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AJUSTE

La crisis ya llegó: ¿qué esperan la CGT y la CTA para llamar un plan de lucha?

Los números lo dicen: cae la economía, aumenta la inflación. Pero además se siente todos los días, con despidos, suspensiones y empresarios que “paran” para chantejarnos. ¿Qué hacer?

Camilo Mones

Dirigente obrero del Movimiento de Agrupaciones Clasistas (MAC)

Miércoles 25 de julio | 01:18

Los datos que dieron este martes son una confirmación de que la crisis se siente cada vez más. La actividad económica cayó casi un 6%. Desde 2009, el año del conflicto de Kraft, que no caía tanto. Con el dato de la inflación que dieron la semana pasada, nadie duda que en el año va a llegar al 30%. Encima el ministro de Energía dijo que las tarifas van a seguir aumentando. O sea: recesión con inflación, lo que significa menos trabajo y precios más caros.

Pero no son solo las estadísticas. Todos los días nos enteramos de empresas que despiden, suspenden o amenazan con cerrar. Este martes fue Bunge, una cerealera que gana miles de millones de pesos y va a despedir a 90 trabajadores entre aceiteros y químicos. Además amenaza con cerrar la planta por unas semanas suspendiendo a sus 300 trabajadoras y trabajadores.

Pero lo mismo vemos en un montón de gremios y lugares de trabajo. A veces son despidos a cuenta gotas y otras veces masivos. En estas semanas tocó en Coca Cola, el Puerto de Buenos Aires, Monza y otras metalúrgicas, Motomel, los molinos tucumanos, las refinerías de Bahía Blanca y muchos parques industriales de la Provincia y el interior.

Empresarios “nacionales” o multinacionales, todos quieren descargar la crisis sobre nosotros. Y están envalentonados además. Como ahora amenaza Bunge, el lock out patronal se está transformando en una “moda” de algunos empresarios para chantejear a los trabajadores a que acepten despidos o peores condiciones de trabajo, como vimos en Fate hace menos de un mes.

¿Y cómo no van a estar envalentonados si el propio gobierno está “de punta” con los trabajadores del Estado? Si sigue despidiendo estatales, les quiere dar un miserable 16% a las maestras y echó a 350 en Télam. Si le quiere sacar 800 millones al Sindicato de Camioneros por ejercer el derecho a huelga y atacan a los metrodelegados. Si ahora quiere enviar a las Fuerzas Armadas a hacer seguridad interior y “custodiar objetivos estratégicos”, que puede ser desde un campo petrolero a un edificio público.

¿Y qué hacen las cúpulas sindicales ante estos ataques y chantajes patronales? Como dijimos el 25 de junio, hicieron el paro porque no tenían otra y querían descomprimir, pero desde ese día hicieron la plancha. El triunvirato de la CGT, que está en crisis, reafirmó su mandato hasta el 2020. Y los sindicatos opositores (Camioneros, las CTA, la Corriente Federal) hacen actos en la 9 de julio pensando en 2019 pero no convocan ninguna medida de fuerza para lo que pasa ahora.

¿Hasta cuándo?

Desde el Movimiento de Agrupaciones Clasistas insistimos: la CGT y la CTA no pueden seguir de brazos cruzados. Tienen que convocar un paro general de 36 horas, con movilización, para empezar un plan de lucha hasta derrotar el ajuste.

Es muy difícil pelear por fábrica o sector. Solo si ponemos toda la bronca y la fuerza del movimiento obrero en la calle, si peleamos de conjunto, vamos a poder parar los planes de Macri y el FMI que los gobernadores peronistas acompañan. Hay que exigir entonces, e impulsar donde podamos, asambleas para discutir qué hacer ante la crisis. Y unirnos al movimiento de mujeres que está sacudiendo el país peleando por el derecho al aborto: con esa fuerza también puede pasar al frente en esta lucha contra el ajuste.

Basta. No podemos permitir que avancen con este saqueo. Por eso decimos:

Familias en la calle nunca más. En las empresas que dicen tener crisis, que se repartan las horas de trabajo sin tocar el salario y se abran los libros contables. Hay que ocupar toda empresa que cierre o despida masivamente, y nacionalizarla bajo gestión obrera. Y queremos la reincorporación de todos los despedidos.

Defendamos el bolsillo popular. Necesitamos un aumento de emergencia del 30% con cláusula gatillo, un salario que cubra la canasta familiar y que se anule el impuesto al salario.

Basta de saqueo. Hay que dejar de pagar la deuda y romper el pacto con el FMI. Que la plata vaya para educación, salud, vivienda, trabajo y obras públicas. Y terminar con el tarifazo: que se nacionalicen las empresas de servicios bajo gestión de los trabajadores.

Con estas banderas estaremos apoyando todos los conflictos y defendiendo el derecho a huelga. Para que la crisis la paguen los empresarios y no el pueblo trabajador.







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