Internacional

CRISIS MIGRATORIA

La estafa del sistema de acogida de inmigrantes en Europa

Pasados los “festejos” por el Día Mundial del Refugiado (20 de junio), que reforzaron la retórica de gobiernos y funcionarios, la crisis migratoria europea se profundiza.

Martes 28 de junio de 2016 | Edición del día

Fotografía: Antonio Lilov

Diversos gobiernos europeos vienen desarrollando medidas en clave militarista, con un mismo hilo conductor: frenar de manera represiva la llegada de inmigrantes a Europa. Entre las últimas se destacan: “Migration Compact” en Italia, el acuerdo UE-Turquía en Grecia, el cierre unilateral de las fronteras de Austria y el ascenso de formaciones de ultra derecha nacionalista.

En este sentido, el primer ministro italiano Matteo Renzi ha presentado al presidente de la Comisión Europea Jean-Claude Juncker en materia de “gestión de los flujos migratorios hacia Europa” una nueva propuesta reaccionaria que empuja a una “cooperacion” con las fuerzas armadas africanas en la gestion del control fronterizo: se trata del “Migration Compact”. En los hechos, dicha propuesta consiste en “que los inmigrantes se queden en casa”, mas un paquete de ayudas e inversiones a baja tasa de interes en Africa en favor de quien contribuya a detener las llegadas.

Junto a esta medida impulsada por el gobierno italiano, el vergonzoso acuerdo entre la Unión Europea y Turquía ha enfrentado la llegada de inmigrantes a Grecia a través del desplazamiento hacia Turquía de todos aquellos que no arriben con el derecho de “asilo”. Contemplando un intercambio uno a uno, según el cual por cada habitante sirio desplazado a Turquía desde Grecia, otro sirio puede acceder a la Unión Europea. A cambio la UE se compromete a acelerar las tratativas para el ingreso de Turquía –cuya represión contra los kurdos es reconocida- dentro de la Unión y con la eliminación de las visas de ingresos.

En este contexto, Austria cierra unilateralmente sus fronteras con el confin del Brennero para frenar la llegada de inmigrantes desde Italia, que a su vez, se ubica en segundo lugar después de Grecia en cuanto al número de inmigrantes arribados en el 2015 (153.842 datos de Organizacion Internacinal Migraciones, OIM).

La cuestion migratoria actual pone de manifiesto, que hasta hace solo algunos años Europa obtenia “grandes beneficios” de la mano de obra inmigrante, barata por exelencia sobre todo en las fases espansivas del ciclo económico. En este sentido, el sistema de acogida hacia los inmigrantes se ha caracterizado por ser estructuralmente una estafa perpetrada por los grandes capitales y amparada por el Estado. Una politica que no apunta a garantizar los derechos de los inmigrnates sino a una integracion funcional a los intereses del proprio aparato economico capitalista. Como ejemplo basta la alta tasa de empleo de inmigrantes en sectores de bajo valor añadido como agricultura y los servicios domésticos.

Dentro de este marco, la situación de los refugiados resulta todavia mas acusiante como consecuencia de la imposibilidad de trabajar “legalmente” hasta que no logran conseguir el estatus de refugiados. Por lo cual, los que piden el derecho de asylum se encuentran en un estado de total precarizacion laboral adentro de una economia informal que aprovecha de este nuevo y todavia mas amplio “ejército idustrial de reserva” del XXI siglo.

El relato de Jackie, refugiada politica keniata en Italia

La Izquierda Diario entervistó a Jackie, refugiada politica originaria de Kenia asentada en Italia desde 2009. A partir de su experiencia personal, Jackie nos cuenta la dura realidad que día a día enfrentan los inmigrantes dentro de Europa.

¿Cómo y porqué llegaste a Italia?

  •  Me vi forzada a salir de Kenya cuando las politicas persecutorias del gobierno hacia los opositores, llegaron al extremo de secuestrar y desaparecer personas. Por dicho motivo mi marido y yo fuimos secuestrados. La falta de pruebas que me vincularan con actividades opositoras me permitió ser liberada. En cambio mi marido al dia de hoy sigue desaparecido.

    Italia era el destino más economico en ese entonces, conocí a un traficante de personas que me dio diferentes tarifas según el destino, Inglaterra, por ejemplo, era el destino más caro con un costo de cinco mil euros por persona mientras que Italia era uno de los más baratos. Mi plan era salir de Kenia hacia cualquier lugar gastando lo menos posible, con la idea de pasar un tiempo hasta que cese la persecución y poder finalmente rencontrar a mi compañero.

