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Red Internacional

DECLARACIÓN.Por una Asamblea Nacional de la CTC ahora para recuperar los organismos sindicales para los trabajadores

Ante un escenario político cada vez más complejo, con la renuncia de Cristian Cuevas al Partido Comunista (PC), las crisis de corrupción y las negociación por el Acuerdo Marco entre la Confederación de Trabajadores del Cobre (CTC) y Codelco, Edward Gallardo, consejero nacional de la CUT y militante de Alternativa Obrera, se pronuncia: "Una cosa es renunciar y otra cosa es quebrar".

Edward Gallardo BasayDirigente sindical minero - Director CTC - Consejero Nacional CUT - Alternativa Obrera

Lunes 7 de septiembre de 2015 | Edición del día

Declaración pública:
Por una Asamblea Nacional de la CTC ahora para recuperar los organismos sindicales para los trabajadores

Edward Gallardo Basay
Director Federación de sindicatos de la minería FESIM.
Director Nacional CTC.
Consejero Nacional CUT.

Actualmente, es difícil encontrar organismos sindicales que mantengan independencia política de los trabajadores respecto a los empresarios. Vemos que las relaciones entre las direcciones de los trabajadores y la de los empresarios son de conciliación, impulsada fundamentalmente, por los partidos de la Nueva Mayoría. En tanto, respecto del gobierno es prácticamente de voceros programáticos.

Por otra parte, estos mismos personeros de gobierno o parlamento son invitados por los sindicatos, federaciones, confederaciones o centrales a sus actividades, a sus actos o eventos sindicales, creando la idea de que es bueno que estén presentes para “decirles en su cara lo que pensamos”, cuando en la realidad se produce una maraña poética de elogios, palabras de buena crianza, que les hace quedar bien, ya que ahora tienen “llegada” con tal o cual personero. Al final, todo se traduce en conciliación y subordinación a los intereses de los gobiernos y empresarios. Como hemos visto a Bárbara Figueroa (PC), presidenta de la CUT viajando junto a dirigentes de la CPC (Confederación de la Producción y el Comercio). Mientras que Manuel Ahumada (PC), presidente de la CTC, se pasea por el Congreso por la reforma laboral o en la Comisión de Descentralización, invitó a ministras a actividades de la confederación y apeló al cumplimiento del programa de gobierno como exigencia de la importante movilización del 21 de abril por la reforma laboral.

Sin embargo, esta estrategia de conciliación y de confianza ha dejado el camino llano a que los empresarios presionen por derecha a moderar reformas, para mantener intactos los privilegios que ganaron con la dictadura y están dispuestos a movilizar como en los 70 a los camioneros por exigencia de balas contra el pueblo mapuche, haciendo una importante demostración de fuerzas frente al gobierno. Mientras los dirigentes de los organismos sindicales mantienen un silencio que no les opone una salida obrera al conflicto con el pueblo mapuche, con quienes el movimiento obrero comparte el mismo enemigo, los empresarios.

Es la burocracia sindical

Respecto a lo anterior, es relevante el rol del dirigente. No podemos seguir sosteniendo en los organismos sindicales a dirigentes sin base, sin sindicato. Dirigentes que por años no tienen vinculación directa alguna con trabajadores, por lo tanto, se acostumbran a no discutir más que entre dirigentes y resolverlo todo en la superestructura. Así, unos cuantos iluminados pueden reemplazar a la base en la toma de decisiones y hacen y deshacen en las nubes, acomodan sus roles a su antojo para ver cómo se eternizan en sus cargos.

A nadie de estos supuestos representantes de los trabajadores le interesa la calidad del dirigente. Si es su amigo o cercano, bien, o mejor si es de su partido político, porque le seguirá el amén. Así, el movimiento obrero se va llenando de dirigentes que reciben sueldos importantes por solo ser parte de directorios, lo lamentable es que no tienen ni un solo socio en ningún sindicato y si tienen algún trabajo, este es en un rubro totalmente distinto de a quienes dicen representar y cuando se acerca algún proceso eleccionario, andan viendo en que sindicato se pueden meter para tener más legitimidad en la elección que se viene. Viven ajenos a las necesidades y miserias sufridas por la clase trabajadora, mientras algunos reciben sueldos de gerentes, deciden por el destino de miles de trabajadores.

