Internacional

CRISIS HONG KONG

La huelga general en Hong Kong pone en jaque a Carrie Lam y Beijing

A pesar de las amenazas del gobierno central chino, la huelga general arrancó este lunes con el sistema de transporte frenado y cientos de vuelos cancelados. Se abre un nuevo capítulo en la crisis hongkonesa.

Lunes 5 de agosto | 09:01

Medio siglo pasó desde la última huelga general que tuvo lugar contra el gobierno colonial británico. Tras un domingo de combates en las calles donde miles de personas participaron de la movilización que dejó 20 detenidos, la semana comienza con un paro general. Ocho líneas de subte están paralizadas totalmente desde la mañana del lunes, entre ellos la línea que conecta el centro de la ciudad capital con el aeropuerto, donde a las 10 am, hora local, 230 vuelos habían sido cancelados.

Los trabajadores de los sectores clave de la economía se adhirieron al paro, entre ellos trabajadores del sector financiero, de los medios de comunicación o de compañías aéreas, además de miles de empleados públicos que arriesgaron su trabajo, ya que tienen prohibido realizar acciones contra el gobierno.

Los manifestantes han elaborado un programa con cinco demandas mínimas durante las semanas de protestas que forman parte de los objetivos de esta huelga: el retiro completo del proyecto de ley de extradición que se encuentra suspendido; una retracción de la caracterización de "disturbios" de las protestas pacíficas del 12 de junio; una investigación independiente sobre la violencia policial y la liberación incondicional de los cientos manifestantes arrestados. También piden una disolución de la legislatura y la implementación del sufragio universal, demandas que continúan desde la “Revolución de los paraguas” del 2014. A lo que se suma la dimisión de la Jefa Ejecutiva Carrie Lam.

La mandataria en rueda de prensa dijo que no piensa abandonar el cargo, advirtiendo que las manifestaciones están llevando a Hong Kong a una situación peligrosa. "En este momento no creo que mi renuncia ni la de algunos de mis colegas ofreciera una solución mejor", afirmó.

La huelga general de este lunes, han puesto en jaque la administración de Carrie Lam y al gobierno central de Beijing. Esto se suma a las tácticas innovadoras de los manifestantes para sortear el inmenso aparato orweliano montado para la seguridad interna en Hong Kong. Donde utilizan paraguas, máscaras y hasta lásers para evadir las cámaras de reconocimiento facial. Siendo también que no siempre utilizan los mismos métodos en cada manifestación para despistar a la policía. Toda una muestra que los hongkoneses están dispuestos a defender las cuotas de autonomía relativa y libertades democráticas como ”la libertad de prensa” y "la independencia de la justicia", bajo la ley de “un país, dos sistemas”, contra el hostigamiento del Ejército Popular de Liberación e intento de mayor injerencia continental.

Hong Kong atraviesa la crisis política más grave desde que China recuperase la soberanía a manos del Reino Unido en 1997. La desestabilización de Hong Kong expone una debilidad relativa de la posición de China en el tablero geopolítico; mientras que EE. UU. cínicamente utiliza un discurso de derechos humanos apoyando a los sectores de empresarios que se benefician del sistema financiero hongkones y su posición estratégica comercial, que le permitió al gigante asiático establecer un puente con la economía mundial. Lo que está en juego es la influencia política, no tanto el control económico, que para China, la isla representa una pequeña parte.

La huelga de este lunes anuncia un nuevo capítulo de enfrentamientos de clases.







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