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Red Internacional

Tribuna Abierta. La caída del Silicon Valley Bank: el análisis de Michael Roberts

Publicamos a continuación la traducción de un artículo del economista marxista Michael Roberts, que puede ser de interes para nuestras y nuestros lectores.

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Lunes 13 de marzo | 20:42
EFE/EPA/GEORGE NIKITIN

El artículo original en ingles fue publicado el 11 de marzo en la web del autor: SVB: from the valley to the chasm

El viernes, el banco californiano Silicon Valley Bank (SVB) se convirtió en el mayor banco en quebrar desde la crisis financiera de 2008. En un repentino colapso que conmocionó a los mercados financieros, dejó cautivos miles de millones de dólares pertenecientes a empresas e inversores.

SVB tomaba depósitos y daba préstamos a empresas en el corazón del sector tecnológico estadounidense. La Corporación Federal de Seguros de Depósitos de Estados Unidos (FDIC por sus siglas en inglés) actúa ahora como administrador judicial. La FDIC es una agencia gubernamental independiente que asegura los depósitos bancarios y supervisa las instituciones financieras, lo que significa que liquidará los activos del banco para pagar a sus clientes, incluidos depositantes y acreedores.

¿Qué le pasó a SVB? ¿Es un caso aislado o una señal de que se avecinan más quiebras? El acontecimiento inmediato fue el anuncio por parte de SVB de que había vendido a pérdida una gran cantidad de valores en los que había invertido y que tendría que vender 2.250 millones de dólares en nuevas acciones para intentar balancear su contabilidad. Esto desencadenó el pánico entre las principales empresas tecnológicas de California que tenían sus depósitos en el SVB. Se produjo la clásica corrida bancaria. A la velocidad del rayo, el banco tuvo que impedir que los depositantes retiraran efectivo. El precio de sus acciones se desplomó, arrastrando consigo a otros bancos. La cotización de las acciones de SVB se interrumpió y, a continuación, SVB abandonó sus esfuerzos por reunir capital o encontrar un comprador, lo que llevó a la FDIC a hacerse con el control.

Aunque relativamente desconocido fuera de Silicon Valley, SVB figuraba entre los 20 mayores bancos comerciales estadounidenses (el 16º), con 209.000 millones de dólares en activos totales a finales del año pasado, según la FDIC. Es el mayor prestamista en quebrar desde que Washington Mutual se hundió en 2008 durante el crack financiero mundial. Así que, contrariamente a algunos informes, SVB no es un pequeño jugador. Ofrecía servicios a casi la mitad de las empresas tecnológicas y sanitarias de EE.UU. respaldadas por los llamados venture capital o capitales de riesgo. SVB recibía depósitos de estos "capitalistas de riesgo" (los que invierten en nuevas empresas tipo start-up).

Pero también realizaba inversiones con los depósitos que recibía, concediendo préstamos a veces arriesgados a los fundadores de empresas tecnológicas, tanto a título personal como a sus empresas. Pero sus inversiones empezaron a dar pérdidas. SVB había apostado por comprar bonos del Estado estadounidense aparentemente seguros. Sin embargo, cuando la Reserva Federal, el banco central de EE. UU. inició su ciclo de subas de los tipos de interés para "controlar la inflación", el valor de estos bonos cayó en picado y el balance de SVB empezó a hacer aguas. Cuando informó al mundo financiero de que estaba vendiendo estos bonos con pérdidas para hacer frente a los retiros de efectivo de los clientes, la corrida bancaria se desbordó. Al no conseguir financiación adicional mediante la venta de acciones, tuvo que declararse en quiebra y entrar en suspensión de pagos por parte de la FDIC.

Algunos descartan la idea de que la quiebra de SVB sea una señal de lo que está por venir. "SVB era un banco pequeño, con una base de depósitos muy concentrada", afirma Ciaran Callaghan, jefe de análisis de renta variable para Europa de Amundi. No estaban “preparados para una sangría de fondos, no disponía de liquidez para cubrir los reembolsos y, en consecuencia, se vio obligado a vender bonos, lo que impulsó un aumento de capital y creó el contagio. Se trata en gran medida de un caso aislado e idiosincrásico".

O sea que parece ser un caso aislado. Pero ¿realmente lo es? El colapso de SVB se debe a un acontecimiento más amplio, a saber, las agresivas subas de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal durante el año pasado. Cuando los tipos de interés estaban cerca de cero, los bancos como SVB se llenaron de bonos de largo plazo del Tesoro de EE. UU., aparentemente de bajo riesgo. Pero cuando la Fed subió los tipos de interés para "luchar contra la inflación", el valor de esos activos cayó, dejando a muchos bancos con pérdidas no realizadas.

Estas subas también golpearon con especial dureza al sector tecnológico, minando el valor de las acciones tecnológicas y dificultando la captación de nuevos fondos. Así que las empresas tecnológicas empezaron a retirar sus depósitos del SVB para hacer frente a sus facturas. Ed Moya, analista de mercados de Oanda, comentó: "Todos en Wall Street sabían que el alza de interés de la Reserva Federal acabaría rompiendo algo, y ahora mismo eso está aplastando a los bancos pequeños". La otra grieta en el muro bancario está en las criptomonedas. Silvergate, un prestamista para los llamados criptobancos también se vio obligado a liquidar tras el desplome de los precios e intercambios de bitcoin y otras criptomonedas.

"Los retos institucionales de SVB reflejan un problema sistémico más amplio y generalizado: el sector bancario está sentado sobre una tonelada de activos de bajo rendimiento que, gracias al último año de alzas en las tasas de la Fed, están ahora muy por debajo del agua, y hundiéndose", dijo Konrad Alt, cofundador de Klaros Group. Alt estimó que la suba de tasas "acabó efectivamente con aproximadamente el 28% de todo el capital del sector bancario a finales de 2022."

Puede que la quiebra de SVB sea un hecho puntual, pero los colapsos financieros siempre empiezan por los eslabones más débiles o los más imprudentes. Se trata de un banco que estaba amenazado por un peligro inminente: la caída de los beneficios en el sector tecnológico y de los precios de los activos provocada por la suba de las tasas de interés. SVB había crecido hasta alcanzar unos 209.000 millones de dólares en activos, con una base de clientes concentrada en las nuevas empresas tecnológicas, por lo que se mostró especialmente vulnerable al impacto de la política de la Fed. Pero las pérdidas de SVB en la venta de bonos se están repitiendo en muchos otros bancos. La FDIC informó recientemente de que los bancos estadounidenses acumulan pérdidas no realizadas por valor de 620.000 millones de dólares en sus carteras de valores.

Mientras tanto, después de que las últimas cifras de empleo siguieran mostrando un mercado laboral "tenso", la Reserva Federal parece dispuesta a seguir subiendo las tasas incluso más rápido y más alto de lo que esperaban los inversores. En su testimonio ante el Congreso de EE.UU. la semana pasada, el presidente de la Fed, Jay Powell, lo dejó claro: "El empleo, el gasto de los consumidores, la producción manufacturera y la inflación han invertido en parte las tendencias de moderación que habíamos observado en los datos hace apenas un mes." Y como dijo Larry Summers, el gurú keynesiano y ex Secretario del Tesoro: "Tenemos que estar preparados para seguir haciendo lo necesario para contener la inflación". Posiblemente hasta el punto de hundir parte del sector bancario y empresarial.


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