La burocracia está instalada en diversos organismos sindicales, si escuchan que alguien los cuestiona, lo llaman traidor, que “no está en la línea” o “está en una desviación”, sencillamente lo silencian tomando decisiones burocráticas, sin consultar a nadie más que a sus aliados en el directorio. Así censuran, sancionan o simplemente expulsan a quienes los cuestionan. ¿Quién les da ese poder? ¿Con quién discutieron las decisiones que toman por la clase obrera? Dudosamente con su sindicato, porque no tienen. Son la burocracia sindical, que decide a espaldas de los trabajadores y los encamina otra vez al mismo despeñadero.

La burocracia en la CTC

Los trabajadores subcontratados del cobre no estamos exentos ni ajenos a todas las problemáticas que he mencionado. La dirección de la CTC (PC) ha cumplido un rol nefasto y mantiene en la disyuntiva a miles de trabajadores producto de una conducción conciliadora, específicamente del comité ejecutivo del organismo, que ha privilegiado el hermetismo a tal punto que ha dejado ciego incluso a su directorio, tanto más a las bases que hoy están desorientadas, que por querer dejar ciego a Codelco ha resuelto todo a espalda de los trabajadores.

Esta dirección no fue capaz de asistir ni convocar masivamente a los trabajadores al funeral del compañero Quichillao, ni siquiera el presidente asistió. No es culpa de la CTC, la Confederación somos los miles de trabajadores asociados y los dirigentes de base que conformamos la organización, pero la crisis es de su dirección.

Cuando quise plantear mis críticas, siendo aún vicepresidente de la organización, fui removido burocráticamente, sin consulta a las bases de mi cargo. Del mismo modo me removieron, de mi cargo de presidente de la federación que habíamos levantado con esfuerzo y compromiso en la quinta región.

Ahora, hace algunas semanas, un día llego a reunión de directorio en Santiago a la sede central y me informa el presidente que yo no puedo estar en reunión, porque ya no soy parte de esa instancia. Ante mi consulta y emplazamiento del porqué y de quien le había dado la facultad y con quién lo había consultado, me responde que el directorio nacional. Pero fueron sólo algunos miembros quienes lo habían resuelto en mi ausencia. Sin embargo, parte del directorio nacional, que aquel día sin habérselo yo pedido, se pararon de la mesa conmigo y salieron de la reunión por no estar de acuerdo con la decisión tomada en fondo y forma.

Quisiera dar cuenta de que esa ausencia la informé al directorio, el día en que se tomó ese acuerdo, yo estaba en la votación de huelga del sindicato que dirijo en Rancagua, junto a otro dirigente del sindicato también director nacional. Pues bien, me acusaron de tres falsedades absolutas y tomaron la decisión que le corresponde al Congreso Nacional o a la Asamblea Nacional, no permitiéndome hacer los descargos correspondientes. En esa misma reunión resolvieron también que el sindicato Siteco, el cual ya había sido aceptado en la CTC, ahora no podía pertenecer al organismo por acusarlos junto a su presidente de otras tantas falsedades.

El asunto es más grave que el simple hecho descrito. Primero porque esto quiere decir que en la CTC nadie puede decir lo que piensa, o tal vez puede decir lo que quiera mientras tanto no se refiera al rol que juega su dirección PC o más bien su comité ejecutivo.

Me sigue pareciendo que la conducción ha sido nefasta. En cuanto a mí, no se me permitió seguir asistiendo a las reuniones de directorio, porque a algunos les parece que estoy expulsado, me sacaron de los medios de información internos, es decir, me bloquearon. Describo esto, por este espacio, porque no me han permitido continuar la lucha política al interior, me han cerrado los espacios, pero creo que esto no puede seguir pasando. Si hacen esto con un director nacional, además consejero nacional de la CUT ¿qué hacen si los critica un dirigente de base en los territorios?

Contradicción entre: ¿Quiebre o Renuncia?

Hace días atrás y ante la muerte del compañero Nelson Quichillao, Cristian Cuevas, ex presidente de la CTC, renuncia a su cargo de Agregado laboral ante la embajada de España. La semana pasada, se supo de la renuncia de Cuevas a su militancia en el Partido Comunista de Chile.

Algunos plantean que irá a presentarse en las próximas elecciones de la CUT para el período 2016-2020, y que estaría en acercamientos a nivel político con Izquierda Ciudadana, que dirige Sergio Aguiló, y con la Izquierda Autónoma de Gabriel Boric.
Según el compañero en su carta de renuncia, el proyecto a que se abocará es generar espacios de “convergencia desde las izquierdas”, “derrotando así colectivamente a esa minoría neoliberal sostenedora del sistema”.

A su vez, hay otras organizaciones de izquierda como la UNE y otros entre los que están organismos de trabajadores que han saludado la renuncia de Cristian.

