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Red Internacional

El relato del ataque a la propiedad privada esconde la realidad: los que defienden las propiedades millonarias despojan a las mayorías. El ejemplo de los “dueños” del predio Guernica. Editorial de “El Círculo Rojo”, programa de La Izquierda Diario que se emite los domingos de 21 a 23 h por Radio Con Vos, 89.9.

Domingo 1ro de noviembre de 2020 | 23:01
Imagen: Mar Ned / Enfoque Rojo
  •  A partir de la ocupación que terminó en represión y desalojo en Guernica, así como de otros hechos (el conflicto por la sucesión en la familia Etchevehere u otras tomas de tierras por problemas de vivienda), se quiere instalar la idea de que está en peligro la propiedad privada.

  •  Este relato político en construcción amalgama y mezcla todo, como es la costumbre entre quienes quieren ocultar la verdad. Esta narrativa no proviene sólo de las usinas tradicionales de la llamada “prensa hegemónica", sino también de referentes del oficialismo y especialmente de quien estuvo a la cabeza del operativo de represión en Guernica: el ministro de Seguridad bonaerense Sergio Berni. Berni es la voz política más potente de la administración de Axel Kicillof y, con matices, todos se sumaron a su versión de los hechos alrededor de lo que aconteció en Guernica. Una versión que no deja de tener aristas desopilantes como que la Policía fue “reprimida” por la izquierda con gases lacrimógenos. Evidentemente, estos contornos casi grotescos que adopta el discurso oficial tienen un motivo político de fondo: no pueden explicar coherentemente lo que hicieron en Guernica… sin derrapar en el intento.
  •  Pero volvamos a la cuestión de la “propiedad privada”. La mezcolanza que se hace para confundir a los sectores populares y caer bien ante cierta clase media con inclinaciones punitivas es que está en peligro toda propiedad privada: desde los grandes campos, las propiedades de especuladores inmobiliarios que se apropian de porciones de tierras cada vez mayores; hasta un pequeño negocio o, pongamos, tu casa, tus cosas. Es decir, confundir la gran propiedad con la pequeña propiedad. La tenencia de los grandes medios de producción o de la renta de la tierra (la mayoría de las veces adquiridos a través de despojos o estafas, como voy a contar en breve sobre Guernica) con los bienes obtenidos por los trabajadores o las clases medias empobrecidas por medio de su trabajo.
  •  Entremos en ese debate y partamos de ejemplos generales para ir a otros particulares y luego volver a una reflexión de conjunto.
  •  Por ejemplo ¿cuál fue uno de los mayores ataques a la “propiedad privada” que existió en la historia reciente de nuestro país, precisamente porque involucró el despojo a miles de personas? El corralito y la pesificación de los depósitos que desató la rebelión del 2001. Los bancos se quedaron con la guita de las personas, con los ahorros de toda su vida. Vimos una rebelión popular, movilizaciones masivas, cacerolazos contra las entidades; pero no vimos topadoras y policías sobre los bancos; al contrario, los protegían de la ira popular.
  •  Siguiendo este razonamiento, lo mismo se puede decir de las devaluaciones que implican una transferencia casi inmediata de recursos desde un sector de la sociedad (el mayoritario, que pierde mucho de su acceso a bienes y algunos se quedan sin nada) hacia otro (el minoritario, que aumenta su propiedad). Tampoco vimos megaoperativos con represión sobre los “devaluadores” y sobre quienes fogonean una devaluación.
  •  Otro ejemplo un poco más concreto: la propiedad de la familia Macri. Mariano Macri en el libro sobre su hermano reveló que, además del aumento exponencial de las empresas del grupo durante la Dictadura, gran parte de la ampliación de los negocios se hizo por medio de estafas al Estado, evasiones, empresas fantasmas, testaferros. Un aumento de una propiedad privada a condición del robo de propiedades de otros o de todos.
  •  Pero vayamos una historia más concreta de la propiedad privada de quienes se dicen dueños de los previos de Guernica y en nombre de la cual se llevó adelante el desalojo. El grupo de investigación política de la revista Crisis encontró un hallazgo: Gervasio Pérez Pesado es el dueño de El Bellaco SA, una de los cuatro denunciantes de la ocupación de terrenos linderos al country San Cirano, donde estaba la ocupación en Guernica. El Registro de la Propiedad de la provincia de Buenos Aires le cedió una copia del dominio del inmueble. La compra tuvo lugar el 20 de julio de 1983 y se escrituró el 24 de octubre de 1983, una semana antes del triunfo de Raúl Alfonsín y el final formal de la Dictadura. La empresa (El Bellaco SA) fue creada el 10 de mayo de 1983, muy poco antes de la compra del terreno. Cualquier malpensado diría que se estaban apurando a blanquear fondos venidos desde algún lugar inconfesable, como, por otra parte, era normal en aquella época. Para eso había que ver quiénes eran los integrantes que fundaron la empresa. Bueno, el fundador de esta empresa fue un señor llamado Julio César Emilio Pérez Pesado, alias el “Copete”, padre de Gervasio. El “Copete” fue funcionario de la Dictadura por lo menos entre 1980-1982. En 1980 acompañó a Videla como asesor de la “Subsecretaría General” a un viaje a China. Algunos dicen en La Plata que “Copete” le escribió el discurso a Leopoldo Fortunato Galtieri para la transición democrática, fue el socio histórico de Abel Román, intendente de facto en La Plata durante 1982 (dicen que tenían un estudio jurídico común). Un funcionario de la Dictadura (justo antes de que se termine ese gobierno de facto) fundó una empresa, compró tierras y tenían un estudio de abogados. Solo falta un eslabón –de donde vinieron los fondos– del que todavía no hay pruebas, pero tampoco dudas.
  •  Recapitulemos: ¿quién ataca la propiedad privada? El interrogante real sería ¿qué propiedades de se defiende cuando se dice que se ataca a la propiedad privada? Se defienden las propiedades de quienes para sostener la suya despojan de sus bienes o sus “propiedades” a otros o, a veces, a todos y todas.
  •  Hace un tiempo en este mismo espacio recordaba una definición de un texto clásico como es el Manifiesto Comunista de Marx y Engels: “Ustedes se horrorizan de que queramos abolir la propiedad privada. Pero, en vuestra sociedad, la propiedad privada está abolida para las nueve décimas partes de sus miembros; existe precisamente porque no existe para esas nueve décimas partes. Nos reprochan, pues, el querer abolir una forma de propiedad que no puede existir a condición de que la inmensa mayoría de la sociedad sea privada de toda propiedad”.


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