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Red Internacional

Editorial.La reacción conservadora y sus límites

Una reflexión a propósito de conservadores, reaccionarios y sus vínculos con el poder. Editorial de “El Círculo Rojo”, programa de La Izquierda Diario que ese emite los jueves de 22 a 24 h por Radio Con Vos, 89.9.

Jueves 17 de junio | 23:22
  •  Una investigación realizada por un grupo de periodistas sobre lo que denominaron la “reacción conservadora” generó polémica, mucho ruido, cierto escándalo en redes sociales e incluso ataques personales a sus autoras y autores. La investigación no pudo difundirse mucho porque estuvo online tan solo algunas horas. Al poco tiempo de ser subida a la web, según informaron, sufrió un ataque y hasta ahora no fue repuesta. Por lo poco que se pudo conocer, reunía información pública y planteaba conexiones entre instituciones, personas, influencers de redes sociales de aquellos sectores, individuos o instituciones que hacen de la lucha contra libertades democráticas como el derecho al aborto, el matrimonio igualitario o las demandas de la diversidad o divergencia sexual, el eje de su militancia política.
  •  Lo primero que corresponde hacer, sin condiciones, es repudiar los ataques personales, amenazas, difusión de información privada por parte de sectores que aplican el método del escrache como principal arma de su práctica y ahora quieren colocarse en el lugar de víctimas. Los principales promotores del discurso del odio, victimizándose y acusando de nazi a los y las periodistas. Eso quedó desmentido por uno de sus referentes cuando el otro día en el programa de Viviana Canosa, Javier Milei dijo que los “zurdos de mierda” estaban perdiendo la batalla estética y cultural.
  •  Ahora, al margen del informe que no pude leer ni estudiar en profundidad, me parece interesante discutir en torno al concepto y cuáles son sus límites, sus fronteras, dónde empieza y dónde terminan los sectores reaccionarios y conservadores.
  •  También cuál es el clivaje —insisto, sacando el informe del que se conoció muy poco — pero para preguntarse qué es ser conservador o reaccionario hoy en nuestro país y en el mundo; dónde se hace el corte: ¿exclusivamente en libertades democráticas de sectores oprimidos (aborto, matrimonio igualitario)? ¿Qué pasa con lo social? ¿Qué pasa con lo económico? ¿Qué pasa con quienes alientan y sostienen la violencia institucional? ¿O con el poder real para quien el uso de estos sectores reaccionarios más extremos es sólo un medio?
  •  Para graficar un poco la reflexión o las preguntas: por ejemplo, ¿dónde ponemos a ciertos referentes claramente conservadores en todo y “progresistas” en un punto: pongamos el aborto? Hay varios ejemplos de la coalición de Juntos por el Cambio: para hablar de un ejemplo extremo, Patricia Bullrich se pronunció a favor o Silvia Lospennato. Recordemos que la filósofa e intelectual de izquierda estadounidense, Nancy Fraser, alertó sobre los riesgos de un “neoliberalismo progresista” para pensar cómo el neoliberalismo se apropiaba de determinadas demandas o movimientos progresivos para consolidar sus propios fines.
  •  Otro ejemplo opuesto o no tanto: ¿dónde colocamos a referentes que, en general, se ubican del lado “progresista” de la división política, pero tienen discursos y prácticas claramente reaccionarias? Por ejemplo, Sergio Berni. Creo que Berni está entre los principales difusores de “discursos de odio” contra la juventud, contra los inmigrantes (recuerden que se pronunció a favor de mantener un decreto de Macri para la extradición de inmigrantes) y especialmente contra la protesta y por la impunidad de las fuerzas represivas. También aquí podemos sumar a quienes en las provincias criminalizan a los pueblos originarios: desde la Patagonia hasta el Chaco, pasando por Formosa. A quienes, quizá no son parte de una red, pero en sus provincias hacen todo lo posible por obstaculizar el aborto: Juan Manzur en Tucumán.
  •  Y más en general, no sé qué opina Claudio Belocopitt —presidente de la Unión Argentina de Salud— y empresario de la medicina prepaga privada que salió a defender a una corporación que hace negocios con la salud, por una estatización que, además, nadie se plantea. Podríamos decir, más conservador y reaccionario, en medio de una pandemia, no se consigue. Y así podríamos hablar de tantos otros empresarios.
  •  Vuelvo a recalcar, ya no tiene que ver con la investigación (que no está disponible) sino, aprovechando que se puso en debate, con el intento de ampliar el horizonte de definición en torno a de qué hablamos cuando hablamos de conservadores y reaccionarios. Sobre todo porque hay mucho “progresista” que esconde a un conservador y muchos o muchas que destacan su “progresismo” en un punto para encubrir que son reaccionarios en todos los demás.
  •  Entiendo perfectamente que es un objeto de estudio y crítica sobre el que se han hecho investigaciones no solo acá, también en el mundo. Pero también opino que esta fracción más estridente, más ruidosa, más rabiosa, más recalcitrante es una de las armas que utiliza el poder para cuidar sus privilegios, pero no la única.
  •  Bien mirado y desde una perspectiva más amplia, muy probablemente encontremos muchos más conservadores y reaccionarios de los que a simple vista parece que hay.


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