Política

30 AÑOS

La Tablada: los responsables de la masacre y el juicio contra Arrillaga

Cuatro militantes permanecen aún desaparecidos y todos los que participaron fueron brutalmente torturados. Cómo se desarrolla el juicio. Las complicidades políticas en esta masacre.

Gloria Pagés

Hermana de desaparecidos | CeProDH | @Gloria_Pages

Miércoles 23 de enero | 11:16

Ph Eduardo Longoni

Este aniversario no es uno más. Se da en el marco del juicio contra el general Alfredo Arrillaga, que comandó la represión junto con el "padre de la democracia", Raúl Alfonsín, que seguía los hechos de cerca. El copamiento del Regimiento de Infantería Mecanizada 3 (RIM 3) dejó como resultado 33 muertos del MTP, 7 del Ejército y 2 policías. Por eso, este juicio constituye un gran avance para juzgar los crímenes de La Tablada, en este caso, la desaparición de José Díaz. Además de Díaz, permanecen desaparecidos Iván Ruiz, Francisco "Pancho" Provenzano y Carlos "Sordo" Samojedny. Sin embargo, el juicio inicia parcelado ya que no se juzga el total de las desapariciones ni las torturas al resto de los integrantes del MTP (Movimiento Todos por la Patria), casos que siguen en etapa de instrucción.

30 años después, el juicio contra Arrillaga

Luego de años de espera y de lucha de los familiares y Organismos de Derechos Humanos, el 10 de diciembre de 2018, comenzó en el Tribunal Oral Federal 4 de San Martín, el juicio contra Alfredo Arrillaga por la desaparición del integrante del MTP José Alejandro Díaz. Es la primera vez que se ventilan judicialmente los vejámenes sufridos por los militantes del MTP durante y después del copamiento de La Tablada.

Se trata del General que comandó la represión dentro del Regimiento, en permanente coordinación con Alfonsín. Arrillaga había sido beneficiado por las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, luego de haber sido uno de los genocidas que llevó a cabo lo que se conoció como "La noche de las corbatas" en Mar del Plata que finalizó con la desaparición de once abogados defensores de presos políticos y el asesinato de cinco de ellos entre el 6 y el 13 de julio de 1977.

Lo sobrevivientes relataron que cuando eran torturados por él, les gritaba "¡Les comunico a los señores presentes que soy Dios, quien decide quién vive y quién muere!. ¡Qué lindo volver a la década del setenta!"

El juicio está sacando a la luz lo que ya había sido denunciado por los sobrevivientes y su familiares: entre otras cosas el rol del Poder Judicial, en este caso encarnado en el titular del Juzgado de Morón, que durante el juicio a los militantes del MTP que se inició en junio de 1989, tomó como única prueba la versión militar, a pesar de haber estado junto a Alfonsín en Tablada observando las consecuencias del accionar militar. Por su parte, el fallecido ex fiscal Nisman, era en ese momento secretario del Juzgado de Morón y quien fraguó las pruebas de las desapariciones de Ruiz y Díaz. Sobre él también se realizaron denuncias.

Un hecho inédito que conmovió a todos los presentes, incluido al abogado de Arrillaga, en la tercera audiencia del juicio, el 14 de diciembre pasado, fue la declaración del militar César Ariel Quiroga, quien se desempeñaba conduciendo una ambulancia dentro del Cuartel, quien denunció que le hicieron firmar una declaración con hechos que él no vio. Esa declaración testimonial falsa lleva la firma de Alberto Nisman y fue hecha a pedido de sus superiores para encubrir los fusilamientos y las desapariciones.

La abogada Liliana Mazzea, defensora de innumerables detenidos desaparecidos y abogada e integrante de la querella en este juicio, señaló a La Izquierda Diario que “luego de años de ser parte de juicios de lesa humanidad, de escuchar a los militares decir ‘no me acuerdo, pasaron muchos años’ y otras mentiras por el estilo, apareció uno que confesó la verdad. Inédito”. Y afirmó también que con esta declaración del testigo “cae el encubrimiento tanto judicial como político.”

La versión oficial, armada por el gobierno de Raúl Alfonsín y el Ejército, sostiene que José Díaz e Iván Ruiz fueron capturados y subidos a la ambulancia que conducía Quiroga. Jorge Varando, hasta el día de su muerte, sostuvo que los militantes se habían fugado.

Jorge Varando, junto con Arrillaga son quienes capturaron a Iván Ruiz y a José Alejandro Díaz, ambos también desaparecidos. Varando falleció antes del juicio que se desarrolla por estos días, y está acusado también de matar a Gustavo Benedetto el 20 de diciembre del 2001 durante las jornadas que derrocaron el gobierno de De La Rúa.

Ese mismo día, otro testigo, el ex sargento del Ejército José Almada, ratificó su denuncia hecha en la instrucción, y volvió a denunciar por torturas y las desapariciones de Ruiz y Díaz a sus camaradas del Ejército.

Los testigos de la querella, muchos de ellos sobrevivientes, han dado cuenta de la brutal represión y las torturas a las que fueron sometidos: picana, submarino seco hasta violaciones y vejámenes sexuales contra hombres y mujeres presos/as que fueron, en el caso de Sergio Paz, denuncias relatadas por primera vez en instancia judicial.

Durante este juicio, que lleva 10 sesiones y que cuenta con una minuciosa cobertura por parte de los integrantes de varios medios alternativos y puede seguirse en http://desaparecidosdelatablada.blogspot.com/, ya declararon más de 20 testigos y audiencia tras audiencia se va corriendo el velo del encubrimiento estatal a la represión feroz contra los militantes de Tablada. Las contradicciones en las que entran los testigos de la defensa, son una prueba de ello. En febrero próximo se retoman las audiencias, y como señaló la abogada Liliana Mazzea: "si bien este proceso oral, por cuestiones procesales, se dirige contra un solo procesado y por una sola víctima, esperamos seguir con los próximos responsables y por todas las víctimas en siguientes juicios."

