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La Inteligencia Artificial o los desafíos del "General Intellect" para el siglo XXI según Franco "Bifo" Berardi

Javier Occhiuzzi

Tecnología

La Inteligencia Artificial o los desafíos del "General Intellect" para el siglo XXI según Franco "Bifo" Berardi

Javier Occhiuzzi

Ideas de Izquierda

El filósofo Italiano Franco “Bifo” Berardi nos trae una obra en la que desarrolla conclusiones sobre un mundo golpeado por la pandemia, un balance sobre el mayo del 68, el internacionalismo comunista y reflexiones digitales sobre los "nuevos fascismos" que salieron a la luz en la última década. Del “Socialismo o Barbarie” entramos al “Comunismo o extinción” según el autor de La segunda venida.

Publicado por la editorial Argentina Caja Negra en el 2021 nos llega la última obra de este escritor, filósofo y activista italiano más conocido como “Bifo”. La trayectoria de este autor comienza a finales de los ’60 en el movimiento estudiantil italiano, al calor del Mayo Francés del ‘68 y el Otoño caliente de su país natal en el ‘69 (estudió y se graduó en Estética por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Bolonia). En los años ‘70 fue uno de los creadores de Radio Alice, la primera radio comunitaria de Italia. Vivió en París donde se vinculó con Félix Guattari y con Michel Foucault. En 2002 fundó TV Orfeo, la primera televisión comunitaria italiana. Hoy, trabaja como maestro de escuela media en el Instituto Aldini Valeriani, en Bolonia. Más conocido también por sus aportes críticos a la cultura comunicacional, el Cyberpunk y los ensayos sobre el capitalismo postindustrial.

Berardi nos presenta un libro en que a un mundo capitalista en crisis y con el “flagelo del virus” todavía sobre su espalda se le suman las redes sociales y los medios de comunicación digitales, que anulan la capacidad crítica en las conciencias humanas. Esto se daría por medio de lo que él denomina “psicodeflación” (una pérdida progresiva de la capacidad crítica del discernimiento) logrando así que no se pueda distinguir lo verdadero de lo fake y permitiendo que las grandes corporaciones unidas al poder político puedan dominar algorítmicamente a las clases populares; exceptuando a los  privilegiados que puedan leer y abstraerse del “ruido blanco” de las nuevas tecnologías digitales.

Poscapitalistas y aceleracionistas

Franco Berardi es un filósofo que se encauza dentro de una corriente de pensamiento conocida como el aceleracionismo. Dicha corriente es una teoría política y social nacida en los años ‘90. La misma afirma que el capitalismo debería expandirse  en toda su potencialidad para generar un cambio social radical (para bien o para mal). Dentro del aceleracionismo podemos ubicar dos tendencias: el aceleracionismo de izquierda (al que pertenece Berardi) y el de derecha. Dentro de esas dos alas se pueden identificar también aceleracionismos procapitalistas, poscapitalistas y anticapitalistas.   

Los aceleracionistas de derecha celebran y festejan el impulso que la robótica y la IA  produjeron en la acumulación del capital, pero no pueden explicar las crisis económicas que genera la sobreproducción sistemática. Por otro lado los aceleracionistas de izquierda ponen el eje en que la IA y la robótica pueden ser las nuevas herramientas que liberen a la humanidad del trabajo. Pero su análisis toma a la tecnología aislada de su forma social capitalista, o si se quiere, más sencillamente explicado, el capitalismo no usa esas maravillas tecnológicas modernas para reducir la jornada de trabajo social necesario, sino todo lo contrario.

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En este contexto “Bifo” plantea que el dilema del sistema económico capitalista consiste en que por un lado expande y desarrolla la tecnología productiva (General Intellect o conocimiento social general), pero por otro lado impide la posibilidad de emancipación del trabajo humano. Si a todo esto le sumamos la crisis ecológica que está en curso, surge el interrogante que intenta responder el libro en cuestión:   cómo pueden y deben los trabajadores y las clases populares apropiarse del General Intellect y sus beneficios para evitar lo que “Bifo” denomina “el día después del Apocalipsis”.

¿Qué es el General Intellect?

