Géneros y Sexualidades

PANDEMIA

La mujeres de la primera línea contra el CoVid-19

El Coronavirus pone sobre la mesa el desfinanciamiento de la salud que realizaron durante décadas los gobiernos de todo el mundo, que llevó a que en los hospitales se caigan los techos, a que no hayan elementos básicos como guantes y alcohol en gel, y ni hablar de la falta de camas y respiradores necesarios para enfrentar la pandemia, en todo el planeta.

Eugenia Cordoba

Estudiante de Medicina UBA

Miércoles 22 de abril | 12:21

Esta situación sacude la vida de millones, particularmente a las mujeres y personas LGTTBI. Por un lado, porque la crisis económica abierta está golpeando fuertemente a la clase trabajadora y los sectores más empobrecidos, y entre ellos las mujeres y personas LGTTBI son notable mayoría.

Por otro, porque los sectores que hoy son considerados esenciales también tienen cara de mujer: ellas, que son mayoría en el sistema de salud, están en la primera línea para enfrentar las consecuencias de la pandemia en medio del vaciamiento estructural de la salud. En la Argentina, el 66,8% de los trabajadores de la salud son mujeres, y este número se agudiza más en el sector de enfermería, en donde llega al 80%. Son ellas las que mantienen día y noche los hospitales funcionando en medio de la crisis sanitaria, con una mayor sobrecarga y precarización laboral.

La salida atraviesa las fronteras

Mientras los gobiernos de todo el mundo quieren ocultar la situación, producto del desfinanciamiento de años, las trabajadoras se ponen de pie y salen a la lucha por sus derechos más elementales.

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En Estados Unidos, al grito de “nuestras vidas también son esenciales”, hay una oleada de huelgas impulsada por miles de trabajadores. Las enfermeras también se vienen organizando a través de “Grupos de Trabajo de Primera Línea COVID-19” para hacer oír sus reclamos. Denuncian las malas condiciones de los hospitales y también que hay discriminación hacia las personas afroamericanas y latinas, que fueron hasta ahora el 65% de los muertos en la ciudad de Nueva York, el epicentro de la pandemia. Ya empiezan a mostrarse triunfos parciales, las trabajadoras consiguieron el derecho a tener una máscara de protección para cada persona y día.

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En Italia, uno de los países con más contagiados luego de EEUU, tras el fallecimiento de 87 de sus compañeros, los trabajadores de la salud decidieron parar para que el gobierno escuche sus reclamos, son ellas y ellos los que están más expuestos al contagio y con pésimas condiciones de protección.

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En Chile, los trabajadores de la salud denuncian las condiciones de trabajo. Le exigen a las centrales sindicales que se pongan a la cabeza de un plan de protesta y movilización, sacaron lecciones de la revuelta estallada en octubre de 2019 y saben que la única solución frente a la desidia del gobierno es la organización de las y los trabajadores por un sistema de salud público y gratuito, orientado a responder a las necesidades del pueblo trabajador y de los sectores más empobrecidos. Un sistema de salud controlado y administrada por ellos.

Médicos y enfermeras de Honduras protestan por falta de protección. También en México, Chiapas: trabajadores de la salud laboran bajo protesta ante pandemia de COVID-19. Los reclamos de quienes cuidan de la salud traspasan las fronteras y se extienden, por los mismos motivos, en todo el mundo.

Acá tampoco hay heroínas

En la Argentina, todos los días se escuchan los aplausos a las 21hs por parte de la población, pero el gobierno de Alberto Fernández elige precarizar sus vidas y condiciones de trabajo.

Entre otras cosas, las enfermeras denuncian la ausencia de insumos básicos de prevención del contagio, de testeos masivos y de condiciones para la atención, a la vez que rechazan el aumento de la jornada laboral. La realidad es que hay cientos de profesionales que hoy están desocupados y que deberían ser incorporados de inmediato al sistema de salud. Como también deberían serlo los 5000 médicos recibidos que por no tener el título que deberían agilizar las instituciones educativas, no les permiten ejercer.

Frente a la pandemia, las y los estudiantes de la facultad de medicina piden ser capacitados para ponerse a disposición de enfrentarla. Lo que se necesita es la reducción de la jornada laboral a 6hs, porque las condiciones insalubres y de estrés ponen en riesgo a las trabajadoras, que pasan días enteros trabajando literalmente sin descanso, y por lo tanto a toda la población.

Argentina ya está entre uno de los países con mayor cantidad de personal de salud infectado. ¿Quién cuida a las que cuidan de la salud de la población?. Es necesario el testeo urgente y cotidiano de las y los trabajadores de la salud, así como también hacerlo masivamente a la población; es la única forma de poder detectar el virus y aislarlo, planificando racionalmente la utilización de los recursos.

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El silencio no es salud

Las y los trabajadores vienen denunciando la falta de insumos y recursos en los hospitales, los mandan a una guerra sin armas. Desde el PTS en el Frente de Izquierda impulsamos comisiones de Higiene y Seguridad en todos los hospitales. Son ellas y ellos los que saben qué, dónde y cuántos recursos faltan. En varios hospitales ya empezaron a organizarse, a través de asambleas y pusieron en pie comisiones desde abajo. Los sindicatos tienen que ponerse a la cabeza de la pelea que están dando los trabajadores y dejar de hacer oídos sordos a sus demandas.

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Se vuelve más que urgente la centralización del sistema de salud público y privado para que todos los recursos existentes se pongan al servicio de enfrentar a la pandemia. Los laboratorios tienen que declararse de utilidad pública, en donde los trabajadores sean quienes monitorean las disponibilidades realmente existentes en cada clínica o sanatorio para su utilización en caso de necesidad.

Ante la conocida falta de insumos, las y los trabajadores de fábricas bajo gestión obrera reconvirtieron su producción para hacer alcohol y mascarillas para los hospitales Son un ejemplo de solidaridad de la clase trabajadora.

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Para que en esta crisis no pierdan las grandes mayorías, el ejemplo de estas valientes mujeres tiene que seguir traspasando fronteras y llegar a cada rincón con un mensaje claro: nuestras vidas, las vidas de las familias trabajadoras y pobres vale mucho más que las ganancias de los capitalistas que apuestan a que sean ellas, las mujeres y sus familias, quienes paguen esta crisis. Una salida a favor del pueblo es lo que día a día venimos peleando desde el PTS y Pan y Rosas. Las comisiones de Seguridad e Higiene tienen que ponerse en pie en cada hospital ¡nuestra vida y salud valen!







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