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Red Internacional

LA ALEGRÍA CAPITALISTA. La realidad del pueblo trabajador

Jueves 14 de julio de 2016

David Tesanos Gonzalez, presidente de Metrogas, en representación de YPF, se destacó en la década kirchnerista como CEO de la distribuidora de gas. Durante su gestión, afín a ese gobierno, la empresa no invirtió, pero recibió millonarios subsidios. Renunció a principios de enero de este año para hacerse cargo de Enargas (el Ente Nacional Regulador del Gas) y ya en ese puesto, en el gobierno macrista, no dudó en bajarle el pulgar al pueblo ante la orden de Aranguren de aumentar las tarifas. Hoy es terrible ver cómo frente a las cámaras de televisión, por ejemplo el Jefe de Gabinete Marcos Peña dice “estamos aprendiendo”. Aprenden con el hambre del pueblo, con los miles de compañeros que quedaron en la calle gracias a la política de Cambiemos. Por eso nosotros debemos dar la lucha para que estas empresas pasen a la órbita estatal, manejada por los trabajadores, técnicos y usuarios. Teo Enrique, Trabajador de Metrogas

Nos oponemos al tarifazo

El aumento no solo fue brutal, sino que no tuvo ninguna contemplación ni consideraciones técnicas. El Ente Regulador de Electricidad (ENRE), que debería regular el servicio que brindan las empresas, brilla por su ausencia. El grupo económico ENEL, grupo italiano que tiene la concesión de la distribución, que obtuvo ganancias por miles de millones durante el kirchnerismo y festejó con champagne el triunfo de Cambiemos, presiona a los trabajadores de Edesur ante el reclamo de los usuarios por la falta del servicio, es decir, enfrentan a trabajadores y usuarios. Nosotros también somos consumidores cautivos de estas empresas, padecemos los aumentos y vemos a los usuarios que tienen que hacer largas colas para reclamar por este robo al bolsillo. Millonarios subsidios que recibieron durante los años anteriores no les alcanza: quieren más. El gobierno de los CEOs actúa en consecuencia. No hay plan de inversiones, lo que hay es presión sobre los trabajadores de la energía. Todas las empresas son del Estado pero tienen contrato de concesión. Solo miran su rentabilidad cuando se trata de un recurso vital para el desarrollo estructural de la sociedad, no estamos hablando de confort sino de calidad de vida y desarrollo social. El servicio eléctrico debería estar en manos del Estado y bajo gestión de sus propios trabajadores y usuarios: los únicos interesados en que haya un servicio de calidad. Los trabajadores creemos que el servicio debe estar en función de las necesidades del pueblo trabajador y no para generarle ganancias a los empresarios. Trabajador de Edesur.


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