El concepto de General Intellect fue concebido por Karl Marx por primera vez en su texto de 1857 Elementos fundamentales para la crítica de la economía política (Grundrisse)

La naturaleza no construye máquinas, ni locomotoras, ferrocarriles, telégrafos eléctricos, hiladoras automáticas, etc. Son éstos, productos de la industria humana: material natural, transformado en órganos de la voluntad humana sobre la naturaleza o de su actuación en la naturaleza. Son órganos del cerebro humano creados por la mano humana; fuerza objetivada del conocimiento. El desarrollo del capital fixe revela hasta qué punto el conocimiento o knowledge social general se ha convertido en fuerza productiva inmediata, y, por lo tanto, hasta qué punto las condiciones del proceso de la vida social misma han entrado bajo los controles del general intellect y remodeladas conforme al mismo. Hasta qué punto las fuerzas productivas sociales son producidas no sólo en la forma del conocimiento, sino como órganos inmediatos de la práctica social, del proceso vital real [1].

Según “Bifo” el eje de compresión de las contradicciones del capitalismo se encuentra en el análisis de las formas y tiempos de producción “El nudo es el capitalismo, y mi hilo es la tendencia hacia la reducción del tiempo de trabajo necesario gracias a la creciente conexión del General intellect [2] La clave para comprender el capitalismo “contemporáneo”, según el autor, consiste en realizar un nuevo análisis de la relación entre conocimiento, tecnología y tiempo de trabajo con el fin de hacer visibles las “nuevas” tendencias de producción y acumulación del capital. Estamos, para “Bifo”, atrapados en un momento particular de la historia de la humanidad en que la subjetividad humana y su evolución están actuando en contra de sí misma: “Tenemos que repensar desde cero la relación entre subjetividad y evolución, y redimensionar en consecuencia la importancia de la acción consciente y de los proyectos políticos” [3].

Esto es muy importante de resaltar ya que “Bifo” toma de Marx su análisis sobre la teoría del valor (plusvalía) y el uso del concepto de General Intellect (La ciencia como resultado de una labor social cuyos frutos, el capital, vuelca en el proceso productivo) en contra del propio Marx, pero sin mostrar alternativa teórica o política superadora.

Hay que resaltar que el autor considera que el capitalismo actual ha mutado y se transformó en un capitalismo de otro tipo debido a la revolución digital, capitalismo cognoscitivo o semiocapitalismo, desarrollar esa teoría no es la idea de este artículo, pero sugerimos la lectura de este texto de Esteban Mercatante para mayor profundización del tema.

Comunismo o Extinción

Según “Bifo” el capitalismo actual viene dando síntomas de estancamiento y decadencia desde hace varias décadas. Finalizada hace tiempo ya la “época de expansión”, el capital “empezó a agotar sus fuentes, la extracción de recursos físicos y mentales fue secando progresivamente las fuentes  mismas de la vida en el planeta, las fuentes mismas de la racionalidad y de la conciencia” [4].

Desde el 2001 en adelante, según el autor, el mundo ha venido presentando una serie de crisis, tanto políticas, ecológicas, como económicas, en donde se manifiesta un destino turbio para la humanidad en general y los sectores populares en particular. En ese sentido, “Bifo” presenta la principal reflexión de su libro:

En los años sesenta, se decía: socialismo o barbarie. No fuimos capaces de consolidar el socialismo que nacía de las luchas obreras y feministas, y la barbarie prevaleció y hoy domina en todas partes. Pero la barbarie está allanando el camino a la extinción de la civilización humana. Y la alternativa que hoy se presenta sigue siendo la misma, solo que en un nivel más alto, más radical. O el comunismo o la extinción [5].

En ese sentido La segunda venida, de la que habla el autor en el título, es la necesidad urgente de volver a pensar el Comunismo como opción en un mundo que cada vez tiene menos para ofrecer a las futuras generaciones: “Este libro es una suerte de relación filosófica de los últimos años de la década del 2010, en la que el caos, el dolor y la impostura se desarmaron por todo el planeta tierra” [6].

¿Qué pasó en el ’68?

