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La publicidad 2020 en el entramado de la pandemia

Analizamos algunas publicidades del 2020, la relación con la cuarentena y las ventas.

Miércoles 6 de enero | 10:49

Desde el inicio de la cuarentena, la publicidad y sus marcas han tenido que reacomodarse a los tiempos que corren, obligados a cambiar y a redefinir sus estrategias de venta, con propuestas que presenten más “sensibilidad” ante la crisis.
La idea que desarrollaron las agencias fue transmitir a la gente alguna esperanza de futuro, mostrando empatía con el posible consumidor o consumidora y apelando a cualquier artimaña para persuadir y convencerlxs de que más allá de los inconvenientes ellos estaban ahí para acompañarlxs.

Con un buen montaje y la música adecuada invaden directamente el mundo de lxs espectadorxs; no hacen más que recordarles que las marcas están ahí, que están con ellxs en estos momentos difíciles y que también comparten con ellxs lo que está pasando.

Como ocurre con la publicidad del vino Alma Mora, que lleva por título “Historias de amores reales en cuarentena”. El aviso apela, en primer lugar, a crear una sensación de realidad en base a lo que se está contando, como si eso que sucede nos pudiera pasar a cualquiera de nosotrxs.

Esa verosimilitud, la sensación de lo creíble, trabaja sobre la sensibilidad de lxs consumidorxs ya que, vista así, esa historia es casi un documento gráfico de veracidad donde aquello que pasa es verdadero porque se puede comprobar su fuente.

La publicidad presenta un epígrafe al comienzo que enuncia: “Historias de amores reales en un año que hizo todo para separarnos”, acá se habla directamente al consumidor ya que la marca, en su necesidad de vender, siente alejarse a sus futurxs compradorxs, así que planean mover cielo y tierra para recuperarlxs o siguiendo con el lenguaje que se despega de la publicidad: “reconquistarlxs”.
Con la frase “Sólo el amor podía salvarnos”, la acción se desarrolla, por obvias razones, totalmente en interiores, se centra en lo que pasa en la casa, en esa posible convivencia de parejas en las que implica todo un desafío saber cuánto van a durar juntas.

A través del eslogan “El amor nos necesita”, la publicidad apela al encuentro, a la posibilidad de compartir, una idealización de situaciones y momentos que intentan imprimir una suerte de vivencia contada en tiempo real pero que se aleja del mundo de lo posible.

El aviso habla de parejas heterosexuales, que conviven en un mismo espacio, y no hace mención alguna a la innumerable cantidad de mujeres que son maltratadas y sufren violencia de género en el ámbito intrafamiliar, número que se incrementó durante el aislamiento social preventivo obligatorio.

Entonces ese conjunto de imágenes que apelan al amor termina siendo un pequeño recorte, un poner el foco en una realidad acotada, un disfraz que esconde un abanico de posibilidades, donde reconocer que no siempre todo está bien sería arribar a la conclusión de que no siempre el amor llega para salvarnos.
Pero la publicidad no podría permitirse esa licencia porque su único objetivo es vender, cueste lo que cueste; por eso la presencia de ese mundo ideal, de ensueño, donde el consumidor o consumidora proyecta algún tipo de identificación y puede sentirse por un segundo parte de ese imaginario viviendo una vida que no le pertenece.

Lo mismo ocurre con la publicidad de Medifé que, bajo el eslogan “Vamos a salir” presenta una serie de imágenes en blanco y negro donde se funden aquellos que están solxs con la idea de lo colectivo, de un futuro compartido.

El aviso aclara “Vamos a salir de esto todos juntos”, insta a la solidaridad de todos y todas porque como bien aclara la voz en off “Medifé está conmigo”. Nuevamente, en este caso la empresa de medicina prepaga quiere hacerse uno con el público consumidor. Mientras, choca con la realidad de que la medicina privada es sólo para unos pocos, y la pandemia demostró la destrucción de la salud pública en este sistema.

En síntesis, los anunciantes plantean una necesidad de unidad con lxs consumidorxs, como un pacto donde las empresas se llevan todos los beneficios, fundamentalmente económicos con la comercialización de su producto, porque al fin de cuentas el mundo que nos quieren vender es una construcción de las agencias que funciona a dichos fines.







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