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Efeméride. La historia detrás de la foto: 19 y 20 de diciembre de 2001, imágenes desde la barricada

Hay muchas imágenes de las manifestaciones masivas que llenaban las calles y las plazas a fines de diciembre de hace 20 años. Fueron hechas tanto por profesionales de los medios, como por fotógrafas y fotógrafos independientes que salieron a manifestar cámara en mano, para registrar un momento que se vislumbraba histórico. Como Nicolás Pousthomis, luego integrante de Sub Cooperativa de Fotógrafes, quien relata en primera persona su experiencia en esas jornadas.

Domingo 19 de diciembre de 2021 | Edición del día
Fotografías | Nicolás Pousthomis. Integran el fotolibro Diciembre, editado por Sub Cooperativa de Fotógrafes

La foto nos sitúa en la Avenida 9 de Julio aproximadamente en su cruce con Avenida de Mayo, mirando hacia el Obelisco. Está tomada desde la revuelta, detrás de los dos personajes en primer plano, protagonistas no sólo del encuadre sino de la acción. Hecha seguramente con la vista borrosa e irritada, en medio del ahogo por el humo de los gases y en medio de la corrida para esquivar las balas de la represión. Esta foto y las que mostramos a lo largo de la nota forman parte del libro Diciembre, del colectivo Sub Cooperativa de Fotógrafes. Editado en 2016 por Sub Editora, la editorial de la cooperativa, a quince años de esas jornadas, fue impreso en la imprenta Chilavert, empresa recuperada y puesta en marcha por sus trabajadores.

Sub no existía aún en el 2001, pero seguramente se empezó a gestar allí, en las calles del centro de Buenos Aires, durante ese diciembre. El grupo se conformaría como colectivo fotográfico en 2004, y Diciembre fue su primera entrega como editora fotográfica, resultado de la edición colectiva del material registrado no sólo el 19 y 20 sino antes y después de la rebelión que ganó las calles en esos días, y de la feroz represión estatal que dejó como saldo 39 muertos. Además, su impresión en Chilavert, empresa bajo gestión obrera, cierra el círculo de la lógica de este libro-homenaje a esas jornadas de finales del 2001.

Foto | Nicolás Pousthomis

Fotografías desde la barricada

“Teníamos hambre, ganas de acabar con todo. Entregados al destino de la manada corrimos hacia el humo, directo a los tiros. El sol nos quemaba los ojos y la piel; era un sol viejo en un cielo viejo, negro como el asfalto. Nuestros cuerpos sudaban pizza y cumbia villera. Nuestros huesos no aguantaron y se quebraron al atravesar el vidrio de un banco cuando llegó el galope de un caballo y volaron piedras hacia adelante...” se lee en la última página de la hermosa, cuidada y potente edición en profundo blanco y negro del fotolibro Diciembre. ¿Quién habla allí, un fotógrafo, un manifestante, o ambos?
La foto está hecha desde la misma frágil barricada, detrás de los dos pibes, aguantando los tiros y los gases. El punto de vista es el de los manifestantes respondiendo a la represión con piedras, y también con una cámara.

“Ese día no sólo hice fotos; tuve que correr, pelear, levantar gente herida, armar barricadas… y sin embargo, tengo las mejores imágenes que hice en mi vida. Es un conjunto de fotos tomadas con una cámara vieja por la que entraba luz y que trababa los rollos en medio de las tomas. La Nikon EM, que conseguí por 50 pesos, fue la cámara que me enseñó a trabajar y ese día, sin darme cuenta, fue el primero como reportero gráfico.”

El relato de Nicolás Pousthomis, acompaña una selección de esas fotos en la sección Historias del sitio web de Sub

Foto | Nicolás Pousthomis

“Esas fotos del 19 y 20 curiosamente, me cerraron algunas puertas por las que en aquel entonces deseaba pasar y me abrieron otras a un mundo que desconocía. Las puertas que se cerraron eran las de las redacciones de los diarios y agencias de noticias que enseguida me catalogaron como fotógrafo piquetero, y por ende, me dejaron sin estatuto de fotógrafo profesional. Después de un tiempo de esforzarme para entrar, decidí quedarme del lado de quienes habían disfrutado de mis fotos y no estaba tan seguro de querer formar parte del rubro en el que algunos sólo sacan fotos por dinero. Había conocido un espacio donde las fotografías tenían significado y servían para algo. Algunas personas necesitaban de verdad esas imágenes, y no podían pagar por ellas.”

“Revelé los rollos esa misma noche en mi departamento. Les mostraba los negativos recién sacados del tanque de revelado a unos amigos que estaban ahí presentes. Ellos miraban dificultosamente unas tiras de película chorreando fijador y chupando polvo adonde se veía lo que yo había vivido. Había partes enteras de los negativos arruinadas por las grietas de mi cámara, pero sentí que algunas imágenes estaban ahí, testimoniando un hecho histórico. Desde las entrañas, con la calle latiendo en unas fotos que expresaban, con sus imperfecciones, todo lo fuerte que fue. Tal vez tomo mejores fotos ahora, con una cámara en condiciones, y quizás también con el tiempo mejoré mi técnica, pero seguro que nunca volveré a sacar fotos tan buenas... Fotos con cantos de alegría, gusto a sangre y olor a goma quemada.”

Foto | Nicolás Pousthomis

Imágenes de una revuelta

La crisis económica, política y social que desembocó en las batallas callejeras de las que se están cumpliendo 20 años, fue el resultado de los altísimos niveles de desempleo y pobreza dejados por el gobierno de Menem, agravados por la continuidad en el ajuste que encarnó el gobierno de la Alianza, siguiendo los dictados del FMI.
Un combo explosivo completado por una millonaria fuga de capitales y el intento inútil de contrarrestar la hemorragia monetaria con el corralito que congeló los depósitos de la clase media. Desde hacía meses que se multiplicaban los cortes de ruta de diversos movimientos sociales y de desocupados reclamando trabajo y mejores condiciones de vida a un gobierno que había asumido con el mandato de remediar la crisis dejada por la década menemista. De allí a los saqueos en las barriadas populares de todo el país hubo un paso. La respuesta oficial fue la represión y enseguida la declaración de estado de sitio, que fue como echar nafta al fuego. Que se vayan todos, al ritmo de las cacerolas, era la banda sonora de la película que se vivía a lo largo y ancho del país.

Foto | Nicolás Pousthomis

Hoy el FMI está una vez más guiando el plan económico del gobierno nacional, y como si no hubiera habido un diciembre de 2001, o como si alguna vez uno de esos planes cocinados en Washington hubiera servido para mejorar la vida del pueblo trabajador, los funcionarios, dirigentes y legisladores del peronismo gobernante ensayan diversos discursos, desde “no pagaremos con el hambre del pueblo” a “vamos a pagar, pero sin ajuste”, o directamente con amenazas: “si no hay acuerdo va a ser peor”.

Las jornadas de diciembre del 2001, así como otras manifestaciones masivas, mostraron que los derechos se conquistan con la lucha colectiva organizada. También que los planes de hambre para las mayorías que garantizan las ganancias millonarias de un puñado se enfrentan con la unidad y en las calles.

Foto | Nicolás Pousthomis

La foto que encabeza la nota muestra que en 2001 sobraban voluntad y decisión para pelear. ¿Cuál es la foto que quisiéramos ver? Tal vez a esos dos pibes que perdieron el miedo a pelear por una vida digna de ser vivida, rodeados de una gran movilización, organizados para vencer.
Una foto del futuro, que nos muestra dónde hay que estar. Y que se puede ganar.



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