Según Berardi, lo que se conoció como el Mayo del ’68 fue una “insurrección estudiantil mundial” que puede ser leída como la emergencia consciente del General intellect: “Podemos pensar en 1968 como la cima de la evolución humana, el momento en que la tecnología, el conocimiento y la conciencia social alcanzaron el punto de máxima convergencia” [7]. Desde entonces, según “Bifo”, la potencia de la tecnología ha ido aumentando en forma sostenida, mientras que la conciencia social fue disminuyendo en proporción. Como consecuencia, afirma, la tecnología tiene cada vez más poder sobre la vida social, mientras que la sociedad tiene cada vez menos poder sobre la tecnología, a tal punto que ya no es capaz de gobernarse a sí misma.
En esa sintonía, “Bifo” sostiene que en el ’68 se esperaba que la conciencia social tomaría el control sobre el cambio tecnológico y lo orientaría al bien común, pero sucedió lo contrario: Según él: “la liberación del trabajo fue etiquetada como desempleo, y la izquierda se enfrascó en una oposición a la imparable transformación técnica” [8].

Para el autor, del ’68 en adelante y particularmente a raíz del giro neoliberal, la mente colectiva de la humanidad ha sido sometida a un profundo proceso de reconfiguración. En ese sentido afirma que la tendencia general del siglo pasado, que alcanzó “el pico en el año 68”, fue una expansión sostenida de la educación de masas y una explosión de la conciencia. La nueva reconfiguración de la conciencia que parte del ’68 en adelante se caracteriza por el aumento progresivo de conocimiento objetivado, mientras que el tiempo disponible para su elaboración consciente disminuyó en relación inversa. A partir de este momento surge lo que Berardi denomina una “fractura epistemológica” en torno a la capacidad de entendimiento en las masas. Surge la Inadvertencia un neologismo que expresa la reducción sistemática de la asimilación consciente de conocimiento. Afirma “Bifo” que “una persona joven promedio está más informada hoy que hace cincuenta años. Pero, al mismo tiempo, está mucho menos preparada para expresar opiniones críticas y para elegir entre alternativas culturales y políticas” [9].

A partir de estas definiciones es que el autor del libro llega al eje central de la cuestión en la forma de una dilema: Del ’68 a esta parte, afirma que el contenido del conocimiento ha crecido enormemente y se ha materializado en tecnología, aumentando la productividad del General intellect, pero hipotecando al mismo tiempo las condiciones mismas de la conciencia. ¿Cómo sería esto? Literalmente, “Bifo” afirma que somos víctimas de la IA, responsable de una fractura epistemológica que produce “inadvertencia” y “psicodeflación” generando lo que él denomina “demencia global”:

En los años 2016 y 2017, al tiempo que somos testigos de la inauguración del reino de la inteligencia artificial, la humanidad está ingresando oficialmente en la era de la demencia. El apoyo masivo al racismo, el nacionalismo y la guerra religiosa es la evidencia de esta caída en la demencia de la mente global. Uso la expresión "demencia" en un sentido literal: separación del cerebro automatizado del cuerpo viviente, y consiguiente demencia del cuerpo social sin cerebro [10].

¿La culpa es de Lenin?

Como señalamos más arriba, “Bifo” considera que el problema del ’68 fue la actitud de las masas hacia los avances tecnológicos productivos, ya que en vez de apropiárselos se los combatió como generadores de desempleo. Afirma Berardi: “El legado y la memoria del bolchevismo llevaron a los estudiantes y los trabajadores de la insurrección global del 68 a concentrarse principalmente en un asalto político contra el Estado, descuidando la oportunidad para una acción pospolítica de apropiación de conocimiento y tecnología” [11].

Reconoce el autor que, durante todo el siglo XX, el Comunismo Soviético fue el único intento razonable de impedir el desarrollo de la barbarie y asesinato en masa a escala planetaria, además de redistribuir  la riqueza global para evitar la venganza armada de las víctimas del colonialismo pasado y presente: “El internacionalismo comunista fue el único intento de reconciliar a los trabajadores de Occidente con las poblaciones oprimidas del Sur global, y este intento ha fallado. Este es el efecto más dramático de la supresión del proyecto comunista” [12]. Para “Bifo”, la separación de la clase trabajadora occidental de las poblaciones oprimidas de los países colonizados ha resultado en una catástrofe política que actualmente amenaza las raíces mismas de la paz.

