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Red Internacional

La tasa de precariedad extrema asciende en el segundo trimestre al 44 % en el total de las y los trabajadores, mientras que en la juventud es mayor al 80 % en 19 de las principales ciudades relevadas por la EPH.

Martes 16 de noviembre | 18:24

Según los últimos datos difundidos por el Indec sobre el mercado de trabajo urbano correspondientes a los 31 aglomerados del país, en el 2do trimestre de 2021 hay una baja del nivel de actividad económica de la población que descendió de un nivel de 46,3 % a 45,9 %.

Sin embargo estos valores están muy por debajo del promedio del 2019 y comienzos del 2020 donde la actividad superó el 47 %, previo al hundimiento durante la pandemia por Covid 19 donde se desploma, destacándose la juventud que fue el sector más golpeado que hacia fines del 2020 tiene un 38,7 % de actividad y 17,7 % de desocupación.

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Es todo un síntoma de lo que se viene que luego del fuerte cimbronazo de los indicadores laborales en plena cuarentena, luego del tibio repunte a inicios del 2021 y en un año electoral, los datos del 2do trimestre muestren una nueva caída en la actividad.

Pero si hablamos de precariedad extrema, los nuevos datos difundidos muestran un nuevo aumento para el total de la población que trabaja dando cuenta de un empeoramiento de las condiciones de trabajo. La Izquierda Diario viene elaborando en forma exclusiva este indicador que suma a la clásica falta de cobertura previsional la carencia de otros tipos de beneficios, incluyendo también a trabajadores en blanco cuyo salario es muy bajo y está por debajo del salario mínimo vital y movil e incluso a los que no tienen salario .

Se considera trabajadores precarios extremos a los y las asalariados que no tienen beneficios laborales como aportes jubilatorios, obra social, vacaciones pagas, expuestos a riesgos del trabajo, sin estabilidad laboral, con contratos a término y/o con bajos ingresos, inferiores al salario mínimo, vital y móvil que en el mes de mayo era de $ 24.408. Así como a las y los cuentapropias con salario por debajo del mínimo y a las y los trabajadores familiares sin remuneración. Da cuenta de un piso de precarización teniendo en cuenta el avance e implementación de nuevas formas de flexibilización por convenio en el sector privado.

Considerando este indicador se observa un aumento del 2do trimestre 2021 en relación al 3er trimestre 2020 que es pronunciado en mujeres donde suben 3 puntos porcentuales superando el 50 %.

Cabe destacar que es alarmante la situación laboral de los principales centros urbanos.

En las principales ciudades del país arrasa la precariedad extrema superando el 44% de la población de ambos sexos que trabaja, número que asciende por arriba del 50 % en el total de mujeres trabajadoras. En los Partidos del Gran Buenos Aires más del 52 % de mujerespadecen precariedad extrema y es explosiva lasituación en el norte de país donde los valores superan el 60% como en Salta, Tucumán y Jujuy con 64 %, 65 % y 66 % .

Para los varones se presentan las situaciones más críticas con más de la mitad de trabajadores precarios extremos en Tucumán, Chaco, Jujuy y Salta que llegan a 56 %, 55 % y 53 %.

Como se mencionó la situación es más crítica cuando se trata de la juventud, los últimos datos así lo confirman una vez más. El 68,6 % de los y las jóvenes (68,2 % en los varones y 69,1 % en las mujeres) del total de los aglomerados tienen trabajos sin beneficios o cobran por debajo del valor del salario mínimo pautado que en el segundo trimestre del año rondaba los 24.000 pesos, totalmente insuficiente para afrontar sus necesidades cotidianas básicas.

El porcentaje de precariedad extrema empeora en varias ciudades al punto que supera el 70 % de las y los trabajadores en 19 de las 32 principales ciudades que releva la encuesta, llegando a valores extremos de más del 80 % en Catamarca (80,2 %), Salta (83,9 %), La Plata (84,8 %), Mendoza (85 %) y Jujuy (91,3 %).

Estos porcentajes de precarización no llaman la atención, la pandemia impactó en un mercado de trabajo ya deteriorado y donde la recuperación del empleo tras el derrumbe en el 2020 resulta débil y profundiza la precarización. El aumento de los puestos de trabajo se asocia principalmente a trabajo no registrado, cuentapropias o monotributistas. En este contexto resuenan las propuestas de reforma laboral para los y las trabajadoras, recetas conocidas y aplicadas en otros momentos que no generaron más empleo y mucho menos trabajo con plenos derechos.

Hoy más que nunca es necesario conquistar la propuesta del Frente de Izquierda Unidad que plantea la “reducción de la jornada laboral (6 horas y 5 días por semana) y el reparto de las horas de trabajo sin rebaja del salario y cuyo monto mínimo sea similar al valor de la canasta familiar.

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