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La juventud LGBTI en Bangladesh no está dispuesta a callarse

Una joven generación LGTBI de Bangladesh está desafiando a la represión y al miedo para dar avances en la lucha por sus derechos.

Lunes 6 de junio de 2016 | Edición del día

Hace un mes fue asesinado el fundador de Roopbaan, la primera revista LGBTI de Bangladesh, donde una relación entre personas del mismo sexo es delito. Sin embargo, una joven generación está desafiando a la represión y al miedo para dar avances en la lucha.

Desde hace dos años, la comunidad LGTBI de Dacca, la capital de Bangladesh consigue aprovechar las marchas del Año Nuevo Bengalí para manifestarse, pese a las prohibiciones y amenazas. Y aseguran que volverán a hacerlo.

El coraje es necesario para ser activista LGTBI en un país donde el clero, aún unido al Estado, ejerce una fuerte condena sobre las relaciones entre personas del mismo sexo, las cuales aún están tipificadas como delito en la ley 377, de herencia colonial y que abarca desde el encarcelamiento por diez años hasta la cadenas perpetua.

Antes de la implantación del dominio colonial, las personas transgénero (conocidas como hijra en Bangladesh y algunas zonas de India) eran un sector respetado de la sociedad. Aunque la aplicación de la ley 377 no siempre conlleva la entrada en prisión, algunas veces es sustituida por un soborno a la policía.

Según los activistas, en numerosas ocasiones son miembros de la policía quienes secuestran y extorsionan a personas LGTBI a cambio de dinero, ya que conocen que la situación legal les da impunidad para agredir y chantajear.

Frente a esta situación hostil en extremo, el activismo ha sido tradicionalmente clandestino a la fuerza. Así, existen organizaciones que llevan décadas de actividad a escondidas como Bandhu, que comenzó a formarse en los 80 para hacer consultorios sobre VIH/SIDA en la época de mayor alarma del virus, así como bailes de dragqueens y debates estratégicos.

La organización también se ha desarrollado a través de las nuevas tecnologías, creando foros en Internet como BoB, Boys of Bangladesh, el más concurrido. Su responsable, de pseudónimo Rajeeb, afirma que "en los últimos cinco años se ha producido una mayor visibilidad en nuestro movimiento.

La comunidad LGTBI tiene mayor valentía. Quiere dejar de esconderse. Han surgido pequeñas plataformas y grupos en redes sociales. La eclosión de Internet y de los smartphones ha permitido que más gente tenga acceso a información y pueda conocer lo que sucede en otros lugares".

Sin embargo, como dice Rajeeb, desde hace unos años una joven generación quiere pasar de la resistencia a la visibilidad. Junto a las primeras manifestaciones en Dacca, otro importante desafío para seguir luchando está en la publicación de los primeros materiales de temática LGTBI en Bangladesh, destacando el caso de Roopbaan, la principal revista LGTBI de Bangladesh desde 2014, cuyo director Xulhaz Mannan fue recientemente asesinado.

Los activistas saben que la visibilidad les puede costar la vida y tener además consecuencias de mayor acoso policial en un primer momento, pero que es un paso a dar en un terreno arduo. Un activista, de pseudónimo Jehangir reflexiona “nos beneficiamos de la ignorancia.

Mucha gente no sabe qué significa el arcoíris en nuestro país. La próxima vez que salgamos a la calle tendremos más problemas por culpa de Mark Zuckerberg y el filtro de Facebook que ha puesto de moda.”

En un país semicolonial de 160 millones de personas, donde la población pobre es explotada como mano de obra barata para las multinacionales occidentales en condiciones cercanas a la esclavitud y de inseguridad, como las que llevaron a la muerte a más de 1.100 trabajadores en el derrumbe del edificio Rana Plaza en 2013; la lucha por organizar a la clase obrera en lucha también es una necesidad para buena parte de la juventud LGTBI, que quiere organizarse de forma visible.

Al respecto, Rajeeb comenta que “la discriminación que sufre la comunidad no está muy documentada. Debido al estigma, la gente afectada se limita a pagar sobornos cuando ocurre. La clase desempeña un papel importante. Si eres de un grupo de clase baja es más fácil ser discriminado”.

En todo el mundo las personas LGTBI son oprimidas, pero Bangladesh es uno de esos 75 países donde pueden ser encarceladas por el hecho de serlo, siendo además condenadas a muerte en 8, siendo en muchos casos el aparato legal para hacerlo de origen colonial europeo.

Sin embargo, una joven generación LGTBI en Bangladesh no quiere continuar en el silencio, sino continuar la lucha para acabar con la discriminación, el acoso y la persecución que sufren, para combatir la opresión sobre sus vidas.







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