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Red Internacional

El Gobierno celebró la suba miserable del salario mínimo. El poder de compra sigue en descenso. La famosa recomposición que prometió Fernández en campaña electoral no llegó. Los elefantes de Neuquén pisan fuerte y rompieron el techo salarial.

Viernes 30 de abril | 20:44
Imagen: Mar Ned *Enfoque Rojo

Es fin de mes y tus bolsillos lo saben. Cuánto falta para cobrar se vuelve una pregunta recurrente mes a mes en los hogares. No es casualidad, los salarios corren por detrás de la inflación. Los empresarios, el Gobierno y los dirigentes sindicales, quienes no tienen que hacer malabares para llegar a fin de mes, decidieron entre cuatro paredes y sin consultar a las bases un aumento (mini) del salario mínimo, vital y móvil del 35 % en siete cuotas, sí siete. Ocupados y desocupados se movilizaron hacia el Ministerio de Trabajo por un salario que cubra la canasta familiar, en solidaridad con las luchas en curso, entre otras demandas.

Un hecho destacado de esta semana y que se relaciona también con el salario fue el triunfo de los trabajadores de la salud de Neuquén, los elefantes, que tras dos meses de lucha, más de veinte días de cortes a Vaca Muerta le arrancaron al gobierno provincial una suba de 53 % en vez de un acuerdo del 12 % como firmaron las cúpulas de UPCN y ATE, y MPN. La mejora salarial será para todos los estatales de la provincia y los trabajadores advirtieron que van por más, tanto en salario como condiciones de trabajo. Una experiencia valiosa que muestra el camino de cómo se conquistan las demandas y que genera terror en las patronales.

Foto: Stephanie Malen

¿Qué pasa con los salarios?

Si bien en febrero se registró una suba de los salarios del total de trabajadores (4,3 %) con respecto a la inflación del mismo mes (3,6 %) según publicó este viernes el Indec, el poder de compra de los trabajadores cayó en febrero de 2021 hasta un 9,2 % con respecto al mismo período del 2020.

El Indec señaló que el índice de salarios del total registrado mostró un crecimiento de 4,7 % en febrero de 2021 respecto al mes anterior, como consecuencia de la suba de 5,1 % del sector privado registrado y un incremento de 3,8 % del sector público.

En febrero el poder adquisitivo de los trabajadores del sector privado con respecto al mismo mes del 2020 bajó un 8 %, mientras que para los trabajadores del sector público la pérdida fue del 9,2 %. En el caso del total de los trabajadores (registrados y no registrados) la caída del poder de compra en el mismo período fue del 7,5 %.

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Los ingresos de los sectores populares en 2020 volvieron a caer en términos reales, fue el tercer año de descenso. Alberto Fernández durante la campaña electoral prometió recomponer el salario de jubilados y de asalariados, pero no hubo recomposición. Este año ya no hablan de lo que se perdió durante el macrismo y ni en 2020, sino que aseguran que en 2021 los salarios le ganarán a los precios. Esto tampoco estaría sucediendo. Las paritarias que se acordaron por el momento rondan entre el 20 % y el 44 %. Se proyecta una inflación superior al 40 %.

En tanto, las jubilaciones, tras el cambio de la formula de movilidad previsional, perdieron un 12 % en los últimos seis meses, según explicó Eugenio Semino, Defensor de la Tercera Edad, a La Izquierda Diario.

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El deterioro del poder de compra podría empeorar si hay un nuevo salto del dólar, es decir una devaluación. El dólar blue se despertó en estas semanas y aumentó a $ 162 el miércoles, luego descendió a $ 150 este viernes. Estos movimientos del blue abrieron el interrogante de hasta cuándo durará la precaria tregua cambiaria y si habrá nuevos cimbronazos cambiarios.

Por el momento el Gobierno tiene el alivio de los dólares extras que recibió por los elevados precios de las materia primas. En el primer trimestre del año hubo una liquidación récord de 6.729 millones de dólares, según publicó Ciara Cec, por parte de los agroexportadores. Sin embargo, las patronales agrarias le informaron al Gobierno que habrá dólares hasta mediados de junio, luego no venderán aguardando los resultados electorales y un posible aumento del dólar oficial, según publicó Marcelo Bonelli en Clarín este viernes. ¿Será así? ¿O se trata de un nuevo chantaje por una suba del dólar oficial o pretenden más beneficios para el sector? Esperar y ver. Lo que se puede afirmar es que los que pierden con una devaluación son los trabajadores y los sectores populares cuyos salarios medidos en dólares caen y su poder adquisitivo se derrumba ante un nuevo aumento de precios, que se desata ante el incremento del billete verde. Si vuelven las presiones devaluacionistas, como ya ocurrió en octubre del 2020, la defensa del salario está en primer orden.

Festejar la miseria

El salario mínimo, vital y móvil (SMVM) ascenderá a $ 29.160 recién en febrero de 2022. En abril se percibiría el primer aumento del 9 % y alcanzará los $ 23.544. Esta suma se encuentra por debajo de la canasta de indigencia de marzo que calcula el Indec.

El SMVM influye sobre un importante sector de trabajadores informales ya que su valor se toma de referencia, también impacta en los más de 800 mil trabajadores y trabajadoras cooperativistas que cobran un “salario social” que es la mitad del salario mínimo, y en convenios de trabajo con ingresos más bajos.

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El poder de compra del salario mínimo cayó en los últimos años. Según un informe de Cifra, en marzo de 2021 el poder adquisitivo del SMVM se ubicó 37,5 % por debajo del nivel de 2015.

El salario mínimo está lejos de alcanzar para cubrir los gastos de una vivienda, alimentación, vestimenta, asistencia sanitaria, transporte, esparcimiento, vacaciones y cobertura previsional como establece la ley de Contrato de Trabajo. La Junta Interna de Ate Indec calcula una canasta de consumos mínimos que se acerca a lo que necesita una familia para llegar a fin de mes: en marzo fue de $ 92.928. Es una estimación (aunque no es la óptima como aclara la organización gremial) que sirve como referencia para conocer cuánto debería ganar un trabajador como mínimo, monto que debería actualizarse mes a mes de acuerdo a la inflación. Ningún trabajador debería ganar menos que el valor de esta canasta.

Tras conocerse el nuevo salario mínimo el Frente de Todos celebró en sus redes sociales el aumento de miseria. “Comenzamos a recomponer el poder adquisitivo de los argentinos, muy agredido durante los últimos años”, y agregó “así, nos hacemos cargo del compromiso de proteger el bolsillo de las familias en el contexto de la segunda ola de la pandemia”. Bueno, no se estaría protegiendo el bolsillo si se pacta un salario mínimo que solo alcanza para vivir nueve días al mes (considerando la canasta de consumos mínimos de la JI Ate Indec). En realidad, destroza los bolsillos.

Los trabajadores que salen a enfrentar a las patronales para romper los techos salariales, para exigir mejores condiciones laborales o los desocupados que pelean por vivienda digna y empleo son los que están demostrando que no hay que conformarse con lo poco que ofrece y festeja el Gobierno, o lo que dejan pasar los dirigentes sindicales que siguen de cuarentena. Como podrían decir los elefantes de Neuquén tras el triunfo, decime que no me sirve luchar.

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