En ese mismo sentido, Berardi identifica la debacle del internacionalismo comunista en un balance histórico (parcial y personal), haciendo una distinción entre lo que denominó como el Lenin de Zimmerwald y el Lenin de Petrogrado. Por un lado, ve en el primero la tradición internacionalista que denunció el voto a los créditos de guerra para que Alemania entrase a la Primera Guerra Mundial y de esa forma denunciar la traición al proletariado internacional y romper con la Segunda Internacional, este sería el Lenin que lucha contra los Estados Nación; por el otro lado, estaría el Lenin de Petrogrado que, según “Bifo”, al momento en que agitó la consigna de “¡Todo el poder a los Soviets!” , volvió a las reglas del Estado Nación al identificar el interés autónomo de la clase trabajadora con el establecimiento de un Estado nación [¡!]. Allí señala “la raíz de la catástrofe del comunismo en el siglo, porque identificó el socialismo con un Estado nación y obligó a los proletarios del mundo a imaginar la revolución dentro de fronteras nacionales y a concebir su autonomía en términos de nación” [13].

Para cerrar este punto, señalaremos que el autor en cuestión reconoce que “sólo un retorno de la conciencia internacionalista (...) podría evitar el desenlace apocalíptico que asoma en el horizonte” [14]. Pero para lograr semejante tarea  primero debemos “liberarnos de la mitología de 1917 distinguiendo entre el Lenin de Zimmerwald y el Lenin de Petrogrado” [15].

El fin del Estado

Más allá de las posiciones del autor con respecto a la política de Lenin (que después comentaremos con respecto al Estado) en un punto le quedaron viejas o contradictorias a “Bifo” ya que su principal tesis política consiste en que actualmente la fuerza reguladora del Estado fue diluida por la reforma neoliberal que terminó imponiendo un “tecnocontrol”, o sea que el poder reside en un espacio extraestatal de una infraestructura generada algorítmicamente.

El Leviatán ya no es el Estado, moldeado y dirigido por la voluntad política de sujetos conscientes en conflicto, sino la racionalidad matemática inscripta en el algoritmo financiero y en la estructura técnica de la gobernanza [16].

Para “Bifo”, Facebook, Apple, Google, Microsoft, Amazon son las corporaciones que actualmente están asumiendo el lugar del Imperio, asegurando la integración global del planeta a pesar de la disolución del antiguo orden político. Esta disolución también se aplicó a las clases sociales residentes de los Estados ya que: “El conflicto social entre empleadores y trabajadores ha sido cancelado por la precarización del trabajo y la ofensiva ideológica del neoliberalismo” [17].

Los Neorreaccionarios

Es por este camino que finalmente llegamos a la caracterización del presente. Berardi sostiene que el espacio de comunicación digital o Infoesfera está saturado, generando una suerte de “ruido blanco” que impide la correcta compresión y discernimiento, las masas perdieron su capacidad de manifestar voz y sólo generan algo percibido como ruido:

El fundamento mismo del poder adquiere un nuevo marco en la infoesfera saturada. Ya no es el consenso ideológico o la obediencia dogmática que se funda en el poder, sino en el ruido, la confusión mental, la descarga de estrés emocional y la venganza por la humillación [18].

Esa humillación en las clases medias y bajas, es el camino por el cual llegamos al intento de explicación de los nuevos fenómenos políticos como los neorreaccionarios que votaron a Trump   o Bolsonaro y sus distintas variantes. Para “Bifo”, son un “epifenómeno” o si se quiere los efectos secundarios de una “mutación antropológica” producida por las redes mediático-sociales.

En el pasado, la política fue la dimensión de la lucha contra la opresión . Ya no lo es más, porque hoy la política ha perdido la potencia; porque la hipercomplejidad de la esfera mediático-social ha bypasseado el poder de procesamiento de la mente racional; y porque la volición consciente ha perdido la capacidad de gobernar tanto los flujos de inconsciencia social que se propagan caóticamente, la inexorabilidad del autómata en red [19].

Para “Bifo”, los neorreaccionarios son una manifestación de la presente involución y no puede ser revertida por la vía democrática o  algún tipo de acción política ya que no es un efecto político y por lo tanto “no puede ser superada políticamente” [20]. Para el autor, la inflexibilidad del constreñimiento financiero ha desactivado la democracia y empujado a la razón política a la impotencia.