El copamiento del Regimiento de Tablada y sus consecuencias

Eran las 6 de la mañana del 23 de enero de 1989. Minutos después, un camión de Coca Cola y seis autos irrumpieron en el Regimiento de Infantería Mecanizada 3 (RIM 3) de La Tablada, partido de La Matanza. En ellos iban 46 integrantes del MTP (Movimiento Todos por la Patria) que tenían por objetivo ocupar el Regimiento, hacerse de los blindados y frenar un presunto golpe militar contra el gobierno radical de Raúl Alfonsín. El operativo estaba dirigido por Enrique Gorriarán Merlo, que no participó del ingreso al Regimiento. Fue una acción descolgada y aventurera con el objetivo de defender una democracia burguesa que estaba hundiendo en la miseria al pueblo trabajador y liberaba de culpa y cargo a los militares genocidas y que asesinaría a más 15 personas durante los saqueos por hambre al final de su gobierno.

El copamiento de La Tablada fue sangriento para los miembros del MTP. Lo que estaba planificado para durar tres horas, entre las 8.30 y 9.30 de esa mañana, duró más de 36 y nada de lo planeado sucedió. Los militantes del MTP no llegaron a salir ni a movilizar los tanques camino a Plaza de Mayo, tampoco se dio la movilización popular con la que contaban.

El Regimiento fue rodeado de inmediato por centenares de policías de al menos una docena de comisarías de la distintas localidades del Gran Buenos Aires y se instalaron francotiradores en el barrio lindero. A esa altura, la primera versión que lanzaron los medios que se trataba de un alzamiento carapintada, se desmoronó.

La balacera era incontrolable, los militares tiraban también bombas de fósforo, ilegales según convenciones de la ONU y los militantes del MTP iban perdiendo posiciones y varios resultaron gravemente heridos. El general Arrillaga sobrevolaba la zona en helicóptero.

Alfonsín convoca de urgencia a todo su gabinete. Su vocero, José Ignacio López da una conferencia de prensa donde afirma que "la banda armada que atacó el Regimiento 3 de Infantería ha apelado a procedimientos sanguinarios (...). Se trata de delincuentes. (...) Los efectivos están actuando valerosamente". Daba así el gobierno del "padre de la democracia" su aval político a la masacre desatada.

Cumplidas ya más de 24 horas de enfrentamiento, altamente desigual, ya que eran cerca de 2000 efectivos del Ejército y policiales contra un puñado de integrantes del MTP, en la mañana del 24 de enero, Alfonsín llega al Regimiento en helicóptero a ver, guiado por Arrillaga, con sus propios ojos la masacre. En suelo, dispersos por todo el Regimiento, decenas de militantes muertos. A pesar de esto, siempre sostuvo la versión castrense y actuó en consecuencia como parte del encubrimiento de los crímenes de estado ocurridos en esas 36 horas. Ya se habían rendido y les seguían disparando. Arrillaga, en un acto de cinismo repugnante, les promete garantías constitucionales, un juez presente y médicos. Obviamente nada de eso sucedió. Los que lograron sobrevivir salieron con las manos arriba. Todo esto fue registrado por cámaras de televisión y fotógrafos. Las imágenes fueron claves para demostrar los fusilamientos posteriores a la rendición.

De inmediatos los 13 sobrevivientes fueron detenidos y brutalmente torturados.

Pancho Provenzano y Carlos Samojedny intentaron escapar pero fueron detenidos, les quebraron los brazos y fueron llevados con el resto de sus compañeros. Allí los torturaron con saña. Ambos permanecen desaparecidos.

Lo que sigue es el relato del horror, con los mismos métodos, los mismos actores que en la dictadura. De Tablada fueron trasladados al Departamento Central de Policía donde tanto allí como durante el trayecto fueron bestialmente torturados. Luego fueron llevados a la cárcel de Devoto, los vejámenes se repitieron sin pausa.

“Felicito a todos los hombres del Ejército que han actuado con decisión y coraje para contener la acción de los delincuentes”, decía Alfonsín y sellaba así el pacto de impunidad y encubrimiento a los militares de Tablada. Su gobierno, que llevaba las cucardas de la "vuelta a la democracia" y el respeto a las libertades democráticas, contaba ya con sus desaparecidos, sus torturados y fusilados.

La situación política del gobierno de Alfonsín, al mismo tiempo que la inflación galopante sumía en la miseria a enormes franjas del pueblo trabajador, se volvió tremendamente reaccionaria, ejemplo de esto fue la creación del CONASE (Consejo Nacional de Seguridad) que permitía la participación de las Fuerzas Armadas en la represión interna, prohibida por la Ley de Defensa Nacional de la Democracia.

En aquella época el juicio contra los sobrevivientes del copamiento del regimiento de la Tablada se dio bajo el amparo de la ley de Seguridad Interior, absolutamente amañado como hemos señalado más arriba. El juez Larrambebere condenó a todos los militantes del MTP sobrevivientes a penas de reclusión perpetua y a entre 15 y 10 años a quienes eran parte del MTP pero no ingresaron al Regimiento. Absolvió a todos los miembros del Ejército que actuaron en la masacre.

Hace 30 años que, junto a Organismos de Derechos Humanos, se viene denunciando que es falsa la versión oficial acerca de lo sucedido durante la represión en el cuartel de La Tablada. Hoy, ante el desarrollo del juicio, es fundamental mantener la exigencia de castigo a todos los responsables de las desapariciones, torturas y fusilamientos y seguir denunciando tanto a los responsables políticos como a los militares.

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