Sociedad

CÓRDOBA / ORDENAMIENTO TERRITORIAL

La ciudad avanza sobre el bosque serrano en La Calera

El municipio de La Calera pretende extender su área urbanizable sobre la Reserva Bamba. Vecinos de la localidad reclaman que el nuevo proyecto también profundiza la fuerte desigualdad social.

Martes 21 de marzo de 2017 | Edición del día

El proyecto publicado por el municipio es motivo de controversias. Se identifica claramente que se pretende extender la mancha urbana sobre superficies que corresponden a la Reserva Hídrica, Natural y Recreativa Bamba y la Reserva Natural Militar de la defensa La Calera. Vecinos de la localidad reclaman participación en el proceso y no una mera consulta sobre un proyecto ya elaborado.

La municipalidad de La Calera pretende incorporar 8.620 hectáreas a su ejido municipal. Así la superficie del ambicioso proyecto urbano tendría un área total de 11.184 hectáreas, si se consideran las actuales 3.564 hectáreas. La cartografía y la información fueron publicadas el 26 de diciembre pasado.

El proyecto del municipio considera expandir la mancha urbana mediante tres tipos de desarrollo. Uno de tipo periurbano, ampliando la mancha urbana sobre el perímetro de la ciudad. Otro sobre la alta montaña considerado, contradictoriamente, como desarrollo urbano “sustentable”. Este desarrollo es el que afectaría directamente a la Reserva Bamba. Y a estos dos, se suma el aprovechamiento de espacios urbanos existentes, aumentando la densidad e incorporando viviendas en altura.

“El Portal de Sierras Chicas”, como se conoce a la ciudad de La Calera, ha registrado un importante crecimiento demográfico en los últimos años. A partir del año 2000 ese crecimiento fue principalmente en base al crecimiento de barrios privados, en respuesta a su principal demanda como ciudad dormitorio vinculada a Córdoba. En la actualidad existen 48 barrios, de los cuales 10 son privados (o cerrados) entre los que se encuentra el mega-emprendimiento “La Deseada”: el mayor barrio cerrado que involucra 426ha de desarrollo emplazado sobre zona de máxima protección (zona roja) del bosque nativo.

El Country “La Deseada” es el tipo de desarrollos urbanos “sustentables” al que apuesta el gobierno de La Calera para la zona de la Reserva Bamba. El término “sustentable” es lo suficientemente ambiguo como para permitir loteos en la zona de la reserva natural. Esto atenta contra áreas de bosques protegidas y es completamente regresivo respecto a lo planteado en la Ley Provincial de Ordenamiento Territorial del Bosque Nativo 9814 y en la Ley Nacional 26331, que considera estas zonas dentro del aŕea roja, de máximo valor para conservación.

Unas 300 hectáreas entrarían en el tipo de desarrollo urbano “sustentable”. El cambio en el uso de suelo en esta área generaría la degradación de los pastizales, romerillares, matorrales y renovales de bosques de árboles como algarroboa, molles, talas, entre otros. Al mismo tiempo limitaría la circulación de animales como zorros, corzuelas, comadrejas, zorrinos, además de reptiles como lagartos overos, serpientes, grandes aves, e insectos polinizadores como abejas, abejorros y avispas.

Fomentan la desigualdad social

Al igual que en otras localidades de Sierras Chicas el crecimiento urbano, y la “solución” del problema de la vivienda, parece quedar librado a la iniciativa privada: Mendiolaza es otro ejemplo de ello, donde 40% de su área urbanizada se trata de desarrollos privados. Esto es parte del último boom inmobiliario del país en donde el 75% de lo construido está destinado a los sectores de altos recursos.

Así, con favores de los gobiernos municipal y provincial, empresarios y constructoras no solo avanzan con loteos en zonas de reserva natural o máxima protección del bosque nativo, sino que también continúa fomentando la desigualdad social.

El mismo proyecto de ordenamiento territorial de La Calera clarifica que sólo el 32% de la población cuenta con servicio de gas natural y una proporción menor está conectada a la red cloacal. Al mismo tiempo los mapas del diagnóstico muestran una clara diferencia en la cobertura de las redes de gas y cloacas entre barrios privados y municipales. Mientras los barrios privados en su mayoría ya cuentan con la infraestructura necesaria, quienes viven en barrios municipales todavía esperan las promesas de Rufeil.

A esto se suma que en la zona de los barrios privados la trama urbana se ve interrumpida por cierres perimetrales, alambrados y fuerzas de seguridad privada, lo que constituye una fuerte segregación del espacio urbano.

Ordenamiento Territorial ¿Al servicio de quién?

Integrantes de la Coordinadora Ambiental y de DD.HH de Sierras Chicas, e investigadores y docentes de la UNC reclaman un proceso participativo y no una mera consulta.

Consideran que para poder pensar otro tipo de proyecto urbano deben realizarse consultas y talleres participativos en barrios, escuelas, clubes o espacios públicos para construir colectivamente los usos futuros y las demandas presentes. Esto permitiría considerar los valores e intereses comunes que la población trabajadora y sectores populares le dan al ambiente del que forman parte y con el que interactúan cotidianamente.

En localidades como La Calera la brecha entre ricos y pobres es mayor a la media del área metropolitana de Córdoba por lo que es vital una respuesta integral de ordenamiento territorial. Esta respuesta necesariamente debe partir del derecho a la ciudad y no de la anarquía del desarrollo urbano de las constructoras y bancos especuladores.

A pesar que las leyes provinciales 10208, 9814 y 9841 establecen que se debe dar participación plena a la población en materia de ordenamiento territorial, el intendente Rodrigo Rufeil hizo caso omiso de este derecho para su nuevo plan de desarrollo urbano “sustentable” en alta montaña.







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