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Red Internacional

Aves de rapiña. La fiesta del agropower: las patronales del campo aprietan ante un gobierno que viene cediendo

El de hoy es el cuarto “paro” (lock out) de la Mesa de Enlace, en medio de una crisis económica y social que ya tiene a más de 17 millones de personas en situación de pobreza. A pesar de las quejas del Gobierno, en la última semana se tomaron dos medidas que volvieron a favorecer a las patronales agrarias. Con ganancias récord durante el primer semestre y la mejor liquidación de divisas de la historia en el mes de mayo, los dueños de la tierra aprovechan para aumentar sus exigencias.

Juan Manuel Astiazarán@juanmastiazaran

Miércoles 13 de julio | 12:09

La protesta de este miércoles es encabezada por las 4 entidades agropecuarias que conforman la Mesa de Enlace: Sociedad Rural Argentina (SRA), Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Federación Agraria (FAA) y Coninagro. En el texto difundido reclaman “urgente acceso al gasoil y a los fertilizantes para evitar una parálisis total del aparato productivo”, además de exigir “menos intervenciones” por parte del Estado y que “se baje el gasto público”.

En los medios se repite una y otra vez que “el campo no aguanta más”, que “la presión tributaria es muy alta” y toda una batería de frases hechas y lugares comunes para justificar la protesta de los grandes dueños de la tierra. Pero la realidad está lejos del relato, y más bien muestra todo lo contrario.

Desde el affaire Vicentín y el retroceso oficial, las patronales del campo le tomaron el pulso al Gobierno y saben que cuánto más aprietan más beneficios consiguen. Basta repasar las últimas declaraciones de funcionarios oficiales para darse una idea. Silvina Batakis, ministra de Economía, ni bien asumió resaltó que “el sector agropecuario es clave para la Argentina” y descartó una suba de retenciones al asegurar que “de ninguna manera va a haber aumento de impuestos".

A las declaraciones de la nueva ministra se sumaron este miércoles las de Aníbal Fernández, quien reconoció que “es casi chistoso que el campo hoy vaya a un lock out cuando nunca tuvieron los niveles de reconocimiento, de políticas públicas y de funcionamiento que están teniendo en este momento. Tenemos demasiados elementos para mostrar”. Efectivamente, con un repaso rápido es fácil encontrar muchos elementos que reafirman esto.

Los últimos favores del Gobierno a las patronales agrarias

El reclamo de las entidades agrarias, supuestamente preocupadas por la falta de acceso a los fertilizantes, pasa por alto un detalle no menor: hace cinco días atrás, el Gobierno mejoró las condiciones de acceso a dólares para la importación de fertilizantes y fitosanitarios. Por disposición del Banco Central de la República Argentina (BCRA), se estableció una reducción “de 90 a 60 días el plazo para el acceso al mercado de cambios” y también se redujo de 365 a 60 días el plazo para acceder a dólares “para abonar insumos que sean utilizados para la producción local de bienes a exportar”. Esta medida era reclamada por la Cámara de la Industria Argentina de Fertilizantes y Agroquímicos (CIAFA) y fue recibida como un “alivio” por el sector, que según sus estimaciones necesitará de unos U$S 3.200 millones para traer los 4,4 millones de toneladas de fertilizantes que se importaron durante 2021.

Un cuadro elaborado por el sitio InfoCampo muestra como la evolución en el consumo de fertilizantes viene con un marcado ascenso, que comenzó durante el primer año de gobierno de Macri y continuó bajo el mandato de Alberto Fernández, llegando a 5,5 millones en 2021 (de los cuales el 80% fueron importados).

Fuente: Infocampo

Pero eso no es todo, porque a 24 horas de que comenzara el lock out agrario, el Gobierno decidió aumentar en 6 millones de toneladas el límite para exportar maíz, pasando de 30 a 36 millones de toneladas. La resolución, emitida por el ministerio de Agricultura que conduce Julián Domínguez, tiene como objetivo aumentar el ingreso de dólares a través de un mayor volumen de exportación. Una nueva señal favorable al agropower, que ve en esta medida un aumento del 20% en el tope de exportaciones y también la confirmación de que el Gobierno no pretende aumentar la recaudación subiendo las retenciones, que están en un nivel bajo históricamente.

Circular emitida por la Subsecretaría de Mercados Agropecuarios, del Ministerio de Agricultura
Circular emitida por la Subsecretaría de Mercados Agropecuarios, del Ministerio de Agricultura

Ganancias récord y especulación al palo

El agronegocio está en un gran momento, como lo aseguran funcionarios como Aníbal Fernández y como lo muestran los números del primer semestre. En el mes de mayo, que suele ser el mejor en cuanto a liquidación de divisas en el año porque es cuando ingresa el grueso de la cosecha de soja, la agroexportación marcó un nuevo récord histórico alcanzando una cifra de U$S 4231,7 millones según datos de Ciara-CEC ( Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y el Centro de Exportadores de Cereales). Un 19,5% más que en mayo de 2021, superando cómodamente a los U$S 3.833 millones de junio de 2018, que era el mayor registro hasta entonces. Nunca en la historia argentina se habían superado los U$S 4.000 millones en un mes.

Si el dato lo llevamos a los primeros cinco meses del año, el agronegocio liquidó un récord U$S 15.329,6 millones. Más de U$S 2.000 millones por encima de los U$S 13.301 millones que se exportaron durante el mismo período el año pasado, que hasta ahora era el máximo registrado.

La lluvia de agrodólares contrasta bastante con el llanto permanente de la Mesa de Enlace. Los favores que le viene entregando el Gobierno, además del compromiso de no aumentar las retenciones aún con estos números desorbitantes, también. Sin embargo, quieren más.

Gustavo Grobocopatel, apodado “el rey de la soja”, declaró hace seis días que “los países que son menos competitivos necesitan devaluar” y, por si quedara alguna duda, dijo que Argentina “no puede competir en el mundo”. La especulación y el lobby por una mayor devaluación puede verse en la cantidad de toneladas acopiadas y guardadas en silobolsas, esperando un tipo de cambio que les resulte todavía más favorable. Con la disparada del dólar blue en las últimas semanas y el aumento de la brecha cambiaria la especulación es todavía mayor. “El (dólar) paralelo, el contado con liqui, es la referencia de lo que el mercado considera que tendría que valer", remarcó Grobocopatel.

Los dueños de la tierra se entusiasman y siguen con su “plan de lucha”. Una conciencia de clase bien clara (que contrasta cada vez más con la de las centrales obreras), que sabe que las relaciones de fuerza no se dirimen en una sala de reuniones y que pretende aprovechar al máximo la oportunidad de la crisis, ante un Gobierno que ya retrocedió y concedió innumerable cantidad de “incentivos”. Mientras tanto, en los medios todos se seguirán lamentando por el hambre y la pobreza.




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