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Red Internacional

Este martes se dio a conocer la inflación de enero y los alimentos subieron casi un 5%. La CGT salió a apoyar el acuerdo con el FMI mientras calla sobre los salarios y jubilaciones que pierden. El gobierno habla de paritarias del 40% que implicaría un nuevo ataque al bolsillo de las y los trabajadores.

Miércoles 16 de febrero | 07:15

El 2022 arrancó con un nuevo mazazo a los bolsillos populares. La inflación de enero fue de 3,9%, pero los alimentos superaron ese promedio con un aumento del 4,9%. La inflación es una forma de ajustar a las y los trabajadores: con salarios que van detrás y nunca recuperan lo perdido, licuando el poder de compra. El gobierno de Alberto Fernández ordenó en febrero aumento de naftas, y ya anunció que las tarifas de luz y gas aumentarán. Nuevas medidas que prometen más inflación los próximos meses.

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La pauta salarial del gobierno ajusta los salarios

El ministro de trabajo, Claudio Moroni, ya adelantó que la pauta oficial para las paritarias va a ser del 40%. Pero con los datos de enero se preanuncia un 2022 con una inflación muy superior a esa cifra. El relevamiento del Banco Central, estima que será del 55%. Otros, como el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), advirtieron que “la inflación de enero anualizada daría un 58,3%”. Es decir que el gobierno del Frente de Todos con esa pauta buscará que los salarios sigan perdiendo con la inflación. Quieren cumplir con las exigencias que hace el FMI con el acuerdo por la deuda macrista, que pide achicar los gastos del Estado (reducir déficit fiscal). Necesitan así salarios de estatales, docentes, jubilaciones, pensiones, asignaciones a la baja. Además, para preservar las ganancias de los grandes empresarios y favorecer su “buen clima de negocios”.

¿A dónde está que no se ve a la CGT y la CTA?

Sobre los salarios y la pérdida del poder compra hay silencio de las conducciones sindicales. Sí escuchamos a la dirigencia de la CGT pronunciarse en defensa del gobierno y el acuerdo con el FMI. Del lado de la CTA, Hugo Yasky reconoció que el acuerdo con el FMI implica “cargarle una mochila en la espalda a millones de argentinos” en su cuenta de twitter. ¿Entonces? ¿No hay que enfrentar ese pacto? ¿Iniciar un plan de lucha y organización para recuperar lo perdido y defender los salarios? A Yasky le “da bronca”, pero solo la expresa en twitter.

La dirigencia sindical de la CGT y la CTA le siguen dando la espalda a las necesidades más urgentes de las mayorías trabajadoras. ¿O qué medidas piensan tomar frente a esta inflación imparable y la ridícula pauta del gobierno para las paritarias del 40%?¿No van a defender a las y los trabajadores?

Y no solo por la inflación que se estima para este 2022, sino por todo lo que viene perdiendo la clase trabajadora, ocupada y desocupada. Recordemos que en 2021 los trabajadores perdieron un 3,3% en sus bolsillos si se toma la masa salarial promedio. Aunque el malestar obrero y la derrota electoral, obligaron al gobierno y la burocracia sindical a reabrir las paritarias los últimos meses. Para los informales y precarios la realidad fue mucho peor: perdieron un 10% el año pasado. Los millones de desocupados que se movilizaron este martes denuncian que cobran un Potenciar Trabajo de $16 000, un cuarto de la canasta básica familiar.

Si tomamos los últimos cuatro años el ajuste a los salarios es alarmante. Según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), los trabajadores registrados en el sector privado perdieron el equivalente a 5,9 salarios y los del sector público a 7,5 salarios en ese período. En el caso de los trabajadores informales perdieron hasta 10,6 salarios.

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Es urgente defender el salario, jubilaciones y asignaciones

En la Plaza de Mayo y otras plazas del país donde se movilizaron miles para decirle “no al pacto con el FMI”, estuvieron presentes organizaciones sindicales, de trabajadores, movimientos de desocupados que apuntaron a esas conducciones sindicales. Desde el escenario denunciaron que el salario mínimo de indigencia fue “aprobado por el conjunto de las alas de la burocracia sindical”, impactando sobre los trabajadores precarios e informales, y beneficiarios de planes sociales y asignaciones. Los llamaron a la acción cuando dijeron “exigimos la ruptura de todas las organizaciones sindicales y obreras con cualquier acuerdo con el FMI y el lanzamiento de un plan de lucha contra este pacto entreguista”. Un camino de resistencia al ajuste que se expresó en las dos jornadas nacionales que colmaron plazas para rechazar el pacto con el FMI, convocadas por más de 200 organizaciones.

Este espacio, que está construyendo unidad en las calles, anunció que habrá nuevas protestas, como cuando quieran votar el acuerdo en el Congreso. Será una oportunidad para que las organizaciones sindicales que rechazan el acuerdo con el FMI, sumen sus fuerzas para dar pelea. Que las palabras y las denuncias se transformen en hechos.

Los diputados del Frente de Izquierda se hacen eco de un reclamo urgente del pueblo trabajador y proponen un aumento de emergencia para salarios y jubilaciones que permitan recuperar lo perdido con Macri y Fernández. A la vez implementar una cláusula gatillo que ajuste mes a mes el salario para evitar que sigan perdiendo frente a la inflación.

Otra de las medidas que proponen es el control de precios por parte de comités de consumidores y trabajadores, desde los sectores de producción hasta los lugares de comercialización. Explican que sería una forma de seguir de cerca las maniobras de la minoría de empresarios, exigiendo que muestren los libros de contabilidad.

También las organizaciones de desocupados están en las calles, y este martes volvieron a manifestarse en todo el país. Exigieron trabajo genuino, asistencia alimentaria y apertura y aumento de los planes sociales, y rechazaron el acuerdo con el FMI. O sectores de trabajadores que ya empezaron a tomar medidas en defensa de los salarios: vitivinícolas (Mendoza), autoconvocados de la salud (Tucumán), paro en la fábrica como Ferrum Pilar. La unidad de trabajadores ocupados y desocupados, formales e informales es decisiva para que ganen fuerza los reclamos más urgentes de las mayorías.

Las medidas de emergencia para defender los bolsillos populares pueden abrir el camino a construir un plan de lucha que pueda derrotar el ajuste y el pacto con el FMI. Que se proponga una salida de fondo para terminar con la decadencia argentina, empezando por el desconocimiento soberano de la deuda, y medidas como el monopolio estatal del comercio exterior y la nacionalización de la banca. Una salida que necesita de la fuerza y el poder de la clase trabajadora, con paro activo en todo el país en la perspectiva de la huelga general.




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