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Red Internacional

Seis días después del 39° aniversario del inicio de la Guerra de Malvinas, la Cámara Federal de Apelaciones de Comodoro Rivadavia confirmó el procesamiento, pero sin prisión preventiva, de tres militares en la causa que investiga las torturas a soldados de su propia tropa durante la guerra de Malvinas de 1982.

Gloria PagésHermana de desaparecidos | CeProDH | @Gloria_Pages

Viernes 9 de abril | 14:33

Se trata de Eduardo Gassino, Gustavo Calderini y Miguel Ángel Garde. Mientras tanto, se dictó la “falta de mérito” para Belisario Affranchino Rumi.

De este modo, la Cámara de Comodoro Rivadavia ratificó el fallo que en primera instancia dictó el tribunal de Río Grande en febrero de 2020. Hay que señalar que lo resuelto en esta instancia no fue de manera unánime. Dos de los camaristas, Javier Leal de Ibarra y Aldo Suárez, consideraron que las “vejaciones” que sufrieron los soldados en las islas deben ser consideradas “delitos de lesa humanidad”.

En disidencia, la jueza Hebe Corchuelo de Huberman le restó transcendencia a los hechos y consideró que a pesar de que las torturas y abusos “pudieron haber atentado gravemente contra bienes jurídicos individuales, no resulta suficiente para su conceptualización como delitos de lesa humanidad” y se trata entonces de delitos comunes que prescriben con el tiempo.

La magistrada argumentó que "no surgen constancias que permitan comprobar la pertenencia de dichos actos a algún plan de persecución o aniquilación sistemática. Por más aberrantes que puedan resultar las acciones que presuntamente se habrían desarrollado, no se encuentran acreditados los requisitos de sistematicidad ni generalidad del ataque, como elementos que elevarían los delitos supuestamente cometidos a la categoría más grave de delitos contra la humanidad".

Resulta como mínimo llamativas esas apreciaciones a la luz de las centenares de denuncias de excombatientes, y en consonancia con quienes buscaron callar y ocultar los crímenes cometidos durante la guerra, que, dicho sea de paso, por los mismos militares genocidas que en el continente torturaban y hacían desaparecer a 30.000.

Los jueces que votaron a favor de confirmar el procesamiento por delitos de lesa humanidad a los tres militares, modificaron el criterio del fallo de primera instancia calificando de “vejaciones” y no de “imposición de tormentos”, aunque ambas calificaciones refieren al hecho de haber recibido torturas.

Para fundamentar su fallo, los camaristas Eduardo Gassino, Gustavo Calderini y Miguel Ángel Garde que votaron favorablemente, pusieron de relevancia los casos de soldados como Mario Sánchez y Ramón Salvador Caballeros. Ellos, como muchos de sus compañeros, sufrieron todo tipo de torturas y vejámenes.

“Habrían sido estaqueados de pies y manos por más de dos días, ocasión en que se habría producido un bombardeo sobre la posición, lo que habría provocado la muerte de los nombrados”, relatan, y agregan que fueron “obligados a sentarse en el interior de un pozo para luego ser enterrados hasta el cuello, situación en la que permanecieron sin abrigos y sin cascos, entre nueve y diez horas, por haber sustraído y posteriormente haberse comido una oveja”.

Sufrieron amenazas constantes de ejecución, fueron obligados a callar sobre todos estos crímenes. Los relatos que constan en la resolución de 20 páginas a la que accedió Télam son estremecedores. A José Alberto Yanevich lo dejaron estaqueado durante dos días y le rompieron a culatazos la nariz. También lo dejaron ciego. “En ocasión en que se encontraba estaqueado, se habría producido un bombardeo y la deflagración de una bomba le habría provocado una ceguera momentánea que habría derivado en permanente”, relata la resolución.

La sistematicidad de estas prácticas es innegable. Resulta ofensivo el voto de la jueza Corchuelo de Huberman. Los militares que mandaron a los pibes al muere en Malvinas deben ser juzgados por delitos de lesa humanidad. La demora es impunidad en juzgarlos es una expresión de la impunidad que reina sobre ellos.

La semana próxima, serán indagados por la jueza de Río Grande, Mariel Borruto, otros seis militares, en la causa que se inició en 2018 y camina lentamente. Es urgente avanzar en estas causas que a casi 40 años de la guerra se empiezan a desempolvan.

Podés leer: A cuentagotas. Deberán declarar militares argentinos por torturas en Malvinas




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