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La Piccola Italia, capitalismo en su esplendor

El abuso y la explotación es constante en la cadena de restaurantes, el acoso laboral, el robo de sueldos y cotizaciones es algo común en la mayoría de lxs trabajadores. Aun así siguen funcionando con total desfachatez y siguen abriendo nuevos locales.

Miércoles 20 de mayo

La llegada del corona virus a Chile viene cargada de miseria para la clase trabajadora, ya van dos meses desde que la pandemia alcanzó las tierras australes y al igual que en toda Latinoamérica y el mundo, quienes pagan las consecuencias de las crisis son lxs trabajadores y el pueblo pobre.

Tal es el caso de lxs trabajadores de la Piccola Italia, local de comida de tipo italiana que hace un par de meses abría un nuevo local en la ciudad de Rancagua. A un mes de iniciada la rebelión, sus trabajadores no recibían los pagos acordados, pasaron los meses y a la mayoría no se les había pagado el sueldo del mes ni tampoco las cotizaciones, las cuales hasta el día de hoy se adeudan.

Mientras se abren nuevas sucursales y funcionan con sistema de reparto en Santiago y Viña del Mar, continúan las ganancias para unos pocos y hambre e incertidumbre para la vida de muchos. La gerencia antes que se aprobara la ley de suspensión del empleo intentó pasar un documento donde se les suspendía sin goce de sueldo, a lo cual les trabajadores de conjunto no firmaron.

A continuación exponemos testimonio de trabajadores del local de Rancagua

“Nosotros no queremos nada con la empresa, porque no nos pagan las cotizaciones, ahora nos abandonaron porque solo nos pagaron febrero, marzo nada, ya estamos en mayo… así que estamos agotados porque no nos dan respuesta de nada, piden que viajemos a Santiago, para hablar con recursos humanos, para supuestamente darnos una solución, pero soy madre y no estoy dispuesta a exponerme al virus, allá es donde hay más contagios”.

Frente a la nula respuesta de la empresa hay trabajadores que tuvieron que recurrir a un “auto despido” ya que la presión económica para subsistir es cada día más grande.

“Nosotros lo vimos como una opción económica, porque era la única forma de que mi compañero pudiera cobrar el seguro de cesantía, porque yo trabajaba en un restaurant y me despidieron, casi de mutuo acuerdo, fue lo mejor para los dos, tenía todas mis cotizaciones al día y en diciembre entre a trabajar a La Piccola, me pagaron ese mes, pero los siguientes tres meses trabajados no. Tuvimos que ir a la Inspección del Trabajo, luego a Correos de Chile, no sabemos si llegaron esas cartas a algún lugar, si alguien las recepcionó, si alguien las leyó, si alguien sabe de nuestro “auto despido”, porque he revisado mis cotizaciones y siguen igual, aunque no creo que las paguen, no quieren pagar nada. Hay una imagen en donde uno de los dueños dice: <>. Por lo que sabemos que no seguiremos por un buen camino ahí.”

“Nos cansamos de esperar algo de ellos, decidimos cortar por lo sano y salir de ahí, una demanda por daños y perjuicios por todo el tiempo de estar ligados a ellos, sin respuestas hacia nosotros… Ahora esperar el resultado de la demanda. En la situación en la que estamos es salir adelante y ayudar a la gente, son manos de vuelta”

Sobre la situación actual señalan:

“Ahora un grupo de trabajadores están apelando a la ley de protección del empleo, pero no todos cumplen los requisitos, porque no todos tienen las cotizaciones y hay otros que los están arreglando declarando las cotizaciones, pero hay otros que aún nada".

Incluso hace un par de meses aparecía uno de los dueños jactándose de su colección de vehículos de lujo. También hace unos días trabajadore se manifestaban a las afueras de las oficinas de la empresa de comida, exigiendo el pago de sus sueldos y cotizaciones, siendo fuertemente reprimidos por parte de la policía.

De un total de 62 trabajadores solo 5 pudieron optar al bono del gobierno y a la opción de suspensión.

Basta de ataques la clase trabajadora. Necesitamos un levantar un plan y una alternativa de las y los trabajadores, para que la crisis no la pague el pueblo pobre.

Hoy en día más que nunca hace falta levantar una alternativa de las y los trabajadores que pueda responder y dar una salida real a los problemas que plantea la crisis generada por la pandemia COVID-19, como también la crisis económica mundial que se avecina a su fase más crítica según especulan economistas y que sería más profunda que la Gran Depresión de 1929.

Las protestas de pobladores de la comuna de El Bosque responden a una realidad que se vive en todo el país, en todas las poblaciones miles de trabajadores han sido despedidos, trabajadores informales que no pueden conseguir dinero, el pueblo pobre se vuelve a levantar contra un régimen de gobierno violento e inhumano.

No basta con acumular rabia o tener toda la voluntad de salir a luchar, es necesario organizarse, tomar los ejemplos del Comité de Emergencia y Resguardo de Antofagasta, los trabajadores de las minas Guanaco y Franke tomándose las instalaciones de la empresa, cortando ruta, resistiendo la represión del Estado ,o la unidad y organización que han demostrado trabajadores de la salud y usuarixs del Hospital Barros Luco en Santiago.

Se vienen tiempos duros para la clase trabajadora, y hay que prepararse, con unidad, solidaridad y organización, no tranzando los intereses y necesidades por migajas como lo ha hecho la CUT con su tregua silente con el gobierno, o el intento de oposición en el Parlamento, donde terminan votando leyes contra lxs trabajadores como el PC y su voto a favor de la ley de “destrucción del empleo”.

Hay que levantar un programa que vaya por la conquista de todos los derechos exigidos con sangre, sudor, incluso lamentablemente muertes durante estos meses de lucha y protesta. Solo a través de los métodos históricos de lucha de nuestra clase podremos conquistar estas demandas. Fortaleciendo y creando sindicatos combativos y de lucha, recuperando los que están en manos de las burocracias sindicales que muchas veces se comportan casi como familia del patrón.

Desde la Izquierda Diario y el Partido de Trabajadores Revolucionarios exigimos la prohibición de los despidos. Que se paguen sueldos de $500.000 (canasta familiar básica) a todxs quienes estén en la cesantía, trabajadores informales e independientes que no pueden ejercer sus labores, reincorporación inmediata de lxs despedidxs, licencias laborales masivas mientras dure la pandemia para trabajadores de sectores no esenciales, para que no hayan muertos ni por el virus, ni por el hambre. Que la crisis la paguen los empresarios, porque ellos son la pandemia. Necesitamos una ley que asegure un 20% de impuesto a las 10 más grandes fortunas del país, pues durante todos estos años se han enriquecido a costa de nuestro trabajo como unos verdaderos chupasangres. ¡Exigimos pan, pero también exigimos mantener nuestros puestos de trabajo!







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