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Red Internacional

El día de ayer el gobierno admitió la existencia de un anteproyecto que tiene entre sus principales cambios aumentar los permisos de paternidad y la indemnización mínima. Para Macri sería una reforma “prepotente”.

Esteban Mercatante@EMercatante

Martes 23 de diciembre de 2014 | Edición del día

Puede que sólo se trate de un globo de ensayo navideño. Así como casi todos los años el banquero cooperativista y diputado oficialista Carlos Heller saca a pasear los planteos de modificar la ley de entidades financieras, para incrementar el control a los bancos que tuvieron –y siguen teniendo– su década “ganada”, el también diputado nacional por el kirchnerismo Héctor Recalde hace regularmente anuncios de cambios en materia laboral que en muchos casos luego quedan encerrados en los laberintos del Congreso, sin alcanzar sanción. Pero el sólo conocimiento de un “anteproyecto” suscitó un fuerte rechazo de sectores de la oposición.

En un reportaje con radio Mitre, el Jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri consideró que con los cambios en la Ley de Contrato de Trabajo, "el Gobierno en forma prepotente y enojado plantea reformas con las que la mayoría de los argentinos no estamos de acuerdo, como ya ocurrió este año”. Macri sostuvo que “hemos creado tantas reglas y regulaciones en contra de la generación de trabajo que sometemos a aquel que quiera trabajar a que tenga que aceptar condiciones leoninas como el trabajo informal”. Para Macri, la norma en estudio, que pretendería “derogar toda la legislación laboral de la (última) dictadura militar”, lo que “logra es seguir impulsando la creación de trabajo en negro, informal”. El alcalde porteño reitera así, invertida, la lógica noventista. En ese entonces se defendía la remoción de trabas para las contrataciones y despidos, con el argumento de que de esta forma se abarataba la contratación de trabajadores registrados y se reducía la informalidad. Esto se vio completamente desmentido por el incesante aumento del empleo no registrado durante toda la década de los ’90, hasta alcanzar su pico en 2002. Lo que hicieron las normas de flexibilización fue incrementar las posibilidades de explotación de los trabajadores por parte de los empresarios, introduciendo más y más formas de precariedad aún entre los trabajadores registrados. Fue el caso de los contratos a término, la tercerización en sus múltiples vías, el trabajo eventual, a lo que se sumó la reducción de aportes patronales.

Reforma limitada

El exabrupto noventista del alcalde porteño, resulta aún más llamativo si consideramos los puntos en discusión. El diputado Héctor Recalde aseguró ayer que el “anteproyecto” de reforma de la ley de Contrato de Trabajo, de ningún modo persigue “profundos cambios” a la norma. Advirtió que las versiones sobre modificaciones radicales a la ley responden a “operaciones” que buscan “generar alarma sobre leyes antiempresa”, aunque reconoció que su “primera obligación moral es derogar toda la legislación laboral de la (última) dictadura (militar)”.

El legislador argumentó que el oficialismo prioriza una reforma “por goteo” de la norma, en este caso con una iniciativa que procura aumentar el tiempo de licencia por paternidad. “Escuché que se iban a aumentar las indemnizaciones; nada de eso”, manifestó. Recalde sostuvo que “la idea es ir en la misma línea que los nuevos códigos. Será la contracara de los años ’90 y de lo que fue la flexibilización laboral”. No se privó de tirar un palo a la izquierda, a la que tal vez los cambios “le parezcan poco: Todas las leyes que sacamos fueron casi unánimes, con un 90 por ciento de los integrantes de la comisión de acuerdo. Salvo Pro y el FIT [la izquierda], el resto siempre acompañó”, dijo el legislador kirchnerista y ex asesor legal de la CGT. Tal vez se refiera al proyecto de “Promoción del trabajo registrado y prevención del fraude laboral”, ley cuyas medidas poco hacían para atacar dicho fraude, entre otras cosas porque el propio Estado es el principal responsable del mismo por sus contrataciones irregulares.

Esta normativa, rechazada por los diputados del FIT por su espíritu pro empresario, es uno de los ejemplos de un “goteo” que viene dejando intacto todo el andamiaje gracias al cual la flexibilización laboral permitió durante la última década que el sector empresario concretara su mayor participación histórica en el ingreso nacional, mientras lo opuesto ocurrió con los salarios. El diputado oficialista, por otra parte, nada dijo sobre las propuestas presentadas por el diputado del FIT Nicolás Del Caño para prohibir despidos y suspensiones y por un bono salarial de fin de año de $ 4.000 para todos los trabajadores, medidas cajoneadas por la mayoría oficialista.




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