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Red Internacional

Crisis en Ucrania. La “guerra del pan” amenaza a millones de personas en Oriente Medio y el norte de África

La paralización de la exportación de cereales de Rusia y Ucrania y el acaparamiento de los países imperialistas para alimentar su cabaña ganadera pueden generar “horrores adicionales” a millones de personas según Save The Children.

Santiago Lupe@SantiagoLupeBCN

Martes 8 de marzo | 07:37

La guerra de Ucrania amenaza el suministro de alimentos de regiones enteras. Entre Rusia y Ucrania suman un 25% de la exportación mundial de trigo y otros cereales de los que depende una buena parte de la dieta de millones de personas.

A la invasión rusa y la guerra económica de las sanciones de la UE y los EEUU, le podría seguir una auténtica “guerra del pan”. Países como el Estado español ya han solicitado a la UE que suavice los requisitos para acceder a la importación de cereales. Hasta ahora recibía el 30% del maíz de Ucrania, un componente básico para la elaboración de piensos para la mayor cabaña ganadera de la UE.

De relajarse las restricciones a las importaciones que fija la PAC (Política Agraria Común) los países imperialistas pueden terminar retrayendo millones de toneladas del mercado y condenar a la carestía y la hambruna a países enteros. Alimentar los complejos de macrogranjas estaría por delante de la seguridad alimentaria de decenas de países semicoloniales.

Diversas agencias para el desarrollo están ya advirtiendo del posible "efecto dominó" que puede tener la subida de los precios del trigo en países que ya sufren una fuerte inflación en los productos de primera necesidad.

Uno de los focos más preocupante es Oriente Medio y el norte de África, donde se encuentra el mayor importador mundial de trigo, el populoso Egipto. Aquí los precios del pan ya habían subido un 80% entre abril de 2020 y diciembre de 2021, y el presidente Abdel-Fattah El-Sisi había anunciado la rebaja de los subsidios.

En Túnez son habituales las extensas colas para comprar el pan en la medina de la capital. Escasea la harina, las panaderías cierran antes de tiempo y racionan los suministros. Casi la mitad de sus importaciones de trigo provienen de Ucrania, y desde el inicio de la invasión rusa los precios se han disparado a su nivel más alto de los últimos 14 años.

En Yemen, un país asolado desde 2014 por una guerra de esas que no salen en televisión, también se importa casi todo su trigo. Más de un tercio procede de los dos países en guerra. El pan constituye además la mitad de la ingesta calórica del hogar medio.

También Líbano, sumido en una larga crisis económica, importa más de la mitad de su trigo de Ucrania. El ministro de Economía y Comercio, Amin Salam, ha reconocido que les queda trigo para "un mes o mes y medio" y que el banco central no podrá mantener los subsidios si los precios siguen escalando. Negocian importar remesas de los Estados Unidos, un proveedor al que también el gobierno español quiere que la UE le de acceso para alimentar a sus ovejas, vacas y cerdos.

Save the Children en Yemen, señala que este posible "efecto dominó" global puede desatar "horrores adicionales". Su director, Rama Hansraj, advierte que en este país “8 millones de niños están ya al borde de la hambruna. Las familias están agotadas. Se han enfrentado a un horror tras otro durante siete años de guerra. Tememos que no sean capaces de soportar otro choque, especialmente al principal ingrediente que mantiene a sus hijos con vida".

La barbarie desatada por la invasión rusa, la escalada belicista del imperialismo europeo y estadounidense y la guerra económica amenazan por tanto a regiones enteras. La posibilidad de que estos padecimientos vuelvan a desatar protestas, movilizaciones o procesos revolucionarios, como los que vimos en 2011 con las “primaveras árabes”, vuelve a estar inscrita en la situación.

Acabar con los regímenes cipayos y el expolio sistemático de las empresas y Estado imperialistas en estas regiones, que las condena a una dependencia extrema de lo más básico, volverá a plantearse como una cuestión de supervivencia.

La lucha en los países imperialistas por detener esta maquinaria de guerra, contra el acaparamiento de granos de nuestros gobiernos para garantizar los negocios de la patronal ganadera y la intervención de los grandes monopolios agropecuarios para garantizar la seguridad alimentaria, se torna también una cuestión de vida o muerte para millones de seres humanos.




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