El hilo conductor

Como señalamos anteriormente, para el autor de La segunda venida “El nudo es el capitalismo” y el hilo que nos guiará para poder desatarlo es “la tendencia hacia la reducción del tiempo de trabajo necesaria” identificado en el  General intellect.

Esto es muy importante de resaltar ya que “Bifo” reconoce e identifica en la jornada laboral y su duración socialmente necesaria (en relación a la tecnología productiva disponible) la unidad de medida para determinar el grado de sometimiento social:

La relación entre tecnología del conocimiento y trabajo encierra una paradoja: gracias a la tecnoautomatización, cada vez es necesario menos tiempo de trabajo; sin embargo, esto está generando una ola de miedo, miseria y violencia. ¿Cómo se explica esta paradoja? La paradoja se basa en la superstición del salario. Nos hemos acostumbrado a pensar que nuestra supervivencia solo es posible si intercambiamos nuestro tiempo por dinero. Hemos sido inducidos a pensar que el trabajo asalariado es una ley natural [21].

Son estas contradicciones cada vez más absurdas las que impulsan al autor a sostener que en el General Intellect se encuentra la causa y la solución de los males actuales de las masas a nivel mundial. Para él, debemos cambiar el foco de nuestra atención teórica de la esfera de la política a la esfera de la “neuroplasticidad”.

La acción política tiene que ser reemplazada por una reorganización neurológica del General intellect, con la activación de una plataforma técnica para la autoorganización de los cognitarios y la reorientación de la semioproducción en función de la necesidades sociales [22].

Desatando el nudo del capitalismo

Carlos Marx dijo en su obra El Capital que “la fijación de una jornada laboral normal es el producto de una guerra civil prolongada y más o menos encubierta entre la clase capitalista y la clase obrera”. La historia ha demostrado de manera abundante muchas veces cómo se confirma esta tesis. El caso más emblemático fue el 1° de mayo de 1886, recibido con los disparos policiales y la historia que se completa con la revuelta de Haymarket y los “mártires de Chicago”; una lucha que la clase obrera internacional transformó en bandera.

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Históricamente esta batalla se ha venido librando en todo el mundo y de diferentes formas, pero siempre con la misma tendencia: la reducción del tiempo de trabajo socialmente necesario para producir las mercancías en lugar de liberar tiempo de trabajo conducen, por el contrario, a un aceitado sistema que presiona sin pausa para que los trabajadores estén cada vez más horas y con mayores ritmos sujetos a la disciplina patronal, la desocupación y la precarización.

Para Franco Berardi, la última manifestación histórica de este intento del proletario por tomar el control de la producción y sus  tiempos fue en 1968, pero de ahí en adelante los avances tecnológicos y comunicacionales no dejaron de manipular a la población hasta el punto de desarrollar lo que el autor denomina una “neuroplasticidad” que controla a la población volviéndola cada vez más egoísta y políticamente alienada.

Esperando “La segunda venida”

Lo cierto es que, a lo largo del libro en cuestión, el autor propone una caracterización sobre la situación mundial actual, donde formula una eventual salida en la forma de una apropiación del conocimiento social general, pero deja muchos espacios en blanco a la hora de pensar qué sujetos son los generadores del cambio y con qué programa lo logran.

En el prólogo del libro, “Bifo” plantea que “la tarea de los filósofos no es transformar el mundo” sino que “La tarea de los filósofos es interpretar el mundo” ya que “el mundo cambia constantemente sin necesidad de filósofos” [23]. En ese sentido tenemos que reconocerle al autor que es cierto que el mundo cambia independientemente del pensamiento de tal o cual filósofo, pero la discusión que planteó Marx al escribir su Tesis XI es que los filósofos por acción u omisión siempre terminan interviniendo en esas transformaciones. La discusión no es si el mundo cambia, sino si este cambio es para mejor o para peor desde el ángulo de las grandes mayorías.

Liberarnos de la explotación, liberando todas las fuerzas contenidas dentro del General Intellect es la perspectiva que nos ofrece Berardi para así lograr lo que él denomina “La segunda venida del comunismo”. Pero para poder pensar, seriamente, en una segunda venida tenemos que pensar y hacer un balance de la primera. Para eso, por lo tanto, tenemos que hablar de Lenin y de su concepción del Estado en perspectiva de una revolución.