Yo pienso que no sólo Cristian, sino que muchos otros dirigentes y militantes de base, con quienes me unió una militancia común por años, debieran abandonar el PC ahora!

La cuestión que yo pongo en el debate es si basta simplemente con renunciar, dejando la puerta entreabierta, o por otro lado, romper con esa estrategia que bajo ningún concepto es la que propiciara el triunfo de la clase obrera por sobre los capitalistas.

Mi contradicción está planteada respecto a renunciar al PC sin quebrar con su estrategia de conciliación de clases, que se ha propuesto hacerle mejoras al sistema, hacerlo más digno o más humano, es decir, no romper con la tradición histórica que ha llevado a derrota tras de derrota a los trabajadores. Es correcto el cuestionamiento de Cuevas a los partidos del régimen. Sin embargo, no ve que los únicos que pueden dar una respuesta hasta el final por las demandas de los trabajadores y de los movimientos sociales son los propios trabajadores, no la unidad de la izquierda que subordina a la clase obrera a estrategias de conciliación.

Lo anterior me hace poner en cuestión ante el actual momento político y el “reacomodo” del armado tanto en la derecha, nueva mayoría y también en la izquierda, qué significa políticamente esto de renunciar y qué tiene que ver eso con quebrar con una concepción o estrategia política.

Lo pondré de la siguiente manera. Conozco mucha gente, muy honesta, trabajadora, de base, muchos de ellos obreros, que han renunciado al PC, entre los cuales me encuentro yo. Es más, creo que el partido más grande en Chile debe ser el de los ex PC. Algunos ex militantes se preguntan, luego de abandonar el partido, ¿qué haremos?

Mi respuesta es sencilla pero profunda, debemos renunciar pero a la vez quebrar. Uno ve esta disyuntiva en aquellos que han renunciado al PC, ¿cuál ha sido su destino?
Muchos, cansados por los años, están en sus casas, otros apartados absolutamente de la política y otros varios, han sido reclutados por otros partidos o movimientos de izquierda, incluso hay algunos que han formado sus propios referentes políticos. El punto es, ¿eso es lo principal? ¿lo relevante es solo renunciar?

Es aquí en donde hago la diferencia entre la renuncia y el quiebre.

Cuando renuncias, te vas, porque estas dolido, porque no te gustaba como se conducía o quien conducía, porque no estás de acuerdo con la línea política, o porque estás defraudado, etc. Hay cientos de razones. Pero si renuncias debes también quebrar con sus concepciones, con su política, con su estrategia. El problema del PC en Chile no es simplemente una cuestión de forma. Acá el problema es de fondo, es de estrategia, es si el Partido Comunista de Chile es el partido de la clase obrera que se dispone para la toma del poder por los trabajadores. Ese es el carácter principal de todo partido que se diga revolucionario. Es saber si el PC propicia la lucha de clases o no.

No podemos desconocer que muchos nos formamos en el PC al calor de luchas de las que sí se hacen parte e incluso impulsan. El punto es, hasta qué medida el Partido Comunista está dispuesto a seguir, hasta donde le damos para adelante con un proceso de lucha ascendente. Es ahí donde queda en evidencia que el PC no es el partido revolucionario de la clase obrera que se atreverá a derribar toda la herencia de Pinochet, sus políticos corruptos y el sistema capitalista.

Porque juegan un rol de contención, de división del movimiento social, sindical y político. Juegan el rol de ser el ala izquierda de la Nueva Mayoría, es decir, la contención por izquierda, que descomprime una olla a presión en plena crisis de legitimidad, porque conciben los cambios por etapas y avanzar de a poco, buscan correr al gobierno hacia la izquierda, ganar algunas cosas para el pueblo, pero casi en la medida de lo posible, confiando en la vía de la democracia de los empresarios en vez de confiar en la fuerza de la clase obrera y sus métodos históricos de lucha.

En definitiva, no propician la lucha de clases ni la toma del poder por el proletariado.
De ser así, como entendemos entonces que el PC no haya llamado a potenciar y a desplegar la rebelión de las bases del Colegio de Profesores, no haya llamado al alzamiento de la clase obrera ante la lucha por la carrera docente. Que no haya llamado a radicalizar el paro docente. Que no haya llamado a profundizar la lucha de los estudiantes, reforzando los métodos históricos de la lucha de clases como los paros y tomas. Porque no llamó a paro nacional ante la muerte del compañero Quichillao. Porque no llamó a paro y rebelión ante la arremetida empresarial de los camioneros. La respuesta está dada por el rol de contención que juegan para el gobierno. Ellos lo dijeron, un pie en el gobierno y uno en la calle.

