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Red Internacional

Entre mates y acordeones. La inmigración ucraniana en Argentina

La colectividad ucraniana en Argentina es la segunda más importante a nivel mundial y representan el 1% de la población, aunque si se mensura por provincias, alcanzan al 4% de la población del Chaco y hasta un 9% en Misiones.

Jueves 24 de febrero de 2022 | 10:03

Las distintas oleadas migratorias estuvieron signadas por guerras y coyunturas políticas, desde el siglo XIX hasta la más reciente de los años ’90, con la caída de la ex Unión Soviética, pasando por las dos guerras mundiales. Sin embargo, la comunidad ucraniana no figura en el Registro Nacional de Inmigración porque cuando comenzó esta migración, Ucrania ya se encontraba bajo el dominio del Imperio austro-húngaro. En las otras oleadas migratorias, Ucrania ya formaba parte de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, pero bajo el régimen stalinista, se estableció una subordinación burocrática de las distintas nacionalidades al dominio central de Rusia.

Por eso, durante todo el siglo, los inmigrantes ucranianos llegaban a la Argentina con pasaportes austro-húngaros, rusos o polacos. Probablemente, muchos de ellos hayan sido denominados, paradójicamente, "los rusos" en sus nuevos vecindarios de Misiones, Chaco, Formosa, Mendoza, Río Negro o la provincia de Buenos Aires, donde se establecieron especialmente en Lanús (en el primer cordón del conurbano) y en la ciudad de Berisso.

Los primeros inmigrantes se asentaron en la provincia de Misiones desde finales del siglo XIX y se dedicaron a la agricultura. La mayoría provenía de Galitzia, en la región occidental de Ucrania. A diferencia de los migrantes ucranianos a otros países, los que llegaron a Argentina provenían mayoritariamente de zonas rurales y de sectores campesinos pobres. Fueron los primeros en introducir las cooperativas productivas. Aunque la mayoría provenía de una región predominantemente católica, la Iglesia católica argentina se opuso a la creación de una iglesia católica ucraniana independiente, que siguiera un rito diferente al oficial. Esa actitud de la jerarquía eclesiástica provocó que, muchos ucranianos se convirtieran al cristianismo ortodoxo, a pesar de la intensa actividad proselitista de católicos polacos para lograr su conversión.

Más tarde, las sucesivas oleadas migratorias se establecieron en la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano: en las primeras décadas, se encuentran muchos trabajadores que se incorporaron en los frigoríficos, luego llegaron muchos técnicos, profesionales, especialmente ingenieros, y artistas. Actualmente, cerca de la mitad de la comunidad ucraniana está establecida en el área metropolitana. Sus principales instituciones comunitarias, donde aún se desarrollan actividades sociales y culturales, están en los barrios de Almagro y Palermo de la Ciudad de Buenos Aires.

En los años ’50, unos 3.000 ucranianos dejaron Argentina y regresaron a la Unión Soviética, cuando después de la victoria en la segunda Guerra mundial, derrotado el nazismo, se auguraba un período de gran desarrollo. Sólo una tercera parte de estos migrantes que retornaron a Ucrania, regresaron luego a la Argentina.

Ucranianos y descendientes en Argentina que seguramente conoces

Entre los descendientes ucranianos en Argentina de mayor renombre nos encontramos con Simón Radowitzky, el obrero anarquista de origen judío que atentó contra el odiado jefe de policía Ramón Falcón, que comandó la brutal represión de la Semana Roja de 1909 en Buenos Aires.

En la literatura, encontramos a la traductora y poetisa Alejandra Pizarnik y el escritor, periodista y dramaturgo César Tiempo, seudónimo utilizado por Israel Zeitlin, nacido en la ciudad de Yekaterinoslav (actual Dnipró). También, en las ciencias, se destaca el bioquímico y premio Nobel César Milstein que era hijo de ucranianos de origen judío.

La pianista Marta Argerich es de origen ucraniano. También el músico Horacio "Chango" Spasiuk, nacido en la localidad misionera de Apóstoles, donde se radicaron los primeros ucranianos en llegar a Argentina. Spasiuk es un compositor y acordeonista en el que se advierte la influencia de la música de Europa oriental que existe en las polcas y chamamés típicos de la región mesopotámica.

En el deporte, son reconocidos los nombres del exfutbolista José Chatruc y el técnico José Pekerman, entre otros.


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