    En septiembre de 2009 aterrizo en Bolonia con documentación falsa junto a otros cincos keniatas. Algunos continuaban el viaje hacia Bélgica o Inglaterra, yo me quedé en Italia. Nuestro contacto desapareció una vez aterrizados y quedamos en la absoluta deriva. En este momento me encontré sola y me aconsejaron ir a Roma. Cada uno tuvo que valerse por sí mismo y nada más, con la unica chance de utilizar los papeles falsos que me permitían transitar sobre el territorio nacional.

    Un día, mientras me refugiaba de manera precaria dentro una iglesia, conocí a una mujer originaria de Congo que me ofreció alojarme en su casa durante tres meses. A partir de este momento mi vida se convirtió en un derrotero para intentar legalizar mi situacion.

    ¿Cual fue el trámite para que te reconocieran como refugiada? ¿Qué posibilidad te ofreció?

  •  Antes que nada yo no quería pedir asilo politico en Italia, simplemente quedarme un tiempo para después regresar a Kenia… En uno de los centros donde fui para pedir ayuda con el fin de regularizar mi situación, me aconsejaron presentar una solicitud de asilo para evitar ser encerrada en un centro de detención. Fui a la jefatura de policía y entregué el pedido de asilo político. A partir de ahí se dio por iniciado el tramite, con lo cual a lo largo de un año y medio me vi obligada a comparecer decenas de veces frente a varios tribunales para demostrar mi situacion de perseguida política.

    Mientras esperaba el reconocimiento de estado de refugiada, vivía en un centro de acogida donde cada dia tenía que firmar la entrada y la salida del mismo imponiendome casi un regimen carcelario que consitia en salir a las nueve de la mañana y volver a la cinco de la tarde. Hasta que no obtuve los documentos de refugiada, tuve que moverme con absoluto cuidado contando tan solo con un pedazo de papel que acreditaba mi solicitud en tramite. Segun la ley, el Estado debia proveerme de 17 euros por dia, cosa que nunca vi. Me hacían muchas multas sobre los medios de transporte públicos, pero no tenía la plata para pagar. Solía comer en el comedor popular de Cáritas, pero en definitiva no podía trabajar porque no tenía el permiso para hacerlo. Sin papeles definitivos no podía hacer nada, ni ir a la biblioteca comunal. Finalmente, después de un año y medio el reconocimiento del estado de refugiado llegó. En realidad, según la Declaración de Dublín, la persona a la que viene reconocido el estado de refugiado no puede dejar el país que otorga el refugio, entonces me vi obligada a quedarme en Italia, sin nada mas que el permiso para quedarme, pero totalmente imposibilidada de trabajar, estudiar o de crear una nueva vida. En Italia no hay una ley acerca del derecho de asilo, y yo me sentí abandonada a mí misma y triste. De hecho, yo misma tuve problemas de salud y pedí asistencia medica que me fue negada. Tuve que pedir a mi familia que me enviara dinero para no terminar en la calle o vivinedo debajo de un puente. Nos dicen que tenemos que integrarnos, yo hize lo mejor que pude, pero la verdad es que el sistema de acogida en Italia es una estafa, un engaño. Los refugiados en Kenia viven mucho mejor que yo acá en Italia, donde soy invisible. En Kenia, de hecho, yo vivía bastante bien con mi pequeña actividad comercial. En Italia los refugiados no tenemos nombre, todo el mundo hace política con nuestras historias, pero después desaparecen. No tenemos derechos. En tema de vivienda, fui a la oficina de Naciones Unidas encargada de cuestiones de refugiados politicos – ACNUR – donde encima me aconsejaron juntar 50 personas y organizar una marcha para después ocupar una casa. Fui también a la jefatura de policia para denunciar la violación de derechos humanos y ahí me preguntaron “¿contra quien es la denuncia?”. Una denuncia contra personas desconocidas no tiene ningún valor. Los refugiados no tienen derechos y en realidad el unico beneficio que el documento da es la fe de tu estado de refugiado. Solo sirve para quedarse legalmente sobre el territorio nacional, pero el dinero que supuestamente la ley tendría que garantizar, no se ve.

    ¿Cómo percibís que repercute en la población el mensaje de criminalización hacia los inmigrantes pregonado desde los gobiernos?

  •  Hablo desde el hecho de ser una mujer de color, por lo cual en ningún lugar la gente te cree. Yo soy una persona mayor, con un nivel de instrucción, pero el título de refugiado o de prófugo vale más que cualquier otro, y solo por esto te clasifica como ser inferior. Por lo tanto, somos ignorantes y pobres. Yo tengo la percepción de que Italia no es inmune a todo esto, todo el mundo sabe lo que pasa, los medios transmiten la información. Todo cambia para que no cambie nada. En este sentido, si la política italiana hubiese querido hacer algo, lo hubiera hecho. Italia se clasifica como uno de los países que integra el G8 - pero ni siquera tiene una ley sobre asilo político. El día en el que el actual presidente de Kenia, caiga..., yo voy a volver a mi país.





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