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Red Internacional

La primera semana de agosto se celebró la semana mundial de la lactancia, esté año bajo el lema impulsemos la Lactancia Materna: Apoyando y Educando. ¿Pero todas las mujeres podemos hacer uso de ese derecho?.

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Viernes 12 de agosto | 11:36

Desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Unicef recomiendan Lactancia Materna Exclusiva (LME) de los recién nacidos hasta los 6 meses y continuada hasta los 2 años o más junto a la alimentación complementaria.

La leche materna es un fluido vivo y específico de la especie que va cambiando a lo largo de la lactancia de acuerdo a las necesidades del lactante. Su composición es distinta en cada madre, incluso en la misma madre varía en una misma toma, en las distintas etapas de la lactancia, y por ejemplo si se enferma el bebe se adapta para favorecer su pronta recuperación. Contiene cientos de nutrientes, es rica en grasas, azúcar, anticuerpos, vitaminas, proteínas y agua.

En los primeros días, la primera leche llamada calostro sale en pequeñas cantidades como para que ese recién nacido pueda coordinar los movimientos de "respirar, succionar y tragar" además su estómago tiene el tamaño de una cereza por lo cual le es suficiente. Esta primer leche está llena de nutrientes y anticuerpos que protegen al bebé, además tiene un efecto laxante que ayuda a eliminar el meconio evitando la subida de la famosa bilirrubina (que los pone amarillos)
Las infancias amamantadas tienen enormes beneficios además de un crecimiento óptimo obtienen protección contra enfermedades como diarrea, alergias e infecciones respiratorias.

Reducen el riesgo de muerte súbita, favorece el desarrollo del autoestima generando niños más seguros y felices. A largo plazo, en la vida adulta, reduce la probabilidad de contraer enfermedades crónicas como diabetes y obesidad, por mencionar algunas.

También genera beneficio en la madre, ayuda a una pronta recuperación, disminuye el sangrado y previene la depresión post parto. Fortalece el vínculo de apego. A largo plazo disminuye la probabilidad de osteoporosis y cáncer de mama.

A pesar de que la lactancia es un proceso natural a veces no es sencillo, requiere principalmente del deseo, acceso a la información para superar dificultades y así extender la duración de la misma y muy importante también un entorno que acompañe (familia, sociedad, laboral)
Lamentablemente las instituciones hospitalarias (tanto públicas como privadas) separan a la mamá del bebé por protocolo para pesar y hacer chequeos que podrían esperar y no priorizan el inicio temprano de la lactancia en la primer hora de nacidos como recomienda uno de "Los 10 pasos para una lactancia exitosa" de la OMS.

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En Argentina tenemos las leyes 26873 de Lactancia Materna que tiene por objetivo la Promoción y Concientización pública acerca de la importancia de la lactancia materna y de las prácticas de nutrición segura de los lactantes hasta los 2 años. Y la ley 27611 conocida como Ley 1000 días, "Atención y Cuidado Integral de la Salud durante el Embarazo y la Primera Infancia”, tiene como objetivos proteger, fortalecer y acompañar el cuidado integral de la vida y la salud de las personas gestantes y las niñas y los niños en sus primeros 3 años.

También la Ley de Contrato de Trabajo establece Licencia por Maternidad de 90 días corridos con goce de sueldo y durante el período de lactancia la madre tiene derecho a 2 descansos de media hora durante su jornada de trabajo o sumarlos y trabajar un hora menos por el periodo de un año posterior a la fecha de nacimiento. Los hombres cuentan con una licencia de 2 miserables días, algunos Convenios Colectivos de Trabajo amplían un poco esta licencia aunque no mucho.

Lamentablemente no todas las mujeres pueden beneficiarse de estos derechos por igual, menos las que trabajan en negro o precarizadas que son una gran parte de las mujeres de clase trabajadora como las empleadas domésticas por dar un ejemplo.

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Son muy pocos los lugares de trabajo y/o de estudio que brinden un espacio seguro y apto para las extracciones de leche, que deberían ser varias veces durante la jornada para no solo mantener la producción sino también para evitar una congestión y/o una mastitis en el peor de los casos. Son los baños el lugar a utilizar para esto, un tanto incómodos y cero higiénicos.
Las puericultoras, especialistas en lactancia y crianza, asesoran sobre la importancia de los primeros días del recién nacido, acompañan y sostienen con información a las familias, independientemente de que elijan por una LME o no, y sólo algunas instituciones privadas cuentan con su servicio.

Todo lo mencionado va en contra de una lactancia sostenida, desde las licencias que nos obligan tempranamente volver al trabajo remunerado, no contar con el espacio ni el tiempo adecuado para realizar las extracciones necesarias, las tareas reproductivas y sumado al cansancio de despertares nocturnos propios de los primeros meses del bebe.
Es sumamente cruel seguir en un sistema social que no respeta un derecho tan elemental como es poder sostener el alimento esencial para nuestros hijos, que el acceso a la información no esté al alcance de todas y que sea el privilegio de unas pocas poder contar con la ayuda de la puericultura. Para que la lactancia materna sea un derecho real se debe cambiar todo de raíz.




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