Sociedad

Covid19: ¿aplanar la curva de contagio?

La curva de contagio no se “acható”, se aplazó: lo explica epidemióloga del Imperial College

La colombiana Zulma Cucunubá, epidemióloga del Imperial College de Londres, dio su mirada sobre la situación de los países latinoamericano que aplicaron la cuarentena. La curva de contagio no se “acható”, solo se aplazó su inicio en el tiempo.

Juan Duarte

Redacción Ciencia y Tecnología | tw: @elzahir2006

Domingo 19 de abril | 00:16

En una entrevista realizada el viernes 17 de abril en la Radio RCN de Bogotá, la epidemióloga se refirió a la situación epidemiológica de transmisión del virus SARS-Cov-2. Señaló que si bien las medidas de distanciamiento social con la cuarentena permitieron ganar tiempo en la preparación del sistema de salud para evitar el colapso, en latinoamérica estamos recién en los comienzos de la curva de contagio dado que básicamente se logró aplazar en el tiempo, pero en cuanto se levante la cuarentena es esperable un crecimiento de la tasa de contagio y de la curva. En respuestaal ministro de salud de Colombia, afirmó: "No existe el aplanamiento de la curva. Hemos visto una muy pequeña, no ha empezado; para saber si una curva se aplanó hay que esperar que pasen varias semanas y meses".

Cucunubá es miembro del equipo actual del Imperial College de Londres, centro de referencia a nivel mundial que viene siguiendo día a día el desarrollo de la pandemia. Sus dichos refieren a la situación específica de Latinoamérica –región sobre la cual plantea que están armando un informe–, y contrastan fuertemente con las afirmaciones de distintos gobiernos que afirman haber “achatado” la curva, como el colombiano, el chileno o el argentino. Además, resultan significativas en tanto el desarrollo de la pandemia en ambos países guarda marcadas similitudes (ver gráfico) en relación a tiempos (si bien Colombia inició su cuarentena una semana después de Argentina), desarrollo del contagio y aplicación de cuarentena (aunque el testeo en Colombia es bastante mayor que acá).

La situación epidemiológica entre Colombia y Argentina guarda ciertas similitudes, como una curva de casos confirmados muy parecida.
Fuente: ourworldindata.org

Cucunubá planteó que "no se puede afirmar que estemos llegando a un aplanamiento de la curva. Sin embargo, sí se ve el efecto positivo de la cuarentena, (porque) al reducir el contacto social se reduce el contagio [...] (Tampoco) se puede asegurar qué ha pasado desde el 27 de marzo (inicio de la cuarentena en Colombia) a la fecha, porque los datos no son suficientes. Pero uno supone que por el estado de supresión producto de la cuarentena la curva (que) iba ascendiendo y se corta, al volver a las calles vuelve a crecer". Es decir, si bien las medidas de distanciamiento social como la cuarentena han bajado evidentemente la tasa reproductiva, éstas solo retrasan la curva epidemiológica postergando el problema: “si se levanta la cuarentena se volvería a la velocidad original, no existe aplanamiento de la curva en mi concepto porque en la región la curva es muy pequeña, no ha empezado, para eso hay que esperar meses". Esto es porque, como señala, para ver un aplanamiento, “debería haber un 75 % de contagio”.

Estas medidas están dentro de lo que el Imperial College había recomendado hace un mes en un informe que hizo cambiar de opinión a Boris Johnson y Trump. Según dicho informe era necesaria una estrategia de “supresión” para evitar el colapso del sistema sanitario: “El objetivo –de la supresión– es aplazar el pico, no aplanarlo. Así se aplanara la curva, el sistema de salud colapsaría. Esta pandemia no es leve, es necesaria una estrategia de supresión [...] Se está aplazando el inicio de la curva. Es un tiempo ‘muerto’, de crecimiento, pero si se levantara la cuarentena volvería a comenzar.” Según Cucunubá, en línea con el mencionado informe, “la única forma de que la curva no se eleve, sería mantener la cuarentena indefinidamente [...] El distanciamiento social, en altos niveles, tiene que mantenerse hasta que haya una vacuna”, cuestión que se calcula para no menos de 18 meses (con un probable tratamiento antes).

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Los límites del modelado

Si bien opiniones como las de Cucunubá son muy relevantes, dado que el Imperial College de Londres es un centro especializado en epidemias, cabe recordar que “dejar que hablen los números” del modelado estadístico y matemático responde a ciertas elecciones sociales y políticas sesgadas previamente. En este caso, como señalan Rob Wallace y su equipo, “por diseño, no logran capturar las fuerzas más amplias del mercado que impulsan los brotes y las decisiones políticas subyacentes a las intervenciones.” Efectivamente, dicho informe naturaliza la falta de recursos sanitarios, económicos y científicos (como testeo masivo o impuestos progresivos) para enfrentar la pandemia, con lo que solo queda el distanciamiento social y volcar los costos sobre la mayoría de la población trabajadora, incluyendo una cifra abismal de muertos, ya que no naturalizarlos implica afectar intereses económicos capitalistas. Algo similar venimos viendo en nuestro país, donde de entrada se planteó la cuarentena a punta de pistola como única medida, dejando de lado la necesidad de un plan de testeo masivo y medidas sociales básicas como dejar de pagar la deuda e impuestos a la grandes fortunas para garantizar ingresos a un sector enorme de la población al que la crisis pandémica golpea brutalmente. Una “cuarentena sin GPS”, como dijimos, y seguimos sosteniendo incluso con más fuerza ahora que se discute el levantamiento. El modelado sobre el cual se decidió (sin pasar por el congreso) la cuarentena el 19/3 en nuestro país figura en un trabajo que circuló el día anterior, en el que se cometen los mismos errores y en donde ni se menciona la necesidad de avanzar en un plan de testeo acorde a las necesidades.

La necesidad del testeo masivo

La misma Cucunubá va más allá de esa naturalización que señalamos. En otra entrevista realizada el 31 de Marzo, consultada sobre cuáles serían sus prioridades de contar con una cantidad considerable de recursos planteó: “$26.000 millones? mmmm. Los utilizaría en tres cosas inicialmente: i) análisis en tiempo real de la epidemia; ii) incremento de las capacidades del personal de salud y de la atención médica con ideas innovadoras; iii) plantear escenarios posibles de recuperación económica. Un aspecto clave para hacer análisis en tiempo real es la disponibilidad de tests. Ganar independencia en la producción de tests es una discusión que empezó hace semanas y debe continuar.” También señaló que el testeo masivo que recomienda la OMS es todo un desafío y que antes de la pandemia la “mayoría de los países no estaban preparados“ pero que se ha planteado que ese es un potencial camino para lograr encontrar más infectados, aislarlos y tener más control. Es una apuesta que han hecho varios países. Al aumentar su capacidad de tests pueden entender mejor lo que está pasando con la epidemia”.
La reconocida revista Nature planteó recientemente que el testeo masivo es clave para enfrentar la pandemia e incluso que los países imperialistas tienen que garantizar los insumos sanitarios al resto del mundo.

Es clave ir más allá de los modelos y sus naturalizaciones y plantear estas medidas. El testeo masivo es una de ellas, como demuestra la situación de les trabajadores de la salud, área donde Argentina bate récords mundiales de infectados aún en plena cuarentena.







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