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Red Internacional

El presidente denunció durante la campaña electoral la pérdida salarial durante la gestión de Macri y prometió una recomposición. Sin embargo, este año volverá a caer el poder de compra. Se impone pelear por la recomposición salarial, y en defensa de los puestos de trabajo.

Sábado 19 de diciembre de 2020 | 07:04

Uno spot electoral del Frente de Todos recordaba el asado perdido en las reuniones con amigos durante el Gobierno de Macri. También se denunció la caída del poder adquisitivo del salario y de las jubilaciones.

Fernández afirmó durante la campaña electoral “lo que he planteado y sigo planteando y voy a hacer es, en cuanto llegue [a Presidente], recomponer el salario de jubilados y de asalariados para que se recomponga la capacidad de consumo de los argentinos”.

A un año de la asunción del candidato del Frente de Todos sigue siendo un lujo poder comer un asado (el precio de la carne subió un 54 % en el acumulado de los últimos 12 meses), y tampoco hubo una recomposición del poder de compra de los salarios. Las jubilaciones merecen un capítulo aparte, el Gobierno avanza en el Congreso Nacional con un nuevo proyecto para modificar la fórmula de movilidad previsional que convalida la pérdida de los últimos años y significa un nuevo ajuste en los haberes. A pesar de esta situación, Fernández en un acto en La Plata este viernes aseguró que pudieron en el medio de la crisis cumplir con las promesas que hicieron en campaña.

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Este año la llegada de la pandemia dio un importante golpe a la economía argentina, es el tercer año de caída consecutiva. El Indec informó esta semana que el Producto Bruto Interno tuvo un derrumbe interanual de 10,2 % en el tercer trimestre del año.

El oficialismo repite que el impacto del covid-19 fue el responsable del empeoramiento de las condiciones de vida de las mayorías populares. Sin embargo, el Gobierno definió sus prioridades en estos meses de mandato que representó un nuevo saqueo al pueblo trabajador. No todos perdieron con la pandemia. Los bancos, las agroexportadoras, las grandes empresas, y los lobos de Wall Street estuvieron entre los ganadores del 2020.

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Fernández pasó de denunciar el endeudamiento macrista a honrar la deuda sin realizar ninguna investigación. Un reciente spot del Gobierno se jacta de que “Argentina volvió a salir en los titulares como un país que no quería deber, quería crecer”. Fernández archivó el informe del Banco Central que advirtió que “el conjunto de políticas económicas que se aplicaron desde diciembre de 2015 facilitaron la fuga de capitales por más de U$S 86.000 millones”. El endeudamiento de Macri financió la fuga de capitales; en particular el préstamo del FMI se esfumó casi todo en fuga. Parece que eso ya no importa, el presidente también reconoció este acuerdo. Así, Argentina seguirá bajo el “régimen del Fondo” al menos por una década.

Este viernes Cristina Fernández afirmó "hay que alinear salarios y jubilaciones, precios -sobre todo los de los alimentos- y tarifas". ¿Significa que se va a recuperar lo perdido en estos años? o ¿solo es una sugerencia de un ajuste administrado? Mejorar las jubilaciones, y menores tarifas (que en el esquema actual significa más subsidios) implica rechazar las imposiciones del FMI de reducir el gasto. Está a la vista que eso no está en los planes del Gobierno.

¿Qué pasó con los salarios?

Los salarios estuvieron entre los perdedores de este año. Un informe del Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA) señaló que en 2020 comenzó “un proceso de recuperación, relacionado con el Decreto 14/2020, sancionado a inicios de enero”. Sin embargo, esto se revirtió. “En septiembre los salarios en promedio se ubicaron prácticamente al mismo nivel que en septiembre del año previo y 15,8 % por debajo del promedio de 2015”, agrega el documento.

CIFRA explica que los salarios registrados reales del sector privado alcanzaron a su mínimo nivel en el mes de mayo, habiendo perdido 10,0 % respecto a febrero, “no solo por la falta de actualización del salario nominal en varios sectores en un contexto inflacionario sino también por las suspensiones con reducción salarial”. Este año el Gobierno pactó con la Unión Industrial Argentina (UIA) y la CGT un recorte salarial de hasta el 25 % para trabajadores suspendidos.

El documento advierte que los salarios registrados reales del sector privado están un 15,8 % por debajo de 2015 según datos del Ministerio de Trabajo y 18,4 % inferior de acuerdo con el Indec.

En el sector privado, además, hubo bajas nominales del salario por los acuerdos de suspensión. En junio por el retraso de las paritarias, y los recortes en los acuerdos hubo una caída del salario promedio real que en sectores como minas y canteras y hoteles y restaurantes fueron mayores al 20 %.

La situación es más grave para los trabajadores del sector público. En diciembre de 2019 el poder adquisitivo del salario promedio del sector público era un 22,4 % menor al del año 2015, según indica CIFRA. Este nivel salarial refleja el promedio de los salarios públicos en los niveles nacional, provincial y municipal. En 2020, en el mes de septiembre perdió casi 25 % de su poder de compra respecto a 2015. Esta semana los gremios UPCN, ATE y el Gobierno cerraron una nueva paritaria de ajuste que mantendrá salarios de miseria para los trabajadores estatales.

En tanto, según cálculos de La Izquierda Diario los trabajadores no registrados perdieron en septiembre de este año un 22 % en relación a octubre de 2016, en base a datos del Indec. También fueron los primeros en perder el empleo con la cuarentena.

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La crisis fue una “oportunidad” para las patronales para imponer peores condiciones laborales, que incluyó la rebaja de salarios. Según un informe de la Cepal, en los primeros tres trimestres de 2020, en América Latina los salarios reales del empleo registrado habrían caído en un 19,3 %, lo que correspondería a un 10,1 % del PIB regional.

“Durante las fases de crisis y estancamiento, el obrero, si es que no se ve arrojado a la calle, puede estar seguro de ver rebajado su salario”, explicó hace muchos Karl Marx en Salario, Precio y Ganancia. Este año sucedieron ambas, hubo un aumento de la desocupación y pérdida salarial.

El malestar por el deterioro de las condiciones de vida puede derivar en una mayor lucha de clases. En la región vuelve la conflictividad social, como muestran las movilizaciones en Ecuador contra el Fondo, o en Costa Rica, o la movilización masiva en Chile a un año del levantamiento contra Piñera.

La clase trabajadora en Argentina también está estirando sus músculos. El paro aceitero lleva más de nueve días en reclamo de una mejora salarial. Las cámaras patronales que representan a las empresas agroexportadoras tienen congelada la revisión salarial desde agosto. También hubo paro y movilizaciones por el atraso salarial de los trabajadores de las telecomunicaciones, ferroviarios, trabajadores de la alimentación, y de Latam en defensa de los puestos de trabajo, entre otros. La CGT sigue en cuarentena en vez de convocar a un paro y movilizarse en defensa de los ataques patronales.

Frente a la decadencia y la ruina los trabajadores debemos movilizarnos en defensa del salario y el empleo, por el reparto de las horas de trabajo para trabajar todos, con un salario mínimo que cubra la canasta familiar, pelear por trabajo con un plan de obras públicas masivo, como parte de un programa de salida a la crisis que descargue los costos de la misma sobre los capitalistas.

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