Cabe destacar, que los principales organismos de trabajadores hoy están dirigidos por militantes del PC. Hablo del Colegio de profesores, la CTC, y la CUT.

Los dos primeros han tenido en sus manos el llevar adelante procesos de lucha de clases con sus bases que han puesto en jaque al gobierno y a la patronal, pero en los momentos decisivos, han jugado el rol de contener, conciliar, dialogar, hacer duelo y no radicalizar la lucha, pasearse por ministerios y parlamento buscando allá, entre quienes son financiados por los mismos empresarios que piden represión y muerte contra los estudiantes, trabajadores y el pueblo mapuche. Al final, la lucha de clases queda supeditada al “mejor acuerdo posible” con el empresariado o el gobierno.

Y la dirección de la CUT, ni se inmuta con viajar junto a empresarios, parlamentarios y gobierno por Europa, cuando acá se estaba reprimiendo profesores.

La CUT no convocó a un gran paro nacional en solidaridad con los profesores y la marcha del 11 de julio fue una pobre constatación de que no se quiere movilizar para no hacerle olitas al gobierno.

La CUT no llamó a paro nacional o al menos a una jornada de protesta nacional en todo el país a propósito de la muerte de Nelson Quichillao y la represión contra el pueblo trabajador en las faenas y calles.

Porque sucede todo esto con los tres organismos más representativos de trabajadores hoy?

La respuesta es sencilla, su dirección. Dirección PC que se ha transformado en una burocracia sindical que desmoviliza y concilia. Vamos a la calle, pero cuando más necesario se hace el poner de rodillas al empresariado y al gobierno, aparecen las voces que dicen que “no vaya a ser cosa que el país caiga en recesión, que la economía, que el precio del cobre, que hay que exigir que se cumpla el programa, que las reformas hay que discutirlas con parlamentarios, que hay que bajar la movilización para sentarse a una mesa”, etc.

Acá no hay dobles lecturas, o somos pera o somos manzana. Yo milité por años en el PC, fui un militante y dirigente de base. Encargado de dirección en células, en dos comunales y en una dirección regional. Se lo que es militar en la base del PC por lo tanto nadie me viene con cuentos. El asunto es que yo no solo renuncié al PC, también quebré con su estrategia. Ya no soy su amigo, he pasado a ser su adversario. Hay mucha gente de base dentro del partido que tiene la “sana” idea de cambiar el partido, cambiar las cosas desde adentro, ganar posiciones a partir de una correlación de fuerzas que permita aquello. Compañeros, les digo que eso no será posible, porque el problema no es quien está a la cabeza sino la estrategia, que no es la que necesitamos los trabajadores.

Cuando quiebro con la antigua estrategia, decidí combatir la burocracia sindical que opera la CTC, lo que implicó que su actuar cambiara radicalmente respecto a mí. Doy tres ejemplos:

Yo era Vicepresidente de la CTC, hoy ya no lo soy.

Era presidente de la FESIM, federación afiliada a la CTC, hoy ya no lo soy.

Soy director nacional de la CTC, según la burocracia sindical PC de la CTC, ya no lo
soy porque ellos me “expulsaron” del directorio.

Todo lo anterior se ha hecho por arriba, sin consulta a las bases, discutida entre seis
o siete dirigentes y basados en su propio criterio. Dirigentes que en su gran mayoría no tienen un solo socio en ningún sindicato, sin base real, por lo que no se discute en la base. Simplemente porque al quebrar con el PC, me di cuenta que no podemos seguir sosteniendo en los organismos sindicales a dirigentes sin sindicato, que no tienen trabajo en ninguna empresa contratista, por lo que están sin base, en su mayoría del Partido Comunista empezando por su presidente. No se les puede cuestionar o decirles que lo están haciendo pésimo en la negociación del Acuerdo Marco, no se les puede exigir que den un paso a un lado de sus roles en el ejecutivo porque pasas a ser un traidor y estás “atornillando al revés”. He manifestado que no podemos hacer activos sindicales de federación con dirigentes invitados a dedo y justamente aquellos que no cuestionan su actuar. Que hay que hacer discusión en la base real, no solamente con los dirigentes, en los territorios y con la base.

Recuperemos la CTC para las bases y para la lucha: ¡Por una Asamblea Nacional ahora!

