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Red Internacional

Ni una menos sin vivienda.La escuelita en Guernica y un aprendizaje de lucha que se extiende

El próximo viernes 29 de octubre se cumple un año del brutal desalojo que propició el Frente de Todos hacia miles de familias. La historia de la escuelita en la recuperación de tierras de Guernica.

Paula CanalisDocente. Lista Marrón, Agrupación Nacional 9 de Abril

Jueves 28 de octubre | 19:59
Enfoque Rojo

El próximo viernes 29 de octubre se cumple un año del desalojo brutal y con saña que propició el Gobierno del Frente de Todos hacia miles de familias, en su mayoría mujeres e infancias. A pesar del desalojo y las falsas promesas, la fuerza de las mujeres sigue de pie.

La crisis social y económica se vio agravada por la pandemia y por las medidas tomadas por el gobierno de Alberto Fernández y la oposición de derecha. En esa grave situación millones de personas, en su mayoría mujeres se vio en la situación de no poder afrontar un alquiler ni llevar un plato de comida a sus hogares, sin ayuda y sin ingresos tomaron la valiente decisión de ocupar tierras para hacer real el sueño de millones de tener una vivienda digna. Estas luchas cruzaron todo el territorio nacional y en Guernica en particular más de 3000 familias ocuparon durante más de tres meses cien hectáreas de tierras ociosas.

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Las mujeres al frente

Como muchas de las peleas de los últimos años, la lucha por la vivienda está protagonizada por mujeres que levantan la voz contra la desigualdad y por todos sus derechos. En nuestro país gritamos Ni una menos contra la violencia de género, y conseguimos que el aborto sea legal, y también decimos Ni una menos sin vivienda. Así lo hicieron las mujeres de la recuperación de tierras en Guernica.

Los meses fueron transcurriendo a la par que las mujeres se iban identificando entre sí, conociendo que las historias que las llevaron hasta ahí tenían mucho en común. Las historias de violencia, de falta de trabajo, de trabajos precarizados sin derechos las unía ahora más que nunca, y sin conocerse empezaron a forjar un nuevo camino de lucha.

Por abajo se empezaba a rumorear la necesidad de organizarse. Cientos de mujeres que compartían una misma pelea necesitaban ensamblar sus ideas para llevarlas a cabo y tener más fuerza. Así, entre mate y mate, entre ollas compartidas, la idea de organizar a las mujeres tomó forma y se puso en pie la Comisión de mujeres.

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La escuelita en Guernica

Como trabajadores de la educación acompañamos esa experiencia poniendo en pie La escuelita de la Lucha, un espacio que surgió para acompañar y colaborar en la organización de las mujeres y para que el cuidado de les niñes sea una tarea colectiva.

Las familias estaban preocupadas por la continuidad pedagógica de sus hijxs. En esa perspectiva fuimos a acompañarles. “Porque si no tener un celu e internet te impiden seguir con la escuela, imaginate además no tener casa o vivir con 15 personas más en un espacio pequeño.”

La escuelita creció de a poco: los propios vecinos que veían la necesidad de un espacio para les niñes buscaron un terreno, pusieron en pie una estructura, conectaron la electricidad y en cuestión de días estuvo listo el espacio para que comenzara a funcionar la escuelita y el merendero.

Se fueron sumando docentes de la zona, con propuestas educativas y lúdicas, ya que muchos de esos pibes habían perdido la continuidad pedagógica durante la pandemia, números que el Frente de todos en campaña no quiere mencionar, el 44% no tiene acceso a dispositivos y el 57,7 % de los niños y niñas (de 0 a 14 años) viven en condiciones de miseria.

Cientos de personas solidarias hicieron llegar donaciones de ropa, alimentos, libros escolares, cuentos, útiles, juguetes, pañales. Todas las tardes acompañamos a niños y niñas en actividades escolares, artísticas, culturales y lúdicas.

Promovimos la expresión de sus pensamientos, sus preocupaciones y sus sentimientos en torno a la realidad que con sus familias estaban viviendo. Lo escribieron, lo pintaron, lo cantaron y lo gritaron fuerte y claro: ¡Queremos una casita!

