Cultura

La precarización del trabajo, la vida y el arte

Loren, Daniela y Victoria son tres artistas y trabajadoras de la cultura en Zona Oeste de Buenos Aires. Desde el inicio de la Cuarentena en el marco de la Pandemia sus situaciones económicas se vieron afectadas. Pero lo que está detrás es la precariedad del trabajo.

Jueves 25 de junio | 22:17

“Hoy se ve muy claramente la precarización que venimos teniendo hace años las trabajadoras de las artes y la cultura, no tiene que ver con la pandemia viene de hace años, el vaciamiento a la cultura que han hecho varios gobiernos incluido este” opina Loren. Ella trabaja de manera independiente y autogestiva hace cinco años en un espacio de yoga y pilates en Castelar, ante el anuncio de la pandemia no pudo sostener el alquiler y tuvo que cerrar. Actualmente, intenta continuar con las clases de manera online.

Daniela y Victoria son docentes de Educación Física y profesoras de acrobacia en tela. Daniela trabaja como docente y además en eventos infantiles y espectáculos de magia. Mientras, Victoria dicta talleres de circo integral y trabaja en un centro de día para personas con discapacidad.

Años de formación y luego correr de un trabajo a otro sin derechos laborales: la historia se repite. Las condiciones en las que trabajan los, las y les trabajadoras de la cultura muestran el lugar que otorga este sistema y los diferentes gobiernos al arte y la cultura.

También, demuestra que la precarización laboral atraviesa todas las ramas, incluso el de la docencia. Daniela expresa que en el ámbito público “lo único que este año pude comenzar a sostener de alguna forma fueron dos horas suplentes en la escuela pública...no pude tomar otras escuelas porque el 16 de marzo se cancelaron los actos públicos”. Como ella, muchos docentes recurrieron al plan PIEDAS, que ofrece un ingreso de 10 mil pesos con el que es imposible sostenerse.

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Victoria, se vió afectada como docente de un jardín de infantes, ya que a las familias cada vez les cuesta pagar más la cuota y por eso hay recortes en sus ingresos. En otros espacios donde trabaja tuvieron que cerrar las puertas o ni siquiera alcanzaron a abrir. “Como monotributista, precarizada, con muy poca carga horaria dentro del ámbito educativo privado me siento desprotegida y en riesgo, atravesando la incertidumbre, como así también se que están muches compañeres artistas docentes” reflexiona Victoria.

¿Y el IFE?

El Ingreso Familiar de Emergencia fue una respuesta del Gobierno, cuando al decretar la cuarentena, se expuso que millones de trabajadores y trabajadoras que vivían en la informalidad y la precariedad, con la soga al cuello, día a día. Pero incluso deja a muchísimos por fuera, como el caso de Daniela o Victoria, que no pudieron anotarse para cobrarlo porque tienen un mínimo de horas de trabajo en blanco.

Loren cuenta que pidió el IFE, y que entre la burocracia y desinformación resultó un caos. Todo esto por 10 mil pesos que no son nada hoy, concluyó “no cubre las necesidades básicas de quien lo recibe y parece humillante, tanto en la forma en que una se tenía que inscribir como en el monto. Humillante y desesperante”.

Mientras millones aún esperan este alivio económico, Alberto Fernández se dedicó a entregar beneficios a las patronales más grandes del país como el grupo Clarín, Techint o multinacionales como McDonnalds, Volskwagen o Mercedes Benz, insospechadas de pasar por una mala situación económica.

El Frente de Izquierda Unidad fue la única fuerza política que presentó un proyecto de Ley para que se cobre un impuesto a las grandes fortunas. Lamentablemente, cajoneado por el oficialismo y Juntos por el Cambio.

Con respecto a esto Loren opina “algo leí del Proyecto presentado por el FIT U y estoy de acuerdo que se le quite un porcentaje de ganancia a quienes más tienen y no seguir precarizando y maltratando a la clase trabajadora”. “¡Que les trabajadores, les precarizades, les desempleades, no paguemos mas esta crisis!” dice Victoria.

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¿Qué hacer entonces?

“El arte es político, el arte como herramienta de lucha,” sentencia Loren. Y continua “ (...) en este momento es importante pronunciarnos y poder organizarnos de una manera clara para visibilizar nuestra situación que está en estado de emergencia, de precariedad absoluta y de marginalidad. Reivindico al arte como una herramienta de resistencia y para visibilizar lo que está pasando. Organizarse de manera colectiva, ya que el arte transforma, mueve, rompe y desacomoda”.

También las artistas hablan de luchar por mantener todos estos espacios sostenidos por artistas independientes, sin ayuda del Estado, ni del Municipio, sin ningún sindicato, de los de abajo: “sabemos que sin cultura se pierde la identidad y se pierde un espacio muy valioso” opina Daniela.

Victoria termina su entrevista planteando algo muy importante, que es “la unidad de todos los, las y les trabajadores, entendiendo a los, las y les artistas como parte de este sector. “A veces parece que no se nos considera trabajadores. A veces parece que se desprecia nuestro rol en la sociedad. El arte es importante y necesario como modo de expresión. Es momento de que se valore nuestro rol. En nuestro país siempre fueron muy precarios los presupuestos para cultura. Creo que es momento de organizarnos, de utilizar nuestras herramientas artísticas, nuestras voces para luchar, exigir un cambio”.

Es por eso que te invitamos a participar del Encuentro Nacional de Artistas y Trabajadores de la Cultura el día viernes 26 de junio a las 17 hs. de manera virtual para intercambiar experiencias, propuestas e impulsar la organización por los reclamos de los, las y les trabajadores.







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