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Red Internacional

Teatro. La realidad como artificio en la obra “Tres latidos de pulmón artificial”

Luego de “La Teoría del Olvido” y “Los Meridianos” (Teoría sobre el Encuentro), el actor, director y dramaturgo Nicolás Blandi culmina este ciclo de obras, con la obra “Tres Latidos de Pulmón Artificial”.

Natalia Rizzo@rizzotada

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Martes 20 de septiembre | 19:40

Esta obra se trata de cuatro amigas de muchísimos años se van juntas a pasar un fin de semana a la costa. Una de ellas sale a comprar churros al sitio preferido por todas. Al salir de la churrería y volver con sus amigas, descubre que todo a su alrededor está trastocado y su relato de los acontecimientos y de lo que le está sucediendo entra en tensión constante con lo que ven y sienten las demás.

Cabe destacar que la puesta es imponente y muestra un paisaje cubierto de desechos en una escena entre surrealista y apocalíptica donde además de las actrices, nos encontramos con el plus de dos músicos que tocan en vivo, que van musicalizando o acentuando las actuaciones con diversos sonidos.

Hay dos mundos que entran en resistencia a través del relato. Uno es el mundo donde el capitalismo heteropatriarcal se unilateraliza, y la mujer está fetichizada como objeto, abstraída de su propio deseo, donde se naturalizan construcciones sociales que se vierten sobre su propio cuerpo que aguarda dócil a ser llenado con ellas. El cuerpo femenino como vacío, como recipiente.

El otro es el mundo es el que ve Laura cuando vuelve de comprar los churros, donde ocurre exactamente lo mismo que en el otro, pero ella en lugar de ser partícipe silenciosa es una observadora crítica y desesperada por mostrar lo que ve a sus amigas. El de Laura es un mundo, o mejor dicho un punto de vista de ese mundo, donde además se puede atravesar las circunstancias cotidianas pensando, y sobre todo actuando críticamente, sin naturalizar las tendencias opresivas del machismo imperante y hegemónico.

Podríamos decir, que entre Laura y sus amigas hay una especie de grieta. Un encuentro entre dos ideologías, o entre dos formas de ser ante el capitalismo: no querer ver la alienación que permanece encubierta en la comodidad del artificio de una vida impostada, o sostener la duda sobre el orden establecido como motor para la búsqueda del propio deseo más íntimo y de un universo humanitario.

Luchar por acabar con la farsa es doloroso, romper con las normas requiere de un esfuerzo, requiere salirse de un supuesto confort, que no es ni mas ni menos que el de ser aceptado por la inmensa mayoría, el confort de poder encajar con las normas. Pero el precio de la comodidad se paga con libertad y opresión.

El arte puede ser un motor para reflexionar y desnaturalizar el modo en el que percibimos las cosas. Puede contribuir a desarrollar pensamiento crítico frente a un complejo sistema de representaciones que intenta equiparar los símbolos con los hechos efectivos. El arte también puede y ha podido, salirse del campo puro de la representación para jugar en el campo de la acción concreta. Tres latidos de pulmón artificial, nos sumerge en muchos de estos interrogantes y nos invita a cuestionar la cultura que tenemos arraigada, con muy buenas actuaciones que nos mantienen 70 minutos expectantes.

Esta obra estuvo en cartel en el teatro Beckett y en el teatro Nun. Próximamente anunciaremos nuevas fechas cuando sean confirmadas. Mientras tanto, así como en la obra, te invitamos a reflexionar sobre la naturalización del adoctrinamiento de esta sociedad de consumo.


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Teatro    Cultura



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