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Red Internacional

FORMOSA.La realidad de las mujeres wichís entre operaciones mediáticas y mentiras oficiales

Un informe de TN muestra que mujeres wichí embarazadas se esconden en el monte por miedo a la Policía. La edición de TN es tendenciosa, pero el abuso del régimen de Insfrán a los pueblos originarios es real. Tomamos como válido el testimonio de estas mujeres y dialogamos con la APDH y con Félix Díaz.

Sábado 13 de marzo | 18:57
Imagen tomada del informe de Telenoche Investiga

El informe de TN titulado Embarazadas en peligro: en Formosa, se esconden de la Policía en el monte para no ser separadas de sus bebés, parece haber entrado como un proyectil en el fuego cruzado entre la oposición de derecha y el oficialismo.

En el medio están los padecimientos reales de las mujeres wichí y los pueblos originarios de Formosa. El Ministro de Desarrollo Humano de la provincia, Aníbal Gómez, lo calificó como un “montaje periodístico” y dijo que a las mujeres entrevistadas “les dieron letra”.

Las constantes operaciones de TN inducen la desconfianza; el brutal historial de Insfrán empuja a creer. Para La Izquierda Diario, las voces de las mujeres wichí son válidas. En esta nota intentamos correr a un costado y señalar la demagogia que hace Juntos por el Cambio a través de sus medios afines, pero también la defensa que el Frente de Todos y Alberto Fernández hacen del accionar del racista y feudal Gobernador Insfrán, que además viene de reprimir ferozmente las protestas de comerciantes y jóvenes formoseños.

¿Qué denuncian las wichí en el informe?

Emilia, una mujer wichí de 22 años, de la zona de Ingeniero Juárez, cuenta -con su bebé ya en brazos y amamantándola- lo que le sucedió al momento de dar a luz. “A la tarde me vinieron a ver y me contaron que a la bebé la tenían que derivar a Formosa. Me pusieron un inyectable (sedante) y me dijeron que era para que yo pudiera acompañar a mi hija. Y cuando me desperté estaba sola en la habitación”.

Las mujeres de las comunidades de la zona relatan en el informe que, desde hace meses, decidieron esconderse en el monte, atemorizadas de que la Policía irrumpiera a la madrugada en sus hogares, para llevarlas al hospital donde podrían practicarles una cesárea y separarlas de sus hijos. Una mujer embarazada incluso dijo temer no volver a ver a su bebé. Aunque por el momento, no existen denuncias de padres que no hayan podido recuperar a sus hijos (y esto TN no lo aclara), el precedente de cómo se llevaron a la hija de Emilia genera terror.

Este miedo, no es sólo por casos “aislados”, hay en prácticas sistemáticas de violencia estatal que lo fundamentan: hostigamiento policial, violencia obstétrica y los tratos inhumanos en los Centros de Aislamiento por covid-19, entrelazados al racismo.

Los miembros de la comunidades originarias de Formosa -al igual que en otras provincias- son desplazados de sus territorios, reprimidos y muchas veces asesinados por la Policía de Insfrán y por bandas “paraestatales”, con un odio racista heredado de la Colonia, hoy al servicio de los grandes terratenientes y del negocio de la soja. En la noche del viernes, a través de TN, una mujer wichí dijo que la policía había irrumpido en la comunidad, preguntando “dónde están las vacas gordas”, se refería a las mujeres escondidas en el monte.

Además, en los hospitales se prioriza la planificación de cesáreas, tanto para mujeres originarias como “criollas” porque –como explicó a La Izquierda Diario Berta del APDH Formosa- “no es lo mismo acompañar un trabajo de parto que lleva horas, a que te hagan una cesárea. Esta es una violencia obstétrica, una práctica abusiva en general y estructural”.

Félix Díaz, referente de la comunidad Qom de Formosa, a quien también consultamos su visión, dijo que a las mujeres originarias que van a dar a luz, no les hablan en su idioma, “muchas de ellas no hablan el español, no tienen celular para llamar a su familia”. Y en el marco del protocolo sanitario y las sospechas de covid-19 “tampoco las dejan ir acompañadas y se las llevan de la zona de Ingeniero Juárez, hasta el Hospital Las Lomitas, en Formosa capital. En esta desesperación del maltrato, las mujeres huyen al monte, para no ser separadas de su comunidad, y llevadas por la Policía sin que su familia conozca el lugar de su traslado”.

El régimen feudal y la pandemia

En los últimos meses, diversos organismos nacionales e internacionales denunciaron violaciones a los derechos humanos en los Centros de Aislamiento por covid-19.

Berta, de APDH, denuncia que “hubo malos tratos en las maneras de actuar, la gente que los recibe no les habla en el dialecto wichí, si no en español, los apuran y eso genera violencia”. Además describe que “cuando comenzó el avance del covid, por Clorinda, Ingeniero Juárez, esta manera de resolver la cuarentena, con el aislamiento en los Centros, generó mucho malestar, porque llegaban de noche a las casas de la comunidades y se llevaban a las personas con covid positivo y a los contactos estrechos. En muchas ocasiones ocurrió que al llevarlos, separaban a una misma familia en distintos Centros y se les daba información de dónde estaban los demás”.

Félix Díaz dice que "no está explicado en el idioma wichí qué es el covid. Tampoco los medios oficiales hacen informes bilingües y por esto son sorprendidos con multas por no usar barbijo o por no tener permiso. Además, muchos hermanos han perdido su trabajo, aún cuando está prohibido despedir en medio de la pandemia. En Formosa se despide también a los docentes".

Díaz, que se encuentra realizando un acampe en Plaza de Mayo por la aplicación del decreto 672/16, agregó: “Necesitamos que el Estado le de a los pueblos indígenas acceso a la medicina occidental y también libertad de circular para buscar medicina en el monte, pescar, recolectar. Tiene que ponerse en marcha la salud integral e intercultural del pueblo indígena con la medicina occidental, al igual que la educación intercultural bilingüe. Esta ley existe, solo tienen que ponerla en práctica”.

Cinismo y opereta a ambos lados de la grieta

Con total cinismo Gildo Insfrán y Alberto Fernández chocaron sus puños tras firmar el Acuerdo Federal Argentina Unida Contra la Violencia de Género. Una semana antes, la Policía reprimía brutalmente las protestas en Formosa. Dentro del Frente de Todos, no hay grietas con la derecha peronista, las alianzas también incluyen al "celeste" Manzur en Tucumán o al lobbista de las mineras Arcioni en Chubut, entre otros.
Los medios oficialistas se encargan de solapar estas contradicciones y apuntan los reflectores hacia Juntos por el Cambio y sus medios afines.

El “periodismo de guerra” le da rating al grosero espectáculo de Patricia Bullrich, disfrazada de presa, en la localidad formoseña de Clorinda, quien es responsable de la desaparición seguida de muerte de Santiago Maldonado y del asesinato del joven Mapuche, Rafael Nahuel. Pero apaga las cámaras en la provincia de Jujuy, donde gobierna Juntos por el Cambio, con Gerardo Morales. En su feudo, no les ha temblado el pulso para reprimir a obreros azucareros, ni a mujeres embarazadas, como acaba de ocurrir en Campo Verde. Además continúan negándole el derecho al diputado provincial del Frente de Izquierda, Gastón Remy a asumir en su banca parlamentaria.

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Posicionarse de un lado u otro de la "grieta", va acompañado del silencio cómplice hacia uno u otra fuerza política. Desde La Izquierda Diario, tomamos la voz de los trabajadores, las mujeres y las comunidades oprimidas y buscamos acompañar una salida favorable para las mayorías populares.




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