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Red Internacional

A espalda de sus trabajadores, la dirigencia de la UTA firmó un nuevo acuerdo paritario en el cual reclama a las empresas del sector que cumpla con la reglamentación de que el 50% de su personal deben ser mujeres. Este reclamo fue gracias a las conductoras que lucharon junto a sus compañeros, realizando por tres semanas cortes de ruta. Ahora hay que seguir organizándose para imponerle a las patronales que lo cumplan.

Solange LunaEstudiante terciaria - San Martín

Jueves 20 de mayo | Edición del día

Como tantas veces en la historia, las mujeres estuvieron al frente de la lucha. Esta vez fue en el estratégico gremio de la UTA. Tras varias semanas de lucha y organización, ser minoría en el gremio no les impidió que su reclamo de años por el cupo femenino se ponga en el centro de la escena durante las paritarias.

En el acta firmada por Roberto Fernández, secretario general del sindicato, dice que “las partes redoblarán esfuerzos” para que se cumpla con el cupo femenino.

Es un gran paso adelante que se reconozca este reclamo, pero hay que ser claros. Ni el sindicato ni las patronales vienen haciendo ningún “esfuerzo” para que se garantice la oportunidad de trabajo a las mujeres. Por eso, luchan en las calles junto a sus compañeros choferes y por todas las demandas del conjunto de los trabajadores del transporte. Desde hace años que el fallo judicial de Erica Borda ordena a tres empresas de transporte a incorporar el 30% del personal femenino. Este fallo es incumplido por las patronales. Frente a esta situación, la única respuesta que dio la UTA es que no les interesa tomar el reclamo. Si hoy el cupo femenino es parte del acta es porque estas valientes mujeres se lo impusieron con su lucha.

¡Mujeres choferes, su lucha es nuestra lucha!

La crisis económica profundizada por la pandemia viene golpeando a las y los trabajadores, ocupados y desocupados, pero es sobre todo a las mujeres las que más fuerte lo hace. La tasa de desocupación es mayor en las que se quedaron sin trabajo durante la cuarentena y no pudieron conseguir por recaer sobre ellas las tareas de cuidado en sus hogares. Lo mismo sucede con los trabajos informales, donde hay una profunda feminización en la precarización laboral. Las trabajadoras de la educación, las de la primera línea (salud), las trabajadoras domésticas y el conjunto de las mujeres vienen siendo fuertemente golpeadas por la crisis, pero las mujeres del transporte demostraron que las mujeres trabajadoras pueden organizarse para enfrentar la crisis.

La pelea por el cupo femenino en el transporte tiene el potencial de transformarse en una causa popular, una pelea que tomen como propia tanto los choferes varones como otros sectores que hoy están peleando a lo largo y ancho de todo el país por salario, trabajo, contra los despidos, etcétera. Unir y coordinar todas estas luchas dará más fuerzas a cada uno de los reclamos. Ejemplo de ello es la lucha en Neuquén donde los trabajadores de la salud y los estatales dieron vuelta la paritaria que la burocracia cerró a sus espaldas. Coordinando con el pueblo mapuche, los ceramistas, las mujeres y la juventud cortando las rutas del petróleo en puntos estratégicos pudieron mostrarle a todo el país sus reclamos, así como también la fuerza y la decisión de la organización para pelear por sus demandas.

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La pandemia y la urgencia del cupo femenino

Es sabido que el transporte público es, junto a los lugares de trabajo, uno de los principales focos de contagio de coronavirus. Diariamente millones de trabajadores son obligados a viajar hacinados, mientras los chóferes son expuestos a trabajar horas con una cortina de nylon para protegerse de tamaña exposición sin vacunas.

Una medida para revertir esta situación sería que las empresas pusieran más unidades y servicios, permitiendo contratar más trabajadores y el ingreso de decenas de mujeres choferes en el transporte. Conquistar la jornada laboral de 6 horas manteniendo el mismo salario, al igual que lo hizo el subte por ser un trabajo insalubre, permitiría repartir las horas de trabajo entre ocupados y desocupados, y así se daría un mayor ingreso de las mujeres en el transporte que están peleando porque efectivamente se cumpla el fallo del 50 % de cupo femenino y por trabajo genuino para todes.

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