Internacional

TRIBUNA ABIERTA // BOLIVIA

La crisis del poder constituido

Martes 26 de mayo de 2015 | Edición del día

Decía el gran pensador orureño René Zavaleta que a diferencia de lo que el sentido común nos indica, los conflictos sociales en general, tienen el gran mérito de develar o revelar aspectos no visibles en tiempos de normalidad, visualizando las tensiones, las fisuras o los clivajes existentes en la epidermis social, permitiéndonos conocer mejor nuestra sociedad, “mirarnos a nosotros mismos” y medir nuestra realidad, convirtiéndose en una suerte de termómetro o radiografía social, al punto que en muchos casos, estos momentos críticos se tornan en verdaderos momentos constitutivos o fundacionales.

Siguiendo a Zavaleta entonces, fácilmente podríamos convenir en sentido de que hoy en Bolivia, prácticamente, estaríamos viviendo una suerte de crisis del poder constituido. Me explico por qué. En primer lugar, cabe recodar ha sido justamente el Vicepresidente Álvaro García Linera quien en reiteradas veces y de modo público, ha afirmado que existe una crisis indiscutible al interior del Órgano Judicial, afirmado que es una “verdadera lágrima” el trabajo de los judiciales, oliendo incluso a “azufre” afirmación que encuentra su correlato en la vivencia de miles de litigantes que deben lidiar con la moral judicial, la corrupción y la falta de justicia oportuna y de calidad. Por ello, se puede afirmar que el Órgano Judicial se encuentra en crisis profunda, sin que nadie avizore soluciones efectivas, salvo la idea vaga de una Cumbre Judicial, la cual no tuvo mayor repercusión social. Mientras se decide si se lleva o no a cabo dicha cumbre y mientras los personeros de gobierno continúan expresando su “preocupación” por lo corrompido de los órganos de justicia bolivianos -que hacen justicia para aquellos que pueden comprarla-, para la gran mayoría de la población boliviana, trabajadores, campesinos y pueblo pobre, la justicia no sólo no es oportuna sino que cada vez está más lejos de su alcance.

En segundo término, corresponde referirse al Tribunal Supremo Electoral (TSE). Según la Constitución del 2009, el TSE vendría a constituirse en un verdadero órgano de poder en Bolivia, equiparándose en términos de importancia a los demás órganos del Estado, como ser el Judicial, el Legislativo y el Ejecutivo. Al respecto, se debe considerar que la crisis que atraviesa este órgano es tan preocupante, que el mismo Presidente Evo Morales, tuvo que decir que el trabajo del TSE, “deja mucho que desear”, confirmando de ese modo, el actuar poco inteligente, idóneo y transparente de esta institución que no ha estado a la altura de ningún proceso electoral asignado a su cargo, perjudicando al mismo oficialismo, ya que con su accionar torpe, lento y poco transparente, han puesto en tela de juicio la legitimidad democrática de los resultados electorales. Por ende, se puede afirmar que el TSE, indiscutiblemente, atraviesa una profunda crisis institucional, que afecta tanto al sistema democrático, cuanto a la legitimidad del mismo Gobierno.

Finalmente, corresponde referirse al rol del Órgano Legislativo, instancia que de un tiempo a esta parte y gracias a los 2/3 de presencia del oficialismo se ha convertido en la “quinta columna” del Ejecutivo, sin autonomía, ni capacidad fiscalizadora ni legislativa propia, sancionándose sólo aquellos proyectos de ley propuestos por el oficialismo (MAS), sin mayor debate, discusión o difusión social, amén de que el Legislativo, ya no constituye en el contrapeso natural del Ejecutivo, por lo que se puede afirmar que el Parlamento en Bolivia, no representa ese espacio natural de la discusión democrática, ya que al estar sometido al poder central del Ejecutivo y contar con 2/3 de presencia masista en el hemiciclo, han reducido este espacio a un ámbito donde lejos de primar el debate plural y democrático, sólo se entona un monólogo repetitivo, aburrido y poco crítico reforzando y evidenciando con ello la tendencia fuertemente presidencialista del actual gobierno, amén de la baja calidad de su producción legislativa.


* Catedrático Derecho Procesal Constitucional, Universidad Mayor de San Simón UMSS, Cochabamba.







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