Quiero hacer un llamado a los sindicatos afiliados a la CTC en cada territorio a exigir en sus federaciones o faenas, una Asamblea Nacional ¡ahora!, para decidir entre todos los pasos a seguir como organización y que no sean las cúpulas, sino las bases las que resolvamos en conjunto, el rumbo de la CTC y del Acuerdo Marco. Y si algo hay que decidir, seamos todos escuchados y tomemos las decisiones, que nazcan al calor de un debate franco y sincero, nunca más entre cuatro paredes.
Debemos organizarnos para levantar una Asamblea Nacional ¡ahora!, para desarraigar la burocracia sindical, por una CTC que propicie la unidad obrero estudiantil desde las bases en la lucha y, así, conquistar todas nuestras demandas.

Por los trabajadores de la Confederación

Pese a todo lo acontecido, tengo plena confianza en las fuerzas de los trabajadores. Sigo siendo director nacional de la CTC, pues es un rol que me entregaron las bases en un Congreso Nacional y serán las bases quienes deberán sacarme si así lo decidieran.

Para que la negociación de nuestro Acuerdo Marco se resuelva a favor de los trabajadores, para que así sea, la confianza de la CTC debe ser depositada en las bases, en la clase obrera, en la capacidad de esta de conquistar sus demandas basadas en los métodos históricos de la lucha de clases en alianza con estudiantes, con otros sectores en lucha como el pueblo mapuche.

Saludo al sindicato que dirijo, que ha estado a la altura en todas las instancias. También a la lucha enorme que han dado los compañeros en El Salvador y Calama, la resistencia de los compañeros en Ventanas, a los que se han movilizado en La Andina y, por supuesto, a todos quienes a pesar de las dificultades objetivas que vive la división El Teniente han y hemos tenido la convicción de que la unidad en la lucha nos dará la victoria.

Saludo a los compañeros en todas las divisiones, algunos con pérdida de trabajo, con
pases bloqueados, que hoy están en la incertidumbre y sin una idea clara de lo que sucede porque todo ha sucedido con tal hermetismo que nadie tiene claridad de para donde vamos.

Por el compañero Rodrigo Vásquez, herido en la batalla y el compañero Nelson Quichillao, asesinado por las balas patronales y represivas del estado aquella noche sangrienta del Salvador, en cuyo funeral me obligué a estar. Por los trabajadores caídos hemos levantado la Coordinadora No Más Represión a los Trabajadores. También como sindicato hemos organizado en el marco del día del minero en Rancagua, el Primer Campeonato Intersindical Nelson Quichillao, el que terminó al
cumplirse un mes del asesinato del compañero.

Hace falta un movimiento sindical que mantenga incólume su bandera de lucha, independiente del gobierno, independiente de partidos políticos patronales, al contrario de lo que impulsa el PC, buscando un lugar en el régimen, actuando como contención de los movimientos sociales, que junto a todos las tendencias en el parlamento, votaron en bloque a favor del Control Preventivo de Identidad, propiciando que los políticos patronales y corruptos sigan decidiendo en contra de los movimientos sociales o de los trabajadores. De este modo fue como desmovilizaron a los trabajadores contratistas y subcontratistas por el Acuerdo Marco, sin consultar a la base, con las manos vacías y con un compañero muerto, pasándole el mango del sartén a Codelco, dándole la garantía de tener a los trabajadores desmovilizados mientras los reprimen, asesinan y persiguen.

Se hace urgente impulsar la unidad de la clase obrera, por la unidad de la CTC, sin paralelismo sindical, impulsar un movimiento al interior de los organismos para recuperarlos para las bases y para la lucha. Por una CTC y una CUT clasista, que se proyecten como los grandes referentes de los trabajadores del país con absoluta autonomía e independencia del gobierno y los políticos del régimen, del parlamento y toda variante política patronal. Confiando sólo en las fuerzas de la clase obrera, que desarraigue a los burócratas y promueva la participación de las bases sindicales reales. Por una CUT que sea el articulador y motor de todas las luchas y forjador de la unidad obrero estudiantil y con el pueblo mapuche, una CUT que llame a paro nacional en solidaridad con los profesores y estudiantes, una CUT que llame a paro nacional por la muerte del compañero Quichillao, una CUT que acompañe el funeral del compañero muerto. Porque nada de aquello sucedió y cada vez se hace más necesario para conquistar nuestras demandas frente a la represión del gobierno, su intransigencia y la prepotencia patronal, que no quieren entregarnos nada y la historia dice que nada se nos ha regalado.

Hoy, como parte de la agrupación de trabajadores Alternativa Obrera, somos parte de impulsar estas peleas.

¡Vivan los trabajadores contratistas del cobre!
¡Vivan los trabajadores de Chile y el mundo!
¡Viva la clase obrera!




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