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Red Internacional

En el diario del domingo La Voz del interior refleja una discusión que el gobierno de Córdoba quiere introducir sobre la salud pública: más precarización. Bajo la clara demanda de un aumento en la productividad del trabajo, la editorialista Laura Gonzalez, refleja las exigencias del gobierno de Schiaretti intentando poner un límite a las conquistas de la emblemática lucha del equipo de salud provincial.

Viernes 16 de diciembre de 2022 | 13:21

El reclamo de las y los trabajadores de salud pasó a una nueva etapa, luego de conquistar con la lucha un aumento por encima de lo que el gobierno provincial pretendía darle. Además, la histórica huelga de la salud puso sobre la mesa la situación del sistema sanitario y sentó a discutir al gobierno sobre las leyes que rigen al personal de salud, algo que es histórico. En esta nueva etapa queda por ver cómo el gobierno cumplirá las promesas que hizo para que se levanten las medidas de fuerza y cómo las y los trabajadores sostienen su organización para exigir lo anunciado.

El gobierno sabe que en este conflicto algo inédito fue la unidad de todos los sectores del personal de Salud y además que lo que rodeó de fuerza el reclamo y generó preocupación del lado patronal, fue el enorme apoyo que tienen las y los trabajadores de la salud en la sociedad. Es por eso que rápidamente, aún sin haberse sentado a conversar en detalle sobre las reformas necesarias en la ley de salud, salieron a "filtrar" que estarían dispuestos a reformar la ley a cambio de que se discuta la "productividad".
Está posición tiene dos objetivos que queremos analizar en esta nota, en primer lugar instalar un relato para dar vuelta la opinión pública contra las y los huelguistas; y en segundo discutir cómo se avanza aún más con la precarización laboral en la salud.

Un relato que no cierra

En una nota firmada por Laura González publicada el domingo 11 de diciembre en La Voz del Interior, se adelanta la postura del gobierno. Según el articulo periodístico, ésta sería: "(...)a cambio de todo lo dado y lo que vendrá, la intención es discutir cómo, de manera sustancial, se puede mejorar la atención sanitaria. El objetivo es que no sea un calvario lograr conseguir un turno en un hospital, o que entre un estudio y el otro no pasen los 90 días de hoy."

La estratagema discursiva, reproducida acríticamente por otros medios locales, consiste en mezclar peras y manzanas. La lógica sería la siguiente: "Estaban mal pagos, ahora hicimos un esfuerzo para subir el sueldo, entonces trabajen mejor y mejoren el sistema de salud".
Aunque haya sido evidente para millones durante la pandemia, nunca está de más aclarar que el estado del sistema de salud no depende exclusivamente de los trabajadores, que muchas veces hacen malabares para poder cubrir la demanda de los hospitales públicos y centros de atención, que presentan carencia de insumos, aparatología, camas de atención, así como personal capacitado para tareas específicas. La situación de la salud pública es responsabilidad del estado, que en todos estos años, ha avanzado con ajustes y precarización en el área al área y ahora pretende responsabilizar al personal de salud.

Veamos esto en un ejemplo sencillo que podemos tomar de la misma nota de La Voz: el hecho de que pasen 90 días entre un estudio y otro responde a la necesidad de que se nombre a más técnicos en imágenes, esto no depende de los trabajadores si no del gobierno. Son los propios trabajadores quienes han denunciado sistemáticamente que el oficialismo inauguraba edificios nuevos que se convertían en cáscaras vacías, con alas completas de los nosocomios deshabitadas o convertidas en depósitos de tecnología porque faltaba el personal idóneo, como han señalado insistentemente desde el Hospital Córdoba.

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Durante la pandemia del COVID 19, esto se pudo observar en la falta de profesional capacitado para la atención de camas críticas y fue una de las denuncias centrales entre el personal del Hospital San Antonio de Padua de Río IV; así como reclamos históricos en el Hospital Florencio Díaz de la capital provincial. Basta con googlear “falta de insumos” o “falta de personal” vinculado a “salud Córdoba” para que el buscador arroje decenas de resultados con las noticias de los más variados años y nosocomios que denunciaron falencias, incluyendo notas en el propio medio que hoy busca inclinar la balanza a favor de Schiaretti.

Podemos ver, entonces, que lo que pretende la nota en cuestión es revertir el apoyo social que conquistaron en la pandemia las y los trabajadores, y empezar a señalarlos por el estado deficitario del sistema de salud pública. Como insistentemente han denunciado Laura Vilches o Noel Argañaraz desde las bancas legislativas del PTS en el Frente de Izquierda, año tras año, las partidas presupuestarias para salud y educaciónhan sido de ajuste.

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El objetivo del gobierno es, de cara a un año electoral, disminuir el impacto del reclamo en todos los hospitales provinciales, pero sin asumir ninguna responsabilidad en el estado de la salud pública. Lo guía el cálculo de las encuestas, no el interés en que los trabajadores de salud tengan un sueldo digno. Esto pudo observarse claramente en la publicidad que puso a sonar en todas las radios de la provincia para anunciar su aumento por decreto, cuando aún tampoco se había sentado a discutir con la coordinadora Salud Córdoba Unida en representación de las bases.

