×
×
Red Internacional

Entrevista a Javo Ferreira. “La Revolución boliviana de 1952 moldeó una forma de hacer política, con una fuerte tendencia a ocupar las calles”

A propósito del libro de reciente aparición Revolución obrera en Bolivia – 1952 de Eduardo Molina de Ediciones IPS, reproducimos el reportaje realizado por el periodista Sergio Wischñevsky a Javo Ferreira, autor del prólogo y epílogo de la obra.

Escuchá esta nota
Sábado 10 de septiembre | 12:44

Ediciones IPS acaba de publicar el libro Revolución obrera en Bolivia – 1952. Crisis, guerra e insurrección en el corazón de Sudamérica, de Eduardo Molina. En su programa radial Historia Nocturna que se emite los martes de 20 a 22 por AM 1270, Sergio Wischñevsky entrevistó a Javo Ferreira, miembro del Consejo Editorial de La Izquierda Diario de Bolivia y dirigente de la Liga Obrera Revolucionaria-Cuarta Internacional (LOR-CI).

En la charla, Javo Ferreira destacó que la insurrección del 9 de abril de 1952 se puede considerar el hecho más relevante de la historia boliviana del siglo XX que imprimió los rasgos socio-políticos fundamentales de la Bolivia actual. La Revolución estableció el voto universal que hasta entonces estaba limitado a aquellos que sabían leer y escribir, y las clases dominantes se empeñaban en que las grandes mayorías explotadas y oprimidas no supieran hacerlo. La Revolución terminó con el “pongueaje”, una forma de trabajo servil, semi esclavo, del que los hacendados de la casta blanco-mestiza obtenían trabajo gratuito de las comunidades indígenas aimara y quechua.

Además, señaló que la Revolución de 1952 fue también el gran acontecimiento que moldeó una forma de hacer política, una cultura política muy particular, con muchos rasgos espontaneístas, con una fuerte tendencia a ocupar las calles. El libro de Eduardo Molina -que tendrá su presentación en Bolivia este 13 de septiembre en el Paraninfo de la Universidad de San Andrés (La Paz)- es un esfuerzo por recuperar esa gesta histórica que es poco conocida en Latinoamérica, a excepción de Bolivia, pero siempre disputada en términos políticos. Molina introduce una reflexión alrededor de una tercera concepción del proceso revolucionario. La revolución de 1952 es conocida fundamentalmente como la “Revolución Nacional” debido a que fue dirigida por el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), algo similar al peronismo en Argentina.

Te puede interesar: [Adelanto editorial] Bolivia 1952: lecciones de Abril

A partir de ello, ha habido un esfuerzo por devaluar los aspectos contradictorios que se desarrollaron al calor de la revolución y el papel que jugó la clase obrera como sujeto social y político independiente. La Revolución de 1952 era un golpe de estado que había fracasado y cuando los principales jefes del MNR se aprestaban a huir al exilio, los trabajadores de los centros mineros transformaron esa derrota en una gran insurrección proletaria victoriosa. El ejército boliviano fue destruido al punto que el único poder efectivo en los años cincuenta en Bolivia eran los sindicatos y sus milicias obreras.
Ferreira concluyó que por todo eso Eduardo Molina creía necesario recuperar aquella experiencia para las nuevas generaciones. La obra no tiene una dimensión académica o meramente historiográfica, sino que está puesta al servicio de la reflexión de los combates del presente.

Ante la pregunta de cómo explicar la contradicción de una revolución obrera que no concluyó en un gobierno obrero, Ferreira señaló que esa es una de las discusiones clave de gran importancia para el presente. El papel del MNR, inmediatamente asumido el gobierno “revolucionario”, fue el de poner en marcha la reconstrucción de un nuevo Ejército. El general Barrientos, que será luego quien dará el Golpe de Estado poniendo fin al proceso en 1964, es uno de los primeros oficiales en ir a West Point (Estados Unidos) para recibir entrenamiento y reconstruir ese ejército. Desde el primer día del triunfo del 9 de abril hay una disputa por la reconstrucción de toda una institucionalidad burguesa, para utilizar la terminología marxista, que estaba completamente amenazada por los obreros en armas. Hay una evolución política del MNR desde un izquierdismo obligado por las masas en 1952, hasta un abierto papel contrarrevolucionario y antiobrero en los últimos años del proceso. Y esto es una lección para el presente. Se ve por ejemplo, la evolución política de los progresismos latinoamericanos donde la tendencia no es a girar a izquierda, sino cada vez más, en una situación de crisis, son garantes y aplicadores de los planes de ajuste.

Te puede interesar: Sobre Revolución obrera en Bolivia /1952 de Eduardo Molina

Wischñevsky recordó entonces el Golpe de Estado de 2019 encabezado por Jeanine Áñez contra el presidente Evo Morales y se interesó por saber si existe una tradición de resistencia contra los Golpes de Estado en el pueblo trabajador boliviano y por la postura crítica de Ferreira sobre Evo Morales y su gobierno. Ferreira señaló que efectivamente es crítico del Gobierno de Evo Morales desde una perspectiva socialista, obrera y revolucionaria. Las mínimas concesiones que dio durante su gobierno, en verdad fueron producto de las grandes movilizaciones que vivió Bolivia entre los años 2000 y 2008 donde hubo 4 levantamientos nacionales, uno de ellos de un carácter abiertamente insurreccional en la ciudad de El Alto en 2003, conatos de guerra civil, etcétera.

Evo Morales era el subproducto de esa relación de fuerzas establecida por el pueblo en las calles. Lo que logró su gobierno a partir de algunas reformas importantes, pero de índole constitucional y legal, fue pasivizar a esas masas levantiscas que habían cambiado la historia de Bolivia a partir de la “guerra del agua” del año 2000. Y esto le permitió a las clases dominantes empezar a reconstruir no solo el poder económico sino la voluntad de recuperar el control del Estado, lo que se terminó expresando en el golpe de estado de 2019 que si bien mantuvo parcialmente la forma democrática, debido a la colaboración de los parlamentarios del MAS que mantuvieron el Parlamento abierto, lo cierto es que fue bastante sangriento, con 38 muertos, cientos de heridos de bala y miles de detenidos, muchos torturados. Ferreira terminó resaltando que esa resistencia obrera y popular espontánea frente a la contrarrevolución, es en cierta medida una herencia de la cultura política fundada en 1952.

Podés conseguir el libro en el sitio web de Ediciones IPS o en la librería ubicada en Riobamba 144 - CABA.




Comentarios

DEJAR COMENTARIO


Destacados del día

Últimas noticias