La experiencia de la escuelita en Guernica mostró la potencia de la unidad entre trabajadores y trabajadoras por encima de las divisiones que nos quieren imponer los gobiernos, los medios de comunicación, las burocracias sindicales: entre los que tienen y los que no tienen trabajo, entre los efectivos y los precarizados, entre nativos y extranjeros, entre varones y mujeres, entre niñes y adultos.

En esos meses cientos de pibes aprendieron lo que es la solidaridad, el compañerismo y la amistad. También aprendieron rápidamente que sus derechos les son arrebatados y que es justo y necesario luchar para conseguirlos.

Con estos objetivos los docentes pusimos nuestros conocimientos al servicio de la lucha y la organización.

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Los sindicatos y la lucha de Guernica

Quienes somos educadores sabemos que para enseñar y aprender deben existir y garantizarse una serie de condiciones objetivas contempladas en derechos universales como la alimentación, la vivienda, la salud, etc. y eso implica una toma de posición.

Las conducciones multicolores de Suteba (como La Matanza, Tigre, Ensenada, la Secretaría de Salud de Quilmes y la minoría dentro de la directiva) y Ademys desde el primer momento se pusieron a disposición de las familias de los estudiantes que se encontraban luchando por la vivienda, colaborando solidariamente con cientos de donaciones y acompañando a los vecinos en todas sus acciones.

Si estos lazos solidarios permitieron construir todo esto, qué distinto sería si un sindicato de la magnitud de Suteba con recursos, acceso a los medios de comunicación y miles de afiliados se hubiera puesto a disposición de las familias y los niños de la escuela pública de Guernica.

Sin embargo, la conducción celeste de Suteba, encabezada por Roberto Baradel ante distintos llamados y denuncias de las terribles situaciones que vivían a diario las familias en la toma, decidió darle la espalda a esos miles de pibes que no tenían garantizado su derecho a una educación. Durante todos los meses que duró la toma de tierras y posterior al desalojo, el Suteba no se pronunció en contra de la represión y la quema de las dos escuelitas que funcionaban dentro del predio. Defendieron a rajatabla la línea de un gobierno que prioriza las ganancias de los grandes empresarios inmobiliarios por encima del derecho universal a una vivienda digna, a la salud, y a la educación, una contradicción pedagógica que hasta el propio Freire se asombraría.

Si los sindicatos terminaran su sumisión a los gobiernos y se pusieran al frente de pelear por un plan de obras públicas y vivienda en base al no pago de la deuda al FMI bajo control de los trabajadores y por el reparto de las horas de trabajo entre ocupados y desocupados otra sería la historia. Se podría pelear realmente por resolver el problema estructural de la desocupación que hoy afecta a más de 2 millones de trabajadores y otro tanto de subocupados y trabajadores sin derechos laborales (la gran mayoría mujeres y sostenes de hogar) mientras otros dejan su salud en extensas jornadas de trabajo.

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Es imprescindible que las trabajadoras y los trabajadores de la educación nos organicemos para recuperar los sindicatos y ponerlos al servicio de esta pelea y las que van a venir. Por condiciones dignas de enseñar y aprender, por salarios acordes a la canasta familiar, por frenar la precarización en la educación y por la unidad con otros trabajadores y con todas las familias de la comunidad educativa.

Las lucha por vivienda continúa y crece

La pelea de los vecinos de Guernica trascendió los límites del distrito y expandió sus lazos solidarios con otros barrios y sectores que se encuentran en la misma situación. Junto a ellos, las mujeres del Hotelito y de la Villa 31 recientemente desalojadas que se enfrentaron a Horacio Rodríguez Larreta, la toma de Los Ceibos, Rafael Castillo o el barrio La Ribera continúan hoy peleando para que no haya ni una familia sin vivienda.

Hoy por hoy, las y los vecinos de Guernica pusieron en pie una nueva organización: la Asamblea Permanente que se propone organizar de forma democrática a todas aquellas trabajadoras y trabajadores desocupados, precarizados, a todas las mujeres que pelean contra la violencia machista y luchar de forma coordinada y solidaria con todos los trabajadores en lucha.

Mañana viernes desde las 8.30 am estaremos acompañando a las familias de Guernica en el Puente Pueyrredón para exigirle al gobierno de Axel Kicillof que cumpla con lo que firmó y entregue los lotes sin dilaciones.

Fotografía: Enfoque Rojo




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