Política Uruguay

OPINIÓN

La bandera de los derechos humanos, como cobertura de la impunidad

La concentración del jueves 11 corre el riesgo de ser utilizada para encubrir a los encubridores. Los dichos de Feola confirman la necesidad de que la independencia política es vital para pelear contra la impunidad.

Karina Rojas

Pan y Rosas Uruguay

Martes 9 de abril | 11:09

La concentración del jueves 11: entre la necesidad y el oportunismo / cinismo

La lucha contra la impunidad no admite más demoras. Las madres se están muriendo, como Luisa Cuesta, que no pudo hacer justicia por su hijo, no pudo ver tras las rejas al asesino ni a sus cómplices. La lucha contra la impunidad no admite más dilaciones: es necesario abrir los archivos de la dictadura y empezar a juzgar a los militares, antes que estos también se mueran sin condena y en la comodidad de sus mansiones y casas de veraneo.

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Tal como se dijo en este medio, la actitud de relevar a los militares del Tribunal de Honor y al Ministro de Defensa y su vice, fue hecha a contragolpe de la filtración de las declaraciones de Gavazzo en la prensa, y no antes. Tal como venimos afirmando, el encubrimiento llega hasta el mismo presidente Tabaré Vázquez, que omitió dar conocimiento a la Justicia de estas declaraciones que conocía al menos desde mediados de marzo (si no antes).

Por tanto, la convocatoria realizada por el PIT-CNT, la FEUU, Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos y Crysol bajo la consigna de “por la democracia y contra la impunidad” es contradictoria. Por un lado, es necesaria para pelear contra la impunidad, pero por otro corre el peligro de ser utilizada para lavarle la cara a Vázquez, al gobierno y al régimen de conjunto en su responsabilidad en el sostenimiento de la impunidad.

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Sin embargo, es importante el descontento y el repudio que las declaraciones de Gavazzo diciendo que “él solito” trasladó el cuerpo de Roberto Gomensoro hasta el Río Negro para hacerlo desaparecer – algo, por otra parte, difícil de creer. También es grande el descontento con Manini y con los militares del Tribunal de Honor. Y también lo es el malestar por el manejo del Frente Amplio de esta situación, donde todo el mundo reconoce que desde el día en que se revelaron las declaraciones, el gobierno no dejó de decir incoherencias y justificar sus acciones o, mejor dicho, sus omisiones.

Pero es importante que este descontento se exprese en las calles pero que no sea utilizado para apoyar al partido de gobierno, y que la concentración no sea transformada en un acto partidario para favorecer al Frente Amplio en las elecciones nacionales. La independencia política de los organismos de derechos humanos es una necesidad, y la movilización de forma independiente de los partidos que tuvieron participación en el Pacto del Club Naval y que hoy en día siguen garantizando la impunidad, es el requisito para conseguir el juicio y castigo para los militares y sus cómplices.

Tal como se propone aquí, la participación en la concentración convocada para este jueves 11 de abril puede expresarse en un bloque político independiente que plantee claramente la exigencia de juicio y castigo a los militares, la apertura de los archivos que aún se mantienen en reserva, que se investigue el nivel de encubrimiento de la cúpula de gobierno y que se acabe de una buena vez con la cultura de la impunidad reinante.

Los intentos del Frente Amplio por quedar bien parado

El partido de gobierno ha utilizado al PIT-CNT, a Familiares y a Crysol como extensión de su política y su intento de lavarse la cara en este escándalo de envergadura. A través del Partido Comunista (PCU) y su influencia en el PIT-CNT, impuso la convocatoria. Marcelo Abdala salió a declarar, antes que todos, que la convocatoria era “en apoyo al presidente”, queriendo imponerle un contenido oficialista.

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Al FA le conviene que la discusión se polarice entre derecha e izquierda porque estamos en plena campaña electoral. Y toda manifestación de derechos humanos – donde los partidos tradicionales no tienen cabida porque están a favor de la impunidad explícitamente – es capitalizado por la coalición frenteamplista.

Inclusive lo hace polarizando con el ex jefe del ejército – hoy devenido en político de la derecha – Guido Manini Ríos, con quien Vázquez decide polemizar. Claro, contra un militar que desestimó en más de una oportunidad el Terrorismo de Estado y amenazó con que nadie “va a poner de rodillas” al ejército, es muy fácil ser de izquierda.

¿Hay purga?

Otro de los caballitos de batalla del FA es la idea de que se está haciendo una purga en las Fuerzas Armadas. Esto es una mentira, ya lo vemos con el nuevo comandante en jefe del Ejército que, en la rueda de prensa luego de su asunción, cuestionó la existencia de desaparecidos.

Según informamos en este medio, Feola, así como toda la cúpula militar siguen reivindicando su pasado y negando el Terrorismo de Estado, cuando es innegable la existencia de un plan sistemático desde el Estado que se basó en la represión, la tortura y muerte de toda la militancia de izquierda de ese momento.

No hay, entonces, ninguna depuración de las Fuerzas Armadas. Sigue habiendo, por tanto, un manto de impunidad, y el Frente Amplio es parte de ese entramado de impunidad.

¿Se rompió el pacto de silencio?

Gavazzo habló, pero no ante la justicia civil sino ante el Tribunal de Honor Militar, es decir, frente a sus camaradas de armas, frente a quienes lo protegen y encubren. Entonces no hay ruptura, por más que personajes impresentables como el senador del MPP Charles Carrera diga que “a Gavazzo le queda un poco de dignidad”. Nuevamente tenemos que decirle al MPP deje de proteger a los militares, tal como hicieron Mujica, Topolansky y Huidobro. Gavazzo es un asesino, una rata, y no tiene dignidad. No la tuvo cuando gaseó hasta dejar morir al militante Pérez Silveira. Tampoco la tuvo cuando se negó a dar ninguna información sobre el destino de los desaparecidos a los Familiares. Y tampoco la tiene ahora.

La pelea por Verdad y Justicia

El pueblo trabajador uruguayo, los organismos de derechos humanos y la militancia honesta de izquierda no quieren solamente que se sepa la verdad, sino que queremos que se juzguen a los responsables de tanto dolor y muerte. Porque todas las heridas que todavía siguen sangrando, lo harán hasta que no se juzgue hasta el último de los responsables militares y también civiles, a todos los que colaboraron y encubrieron y todavía siguen protegiendo a los militares, que no fueron más que el brazo armado de una clase social que vio cuestionado su privilegio social y que, con el apoyo del imperialismo – que brindó recursos, capacitación e información – protagonizaron una de las etapas más nefastas de la historia reciente uruguaya.

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Queremos justicia por nuestras presas violadas, torturadas y vejadas, esas mujeres muchas de las cuales están vivas y siguen exigiendo justicia. Queremos pedir justicia por las madres que se murieron sin saber el destino de los desaparecidos. Queremos justicia para los niños y niñas apropiados, y por los miles y miles de presas y presos políticos que hoy sufren las secuelas de las torturas sin que el Estado condene a los responsables.

Y queremos justicia para borrar la cultura de la impunidad que permite que hoy, el mismo gobierno “progresista” reprima las movilizaciones, se infiltre en ellas, espíe a las y los luchadores sociales y gobierne para las multinacionales dejando al pueblo trabajador hundirse en la miseria.

El reclamo de Verdad y Justicia no solo es vigente, es necesario.







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