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EXPLOSIÓN TARRAGONA

La codicia empresarial causa muertes

Ya son tres los muertos por la explosión en la planta química en Tarragona. Una versión oficial que no cierra, mientras los trabajadores denuncian la responsabilidad empresarial.

Federico Grom

Barcelona | @fedegrom

Miércoles 15 de enero | 19:31

Tras la explosión ayer martes por la tarde en la planta química de Tarragona, Industrias Químicas del Óxido de Etileno (IQOXE), situada en La Canonja, continuaron durante el día de hoy las labores de control y extinción del fuego por parte del personal de bomberos.

El saldo de 2 muertos y 8 heridos, se ha ampliado a 3 fallecidos. Uno de los dos heridos críticos de gravedad en el Hospital de Vall d’Hebron ha fallecido este miércoles por la tarde. Hasta la confirmación este miércoles de que el trabajador desaparecido el martes en la explosión fue hallado muerto en la planta, la única víctima confirmada era un vecino del barrio de Torreforta al cual se le derrumbó el techo de la casa, presuntamente, producto de una tapa de metálica de una tonelada que recorrió más de 2 kilómetros producto de la onda expansiva.

La explosión provocó momentos de mucha tensión y confusión entre los vecinos de las zonas residenciales cercanas al complejo; el pueblo de La Canonja y los barrios tarraconenses de Campo Claro, Torreforta y Bonavista.

Sin embargo Pau Ricomà, alcalde de Tarragona, reconoció que los mecanismos de emergencias previstos no habían funcionado como se esperaba y que se había dado "alguna orden contradictoria" a la ciudadanía. El President de la Generalitat, Quim Torra, reconoció en una entrevista en ’Ràdio 4’ que las alarmas "no sonaron".

No se activaron los sistemas de emergencias que deberían haber alertado del accidente, una red de sirenas en las poblaciones aledañas al complejo.

A pesar de que desde la Generalitat, por la voz del consejero de Interior Miquel Buch, se aseguraba que se podía "salir a la calle" y "respirar con tranquilidad", se recomendaba a los vecinos quedarse encerrados en casa de “forma preventiva”.

El Colectivo Ronda, una cooperativa de abogados y abogadas dedicados a la asesoría jurídica y especializados en salud laboral, contradice la versión oficial de que no hay riesgo de contaminación y que por esa razón no han sonado las alarmas: “Las informaciones en los medios de comunicación en las que se afirman que el óxido de etileno no es tóxico no son ciertas [...] es tóxico y cancerígeno”.

Por su parte, los sindicatos CGT y Co.Bas con presencia en el sector señalan al dueño del complejo, Ricardo Leal, por el “estado deplorable de las instalaciones”.

Este empresario, una de las mayores fortunas de España, es señalado por las organizaciones de los trabajadores como responsable. También han denunciado la falta de actuación de las autoridades entre las cuales reinó el silencio salvo por la actuación de Protección Civil.

Estas organizaciones han realizado una concentración esta tarde frente a la Associació Empresarial Química de Tarragona a la que también convocó la Plataforma ciudadana Cel Net de Tarragona.

Ricardo Leal, el empresario más rico de Extremadura y fundador de la firma joyera Cristian Lay, es dueño del complejo químico a través de CL Grupo Industrial desde el 2014.

Según la revista Forbes, Leal tiene inversiones en actividades tan diversas como Gas Extremadura, la industria papelera, el sector Agropecuario o la cosmética Ola perfumería. En Catalunya es dueño de dos plantas industriales: la afectada por la explosión IQOXE en Tarragona y Plastiverd (El Prat de Llobregat), dedicada al plástico reciclado. El grupo que preside factura unos 400 millones anuales.

La Generalitat ha abierto un expediente informativo a la empresa química para verificar que cumplía con toda la normativa.

Desde Cel Net se refieren a los hechos en un comunicado como “el enésimo accidente en el Camp de Tarragona provocado por la actividad de las empresas del complejo petroquímico” y denuncian “la carencia de control y regulación por parte del gobierno de la Generalitat de Cataluña”.

Resulta urgente una investigación profunda de los hechos y los responsables, así como un plan de seguridad en la planta. Pero creer que los mismos que han permitido el funcionamiento de la planta sin las medidas más elementales de seguridad serán los mismos que arrojarán luz sobre lo ocurrido es como creer en el Ratoncito Pérez.

Es necesaria una verdadera comisión investigadora, independiente de la Generalitat, de la cual puedan ser parte las organizaciones de los trabajadores así como de los vecinos de la zona. Los verdaderos interesados en la seguridad.

No sería de extrañar que, conociendo las habituales prácticas empresariales que ponen por delante sus ganancias frente a la seguridad de sus trabajadores y la población, este desastre podría haber sido evitado.







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