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Podríamos seguir desarmando muchas afirmaciones de las notas sin sustento, (por ejemplo cuando habla de los niveles ausentismo en la salud pública o la "falta de control" sin dar un solo dato) pero la operación política es evidente: lavar la cara del gobierno y culpar a los trabajadores. Sería interesante para quienes escriben estas afirmaciones sobre el trabajo en los hospitales que se acerquen a conversar con médicos, médicas, enfermeros y enfermeras, con cualquier miembro del equipo sanitario .

Productividad = Precarización

La nota insiste permanentemente en dar un imaginario sobre las diferencias entre el sector público y el privado, llegando al punto de comparar que: "Tener salario en la profesión es una rareza, dado que en el sector privado, el 95% trabaja como monotributista, eventualmente responsable inscripto. Eso significa que sólo si se trabaja, se cobra." Esta afirmación no hace más que demostrar cómo el sector privado trata a la salud como un negocio y a los trabajadores como descartables, sosteniendo la inestabilidad laboral, la falta de derechos, desconociendo la relación empleado-empleador. Estamos hablando de algo elemental como la salud.

El pago que ha ido cada vez menor en el sector público (por eso fue todo el reclamo y la lucha), sólo contribuye a que muchos profesionales compensen ingresos con trabajos en el sector privado que se aprovecha de esa realidad. Sin embargo, la nota llamativamente no dice nada de eso, sino que se dedica a hablar de la efectividad y de una productividad que desconoce. Gonzalez llega al punto de reproducir una cuenta del gobierno provincial sobre la "capacidad ociosa" del sistema de salud que habla de que no conocen en lo más mínimo el funcionamiento de un hospital.

La cuenta es la siguiente: "a tres consultas por hora de los 4.600 médicos de la provincia en las 35 horas por semana, la cuenta arroja que podrían atender 330 consultas al mes, 18 millones de atenciones al año." este cálculo es tan tendencioso que cuesta empezar a desarmarlo, pero vamos a intentarlo.

En primer lugar, los 4600 médicos son en TODA la provincia, muchas veces dejando áreas sin atención médica que deben trasladarse a otras zonas, colapsando hospitales zonales que actúan cómo receptores de todas las derivaciones, impidiendo que se pueda hacer un cálculo lineal de una cierta cantidad de pacientes por médico, algo denunciado en los hospitales del interior cordobés.

En segundo orden, la cuenta sobre las 3 consultas por hora que no contempla descansos, cómo si los médicos fueran máquinas de diagnosticar y resolver, parece una burla. No se puede pretender "automatizar" un proceso como el de la consulta médica donde, además de la atención a cada paciente y la complejidad de cada caso, se mezclan por ejemplo épocas del año con mayor afluencia de consultas por enfermedades estacionales.

Estas cuentas simplistas desconocen la realidad de la atención del personal de salud en todas las áreas y de las tareas que ocupan, donde se mezcla la atención en consultorios, las internaciones, los estudios de diagnóstico y una larga lista de etcéteras. Tal vez, si el gobierno realmente quiere empezar a discutir la eficiencia del sistema de salud pública, además de reconocer los reclamos salariales de los trabajadores a tiempo y no seguir cerrando paritarias a la baja con el SEP, debería escuchar más a la coordinadora Salud de Córdoba Unida que llevó durante todas las reuniones un pliego con las demandas de los hospitales sobre las condiciones de trabajo, surgidas desde las asambleas y dando voz a todos los sectores que hacen realmente funcionar la salud pública.

El reclamo de la Salud deja mucho para aprender

La intención del gobierno en influir sobre las lecciones que quedan del reclamo de las y los trabajadores de la salud, como también sobre la opinión pública para volverla contra el personal de hospitales y centros de atención, se explica porque quieren evitar que los trabajadores de todos los sectores aprendan de lo que realizaron médicos, enfermeros y todas las áreas de salud.

No sólo se organizaron en cada lugar de trabajo de manera democrática en asambleas, sino que lograron crear una instancia que coordine a todas esas asambleas y respete lo discutido en cada hospital, sin fisuras. Por eso, consiguieron sentar al gobierno en una mesa de discusión por fuera de lo que la burocracia del SEP había acordado y finalmente le torcieron el brazo al ejecutivo que tuvo que aceptar que los sueldos eran insuficientes.

Estos aspectos profundamente genuinos de los reclamos, y la experiencia crucial durante la pandemia de los "héroes" fueron generando preocupación en el gobierno al ver como ganaba simpatía en toda la población el reclamo.

El hecho de que exista la Coordinadora de Salud Córdoba Unida, es un hito de peso y un antecedente que debe ser visto por los trabajadores del sector público y del privado de qué luchar tanto por sueldos como por las condiciones laborales está a la orden del día y es posible.

A pesar de los relatos que quiera construir el gobierno con ayuda de los medios de comunicación, los trabajadores debemos difundir estas lecciones y tenerlas presentes en cada uno de nuestros lugares de trabajo. Seguir el ejemplo de la enorme lucha de la Salud Cordobesa.


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