Mundo Obrero

BASTA DE TREGUA DE LA CGT

La lucha contra el saqueo es ahora: queremos paro activo y plan de lucha

La crisis económica es cada vez más profunda. Macri y los empresarios la quieren descargar sobre el pueblo trabajador. El kirchnerismo y los sindicatos opositores nos dicen que esperamos a 2019.

Camilo Mones

Dirigente obrero del Movimiento de Agrupaciones Clasistas (MAC)

Miércoles 29 de agosto de 2018 | Edición del día

El ajuste que pide el FMI se está llevando adelante con una devaluación y una inflación imparable. Siguen los despidos, las paritarias a la baja y quieren modificar los convenios. Además hay ataques como el vaciamiento que quieren hacer en el Astillero, los docentes bonaerenses o las universidades públicas. Hablan de “achicar el gasto público” mientras todos los días “gastan” cientos de millones de dólares en la fuga de capitales y el pago de la deuda a los especuladores.

El gobierno golpea. Donde no puede pasar retrocede para negociar. Al mismo tiempo quiere sostener su base más de derecha, gorila, polarizando contra la oposición pero también contra los trabajadores en lucha.

Ante esa crisis que sacude al pueblo, la traición del triunvirato de la CGT no tiene límites. Y los sindicatos opositores, como Camioneros, las CTA y la Corriente Federal, hacen discursos combativos pero no convocan ninguna medida de fuerza unitaria. Dicen que se van de la CGT pero no es para encabezar una lucha de todo el movimiento obrero. O terminan haciendo lo mismo que critican de “los gordos”: en Telecom-Clarín, Foetra y el SATSAID acaban de firmar la flexibilización de la jornada laboral, totalmente de espaldas a los trabajadores.

Las cúpulas sindicales están permitiendo que Macri y los empresarios avancen lo que más puedan, dejando que las peleas sean por sector y queden aisladas. Ante el saqueo que ya comenzó, el sindicalismo peronista nos dice “hay 2019” cuando nos están saqueando ahora en 2018. Hay que denunciar esa capitulación.

Los gobernadores peronistas también ajustan. Como Alicia Kirchner, que acaba de ofrecerles un 2% de aumentos a los docentes. ¡Dos por ciento! Además, desde el kirchnerismo al peronismo federal, todos están de acuerdo con mantener el saqueo de la deuda.

En cambio, en muchos lugares la clase trabajadora está mostrando una enorme disposición de lucha. Lo vemos en el Astillero Río Santiago, que resiste el vaciamiento de Vidal, con represión incluida. O los docentes y estudiantes universitarios, que rechazan los salarios de hambre y el ataque a la educación pública. O las maestras que en Provincia de Buenos Aires que denuncian la situación de las escuelas.

La lucha contra el ajuste es ahora, y está en las calles. Además, así como vimos el impactante movimiento de mujeres que salió a luchar por el derecho al aborto, ahora vemos que los estudiantes y la comunidad salen a la pelear en unidad con los trabajadores. Esa unidad obrero estudiantil puede ser una fuerza poderosa para enfrentar los planes del gobierno.

Desde la izquierda y el sindicalismo clasista venimos apoyando cada uno de esos conflictos. Apostamos a que los que están luchas se coordinen. Por un lado, para que puedan ganar. Pero también para tener más fuerza para reclamarles a los sindicatos y centrales que dejen la pasividad. El Movimiento de Agrupaciones Clasistas plantea claramente: necesitamos un paro activo de 36 horas y un plan de lucha de toda la clase trabajadora, que empiece a preparar la huelga general, la única forma de terminar con el ataque de Macri y el FMI. Queremos asambleas en los lugares de trabajo para discutir democráticamente cómo enfrentar el saqueo y coordinadoras de los sectores en lucha, para unirnos con los estudiantes y todos los que están saliendo a la calle.

Pero además, desde la izquierda y el sindicalismo clasista también tenemos un programa. Que plantea el fin de los despidos y la reincorporación de los despedidos para que no haya familias en la calle. Que exige un aumento del 35% y una cláusula gatillo para no seguir perdiendo con la inflación. Que exige la anulación del tarifazo y la nacionalización de las empresas de servicios, así como de los bancos para terminar con la timba financiera. Que llama a dejar de pagar la deuda externa, y que esa plata vaya para educación, salud y vivienda.

Nos dicen que “hay 2019” pero la clase trabajadora y el pueblo no pueden esperar. Hay que imponer nuestra propia salida. Son ellos o nosotros. La lucha es ahora.







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