajadora y populares.

La precariedad se hace ley

La Reforma Laboral ha introducido el abaratamiento del despido. Se ha pasado de 45 días a 33 por año trabajado, con un máximo de 24 mensualidades y 20 días para los procedentes, con un máximo de 12 mensualidades. Además se ha modificado, a favor del empresario, los motivos por los cuales te pueden despedir de manera procedente.

Con un despido más barato el empresario tiene más facilidad a la hora de echar al trabajador, pero no era suficiente, así que el PP agilizó y facilitó el despido colectivo, los EREs (Expediente de Regulación de Empleo). Estos ya no tienen que ser aprobados por la consejería de empleo de la comunidad autónoma o el Ministerio de Empleo, solo es necesario la autorización judicial, y a posteriori. Además ha abierto la puerta a los despidos colectivos en el ámbito público. Los funcionarios también pueden ser despedidos.

Ahora se puede presentar un ERE si durante tres trimestres seguidos te disminuyen los beneficios o si se tienen previstas pérdidas. Con lo que se da luz verde al despido colectivo. Se han aplicado miles de EREs, destruyendo miles y miles de empleos de “calidad”, para contratar a jóvenes que cobren menos por realizar el mismo trabajo. También, de manera individual, se puede despedir a un trabajador si, falta entre 7 y 9 días en dos meses aunque sea de manera justificada (sin contar las bajas de más de 20 días).

A su vez, el convenio de empresa está por encima del sectorial, cosa que deja en situación de indefensión a las empresas más pequeñas de cada sector. La empresa también se puede descolgar del convenio si tiene pérdidas o reduce beneficios, durante 6 meses.

A las ETTs se les ha dado un poder que hasta entonces no tenían. Las Empresas de Trabajo Temporal han contribuido, durante años, a aumentar la precariedad de la juventud. Ahora las ETTs pueden actuar como agencias de colocación en colaboración con la administración pública. Para ello gestionan dinero público destinado, entre otras cosas, a orientación o formación. El dinero público lo gestionan empresas privadas.

Todo esto, sumado a la reforma de contratos, que el PP hizo después de la aplicación de la Reforma Laboral, da como resultado un escenario de precariedad cada vez más visible y preocupante. Los empresarios hicieron EREs y despidieron a millones de trabajadores, para luego contratar a jóvenes precarios que hagan el mismo trabajo por menos salario y peores condiciones. No contentos con esto, la patronal sigue pidiendo profundizar en un despido aún más fácil y barato y en condiciones de mayor flexibilidad laboral.

La Reforma Laboral ha sido la herramienta que ha permitido que en 3 años la precariedad haya avanzado sobre amplias capas, sobretodo de la juventud, en el Estado español. Esto le ha sido tan fácil a la patronal y al gobierno porque la “casta sindical” ha llevado a cabo un papel de apaga fuegos, ya que, aunque han convocado dos huelgas generales (aisladas), ha impuesto paz social, llegando a aplastar luchas tan importantes como la de Panrico, ya que no podía permitir que una lucha así ganara y sirviera de ejemplo para miles y miles de trabajadores.

Los precarios, al igual que toda la clase obrera, necesitamos organizarnos para luchar contra las condiciones a las que el gobierno y la patronal nos están llevando. Para ello es necesario construir organizaciones combativas que respondan ante los trabajadores para poder pelear para acabar con la burocracia sindical y para poder dejar la precariedad atrás.







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