Política

La disputa peronista por la provincia de Buenos Aires y la carrera presidencial

Luego del acto de La Cámpora en Argentinos Juniors y los trascendidos que impulsan a Máximo Kirchner como candidato para la provincia de Buenos Aires, Chiche Duhalde salió a cuestionar al hijo presidencial y a postularse como candidata a la gobernación del distrito más grande del país. Sus declaraciones salen al cruce de un eventual acuerdo entre Scioli y el kirchnerismo. Por su parte, el gobernador de la provincia ratificó su candidatura presidencial, elogió a Máximo y valoró “los avances que hubo” durante los gobiernos kirchneristas.

Fernando Scolnik

@FernandoScolnik

Jueves 25 de septiembre de 2014 | Edición del día

Luego del acto de La Cámpora en Argentinos Juniors y los trascendidos que impulsan a Máximo Kirchner como candidato para la provincia de Buenos Aires, Chiche Duhalde salió a cuestionar al hijo presidencial y a postularse como candidata a la gobernación del distrito más grande del país. Sus declaraciones salen al cruce de un eventual acuerdo entre Scioli y el kirchnerismo. Por su parte, el gobernador de la provincia ratificó su candidatura presidencial, elogió a Máximo y valoró “los avances que hubo” durante los gobiernos kirchneristas.

De cara a los comicios de 2015, la disputa por la estratégica provincia de Buenos Aires ocupa un lugar central. Por eso no pasó desapercibida la mención de Máximo Kirchner a sus orígenes platenses durante el acto de La Cámpora que lo colocó en el centro de la política nacional, así como tampoco pasaron inadvertidos los dichos de Scioli en las últimas horas sobre el joven Kirchner.

Primero fue el columnista de Página/12 Horacio Verbitsky quien relacionó las palabras de Máximo en el acto con una posible candidatura del hijo presidencial en la principal provincia del país. Al día siguiente fue el vicegobernador Mariotto quien afirmó que el dirigente de La Cámpora “tiene serias posibilidades” de ser candidato en la provincia.

Nada de esto pasó sin que tomara nota la ex senadora Chiche Duhalde, quien salió a “marcar la cancha”, en el marco de las especulaciones sobre un posible acuerdo entre Scioli y el kirchnerismo de cara a 2015. Lo hizo cuestionando al hijo presidencial y diciendo que ella está “pensando seriamente” en postularse como gobernadora bonaerense por un partido provincial que, según dijo, está en pleno proceso de construcción.

Sobre Máximo señaló que la aparición pública del joven es una mera "utilización" para mantener vivo el proyecto de poder kirchnerista a través del apellido. También afirmó que "no creo que a La Cámpora la conduzca Máximo, él es necesario por el apellido", disparó la dirigente, quien añadió que le "hacen mucho ruido" los altos sueldos que cobran los referentes de esa organización que ocupan puestos jerárquicos en distintos organismos públicos.

A la vez, para postularse ella indicó que "debe haber pocas personas que conozcan la provincia de Buenos Aires como la conozco yo". Para la dirigente, "la provincia está absolutamente quebrada, no sólo económica sino moralmente" y, como ejemplo, se refirió a la crisis de la escuela pública en el distrito: "Hay que darle una patada en el traste a la ministra de Educación (Nora de Lucía) y decirle: ’váyase, no me sirve’".

La ex senadora tampoco ahorró cuestionamientos a Daniel Scioli al afirmar que la provincia de Buenos Aires debe recuperar su autonomía: “"No puede ser que Scioli, a quien yo quiero personalmente, no tenga un solo legislador nacional".

Esta última afirmación sale al cruce de las versiones que señalan un posible acuerdo entre Scioli y el kirchnerismo, para el cual el gobernador de la provincia debería resignar mucho en el armado de las listas de candidatos. Horacio Verbitsky insinuó por ejemplo en su última columna dominical tanto la posible candidatura de Máximo en la provincia como el hecho de que Scioli, si quiere tener chances en su carrera presidencial, debe aceptar que Cristina Kirchner sea quien arme las listas, “como ya ocurrió en 2011, tanto para la Legislatura como para el Congreso Nacional e incluso para la vicegobernación, cuando impuso a Gabriel Mariotto, en contra de los deseos del gobernador”.

Algunas declaraciones de Scioli en las últimas horas dieron nuevo material para las especulaciones. Al referirse al acto que Máximo Kirchner lideró la semana pasada, el gobernador lo hizo de forma elogiosa: " ha dado una demostración de responsabilidad y convicciones. Veo una clara vocación de honrar la memoria de su padre (Néstor Kirchner), que había convocado e interpretado a la juventud y abierto espacios para su participación, y cómo defiende el proyecto político y todo lo que está haciendo la Presidenta".

Al mismo tiempo, de cara a las elecciones de 2015, Scioli señaló que "la gente no va a querer cambiar todo, o va a darse cuenta que esos escenarios apocalípticos que describen algunos van a chocar contra una realidad; aun reconociendo las dificultades, nadie va a poder negar los avances que hubo" durante los gobiernos kirchneristas.

Chiche Duhalde también respondió a esta ubicación del gobernador de la provincia: "Scioli dice estar en el kirchnerismo, así que la verdad me confundo", mientras que sobre Massa refirió que “arma algo rarísimo con la mezcla de todos, que no está mal la conformación de frentes, pero detrás de una idea que los sustancie".

El peronismo abiertamente opositor tiene una ubicación clara. En cuanto a Scioli, son muchos los que apuestan a que debe acordar con el kirchnerismo, ya que tiene que heredar parte de ese capital político para su carrera presidencial (“continuidad con cambio”), porque el espacio opositor por derecha ya está ocupado por Massa y por Macri. Por su parte, el kirchnerismo que algunos llaman “puro”, se enfrenta a una encrucijada. Cruje entre aceptar un acuerdo con el gobernador de la provincia que le permita conservar mayores cuotas de poder, pero que a la vez dejaría aún más malheridas las banderas de su “relato” y a sus alas pretendidamente progresistas; y la “opción Bachelet”, que sería apostar al triunfo de Macri para encabezar la oposición a un gobierno más de derecha desde un relato peronista de centroizquierda, y volver en unos años al poder, pero al costo de perder a fines de 2015 importantes cargos, puestos e influencia en los distintos poderes del Estado. Entretanto, las divisiones de los de arriba y la resistencia obrera y juvenil a la crisis abren mejores oportunidades para avanzar en la construcción de una izquierda de los trabajadores.







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