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Red Internacional

Movimiento obrero. La huelga salvaje del astillero de Daewoo está bajo ataque del gobierno surcoreano

El gobierno de Corea del Sur exigió este lunes a los trabajadores subcontratistas del astillero Daewoo Shipbuilding & Marine Engineering (DSME) que pongan fin a la huelga que lleva 44 días en un muelle en el astillero más grande de la compañía. La huelga por la recomposición salarial del 30% perdido durante el cierre por el covid-19 ha logrado paralizar la producción y las cadenas de suministro.

Lunes 18 de julio | 13:51

El astillero cerca de la ciudad de Geoje, frente a la costa sur del país, es uno de los más grandes del mundo con alrededor de 13 mil obreros. Pero solo unos 400 trabajadores subcontratados de DSME se declararon en huelga y luego tomaron el muelle principal del astillero alrededor desde el 22 de junio, exigiendo un aumento salarial del 30 % en medio de señales de un repunte en la rama, a medida que aumentaban los pedidos en medio de la crisis entre Rusia y Ucrania.

Los constructores navales coreanos son uno de los motores de crecimiento del país de luego de la crisis de la pandemia y uno de los principales jugadores a nivel mundial, ya que obtuvieron el 70 % de los pedidos de barcos anticipados globales en la primera mitad de este año, después de años de desaceleración en toda la industria (golpeada desde 2008).

Los trabajadores subcontratados de Daewoo Shipbuilding & Marine Engineering (DSME) han estado organizando una huelga de brazos caídos durante 44 días. Están ocupando un enorme buque petrolero que se estaba construyendo en uno de los astilleros más grande del mundo, el Okpo, en Geoje, provincia de Gyeongsang del Sur. Son miembros del Sindicato de Trabajadores del Metal que pertenece la Confederación Coreana de Sindicatos (KCTU).

Los trabajadores de Daewoo Shipbuilding que se manifestaron durante más de un mes, y comenzaron una huelga de hambre frente al Banco de Desarrollo de Corea en Seúl el día 14 después de que el Ministerio de Trabajo no solo no proporcionara mediación, sino que calificara la ocupación de los astilleros como ilegal.

Uno de los trabajadores en huelga de hambre en conferencia de prensa, el sindicalista Kang Bong Jae, dijo: "Los camaradas están luchando por sus vidas arrinconados, pero como el gobierno y el Banco de Desarrollo de Corea no están respondiendo, hemos decidido luchar más intensamente".

"En la jaula de hierro del astillero Geoje y en las calles de Seúl, por la vida y el futuro de todos los subcontratistas de Joseon, ya no podemos retroceder. Estamos librando una lucha en la que no retrocederemos".

El gobierno comenzó a criminalizar a los trabajadores al definir la huelga como ilegal para extorsionar a los trabajadores y detener la huelga. En un comunicado, el ministro de Empleo y Trabajo, Lee Jung-sik, dijo: "La huelga ha causado un daño enorme a los empleados de DSME y empresas relacionadas". El ministro de Comercio, Industria y Energía, Lee Chang-yang, afirmó que “DSME ha sufrido pérdidas por valor de 570.000 millones de won (432,2 millones de dólares) debido a la huelga”. Además, dijo, “las pérdidas diarias de ingresos ascendieron a 25.900 millones de wones junto con 5.700 millones de wones en costos fijos”.

El lunes la compañía dijo que estaba perdiendo 26 mil millones de wones ($19,80 millones) por día debido a la huelga, lo que resultó en una pérdida acumulada de alrededor de 570 mil millones de wones hasta el 14 de julio.

Mientras que el ministro de Finanzas, Choo Kyung-ho, calificó la ocupación de "absolutamente ilegal" y prometió una "respuesta severa basada en la ley y el orden".

La furia con la que el gobierno y la empresa atacan a este sector de trabajadores (que es una pequeña fracción en relación al total de trabajadores) es que se demuestra la fuerza que tienen al ocupar un lugar estratégico que ocupan dentro del monstruoso complejo industrial portuario con la capacidad de frenar una parte importante de la economía del país. Además de tener la fuerza para ampliar la lucha logrando solidaridad de otros sindicatos.

Esta crisis que se está abriendo para el gobierno y la compañía, es una muestra de la capacidad de combate que tienen los trabajadores del sector para imponer una agenda propia contra los intereses capitalistas.

La huelga se produce cuando los pedidos aumentan a medida que los países europeos buscan aumentar las importaciones de gas natural licuado (GNL) para reemplazar los suministros de gas rusos a raíz de la crisis de Ucrania. EL comercio del GNL es a través de un proceso que permite envasar el gas y transportarlo en buques, lo que disparó la demanda a medida que se extiende la guerra en Ucrania y se corta el suministro desde Rusia.

Corea del Sur es el constructor naval más grande del mundo y ganó el 71% de los pedidos globales de buques transportadores de GNL en la primera mitad de este año según mostraron los datos del proveedor británico de servicios de envío Clarkson Plc. Esto demuestra que la empresa no está ni siquiera en una crisis como para “justificar” imposibilidad de pagos, sino que se trata de un aumento de la productividad aprovechada por la pandemia, donde la empresa con apoyo del gobierno, intentan ganar un conflicto que está logrando apoyo más allá de la fábrica y entrando en un plano político desde uno de los principales motores de la economía del país.




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