Política

ELECCIONES 2019

La foto de Cristina y Solá, uno de los responsables políticos del asesinato de Kosteki y Santillán

Luego de más de 11 años se fotografiaron en la casa de la senadora en Recoleta. Por la "unidad", CFK se junta con quien era gobernador de la provincia de Buenos Aires durante la brutal represión del Puente Pueyrredón.

Miércoles 27 de febrero | 00:01

Pasaron casi 12 años de la última vez que Cristina Fernandez de Kirchner y Felipe Solá se mostraron juntos. Fue cuando CFK era candidata a presidenta y Felipe Solá gobernador de la provincia de Buenos Aires.

Este lunes 25 de febrero, se volvieron a juntar. La reunión tuvo lugar en el departamento de CFK en el barrio de Recoleta, de la Capital Federal. Según trascendió, la reunión fue para dialogar sobre "estrategia" de cara a las elecciones nacionales de octubre.

La foto confirma los acercamientos que el propio Solá había reconocido el año pasado, y marca que la estrategia de la ex presidenta es tratar de reunir cuanto "sapo" haga falta para competir con Macri, sin importar que los mismos hayan sido aliados del actual presidente, como en el 2009 cuando Solá estaba con Macri y De Narvaez en Unión PRO.

Felipe Solá asumió como gobernador de Buenos Aires en 2002 y fue uno de los principales responsables políticos de los asesinatos de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki en ese mismo año. Su responsabilidad y su impunidad en la Masacre de Avellaneda parecen ser olvidadas hoy en día por el kirchnerismo, pero no así por miles de personas que todavía recuerdan a Solá por quién realmente es.

La versión de enfrentamiento entre piqueteros fue impulsada por el Gobierno de Duhalde y fue coordinada también con el entonces gobernador. "Ese es un enfrentamiento entre pobres contra pobres, quédese tranquila" fue lo que le dijo Solá a Nora Cortiñas el mismo día de la masacre, tal como figura en la causa judicial.

Este lunes, el diputado nacional afirmó: "Le pedí a Cristina una reunión porque es la dirigente de la oposición con mayor peso político electoral y necesitamos decirle a la sociedad cuál es la agenda de la unidad". Además señaló "le manifesté la obligación de ser amplios en la convocatoria y extender los márgenes. Hay que priorizar los desafíos del futuro y no las diferencias del pasado".

Sin lugar a dudas Solá entiende de ser amplio: supo ser aliado de Menem, Duhalde, Kirchner, Macri, Massa y ahora se reconcilia con Cristina, con quién rompió en el 2008 a raíz de su apoyo al campo. Aquél campo que derramaba miles de litros de leche con tal de reafirmar su poder.

Solá ha intentado, desde su ruptura con Massa, posar de progresista con una amplia actividad en redes sociales y también en la Cámara de Diputados. Durante la represión frente al rechazo del Presupuesto el año pasado, su pose de progresista se tuvo que enfrentar sin embargo con una inusitada confesión. “Por experiencia le digo que hay una directa relación entre la decisión política y la actitud policial. No existe esa idea de ‘bueno, son policías, están en la calle y le pegan a cualquiera’. No es cierto y se lo digo después de ser seis años gobernador. La Policía primero sabe cuáles son las órdenes. No disociemos la actuación policial de la decisión política porque eso no es así. No lo comprobé ideológicamente, lo comprobé trabajando” fueron las palabras de Solá.

Lo que exactamente vienen señalando los familiares, abogados y compañeros de militancia de Maxi y Darío hace años: las fuerzas obedecen órdenes y las ordenes venían de la presidencia y la gobernación aquel 26 de junio de 2002.

La foto de CFK con Solá, un aliado del campo, exPRO, exmassista, exmenemista, marca aún más el giro de la senadora a una unidad que se parece mucho a la propuesta de Juan Grabois: "Entran todos y si vienen Vidal y Larreta, ¡también!".

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