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La marcha de la CGT y el fantasma del atril

Los burócratas sindicales caminan nerviosos por las calles. El reclamo de un paro general y el recuerdo de un 7 de marzo, hace dos años.

Jueves 4 de abril | 22:08

Se los veía nerviosos.

Mientras respondía a la pregunta de si habrá paro nacional, Héctor Daer miraba una y otra vez a su alrededor, de forma inquieta. Lo rodeaban, por las dudas, decenas de patovicas, que lo protegían.

No muy distinto era el caso de Armando Cavalieri, jefe del sindicato de Comercio. En su caminar, iba acompañado de una imponente cantidad de muchachos grandotes.

Y así, muchos de ellos.

“Ellos” son los miembros de las cúpulas sindicales que convocaron a movilizar este jueves. Sin paro, pero con empresarios. Sí, con los mismos que despiden, precarizan y explotan hasta “romper” la salud.

El objetivo de la marcha: “descomprimir”. Hacer de cuenta que hacen algo, mientras se aplican los planes del FMI, sube la pobreza, sube la desocupación, siguen los tarifazos. Y detrás de esa puesta en escena, la realidad: solo les importa negociar las listas del peronismo y empezar a pensar cómo se acomodan con un próximo Gobierno. Aunque ese Gobierno, si es peronista, va a seguir aplicando los planes del FMI, al igual que el macrismo.

Pero el reclamo de millones es otro. Que no haya marchas folclóricas como la de este jueves, sino un paro general. Y que ese paro tenga continuidad, para derrotar los planes de ajuste que no se aguantan más.

En el inconsciente de estos burócratas, ese reclamo aparece como fantasma. “Poné la fecha, la p....” cantaron miles hace dos años, un 7 de marzo, y coparon el palco de la CGT en el que intentaban hablan Daer, Acuña y Schmid, que huyeron despavoridos. Esos miles exigían que termine el chamuyo, y que se convoque a un paro general.

Pasaron dos años, pero el recuerdo queda. Por eso “ellos” caminan por las calles nerviosos. La bronca de millones está latente contra estos parásitos que son millonarios y están atornillados a los sillones de sus gremios, en algunos casos, desde hace más de 30 años.

Por eso el planteo de la izquierda es bien claro. Organizar la bronca. Como plantearon el PTS y el MAC: organizarse para tener más fuerza e imponerles a las centrales sindicales un paro general de 36 horas, en el camino de la huelga general activa. Para derrotar al FMI, Macri y los gobernadores.







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