A modo de cierre

“Bifo” afirma que Lenin abandonó el internacionalismo comunista a partir del momento en que agitó la consigna “Todo el poder a los soviets” ya que vuelve a reconocer el Estado Nación como el espacio de interés de la clase trabajadora. Lo que en sus propias palabras generó la “catástrofe del comunismo en el siglo XX”. Como comentamos anteriormente esta posición que sostiene el autor es parcial y personal, pero vamos a desarrollar el por qué:

El libro de “Bifo” comenta y toma varias de las manifestaciones de masas que han surgido en los últimos años: Santiago de Chile, Hong Kong, Barcelona, París, Quito, Beirut y Teherán, como una expresión de la crisis del capitalismo mundial. Pero no hace en su análisis ningún tipo de distinción entre una revuelta y una revolución, y es ahí donde aparece el Estado. Todo esto sin mencionar lo contradicción mayúscula de sostener que las subjetividades de las masas están pasivas o alienadas debido a la redes y los medios masivos, pero aún así salen a la calle y se manifiestan.

Comenta Matías Maiello en su artículo “Revuelta y Revolución en el siglo XXI” que lo que demuestran los procesos actuales de la lucha de clases, con sus especificidades y dinámicas particulares, es que no hay un pasaje automático de la revuelta a la revolución. En este sentido, la pelea por la hegemonía obrera es un punto clave, así como la disputa con las direcciones del nacionalismo burgués, el reformismo y la burocracia.

Como decían Marx y Engels en el Manifiesto Comunista, se trata de luchas que son nacionales por su forma pero internacionales por su contenido. Trotsky destaca a propósito del pensamiento de Lenin, que el internacionalismo “no es en manera alguna una forma de reconciliar verbalmente nacionalismo e internacionalismo, sino una forma de acción revolucionaria internacional”. Y agrega que, en esta concepción, “el mundo […] aparece como un solo campo de combate en que los distintos pueblos y clases sostienen una guerra gigantesca unos contra otros”.

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Las primeras medidas del gobierno de los soviets después de la toma del poder en octubre fueron los decretos sobre la libre autodeterminación nacional y la entrega de toda la tierra a los comités campesinos. Estos fueron elementos claves que permitieron a los bolcheviques ganarse el apoyo de la clase obrera y el campesinado de esas naciones, que fueron parte de la lucha por la defensa de la revolución.

Pero los estragos de la guerra civil y el aislamiento de la revolución plantearon nuevos problemas. Antes de morir, Lenin estaba especialmente preocupado por la emergencia de la burocracia en el estado y el partido, en particular por el papel desempeñado por Stalin.

En su autobiografía, Trotsky relata que, a partir de un incidente con los representantes georgianos, Lenin llegó a la conclusión de que Stalin actuaba como un nacionalista gran ruso, algo inadmisible que había que combatir sin concesiones. Así como Marx medía a los socialistas de las naciones opresoras por su actitud hacia las naciones oprimidas, Lenin vio en ese incidente una expresión concentrada de la personalidad burocrática y nacionalista gran rusa de Stalin, alejada de los principios y el programa de los revolucionarios bolcheviques. Después de la muerte de Lenin, con la consolidación de la burocracia estalinista y la eliminación física de la oposición, el Estado soviético retornó a una política centralista "gran rusa" y burocrática. Una política nefasta que liquidó el Internacionalismo Comunista de la III Internacional.

Como comentamos antes, “Bifo” hace un análisis parcial de la política de Lenin, al recortar una consigna y analizarla de forma tendenciosa por fuera de todo el proceso que significó la toma del poder por parte del partido Bolchevique. Por otro lado, formula una conclusión de tipo personal al adjudicar a Lenin la orientación política de Stalin del “socialismo en un solo país”. Y digo personal y tendenciosa ya que si por algo se destacó el pensamiento político en Lenin, fue por su marcado internacionalismo.

Para concluir, queremos destacar que el avance del General Intellect y las pésimas condiciones ambientales y de calidad de vida de la clase trabajadora alrededor del mundo son un síntoma indiscutible de la actual crisis del capitalismo contemporáneo. En ese punto tenemos acuerdo con “Bifo”, pero pensar en una “segunda venida del comunismo” sin tomar en cuenta las conclusiones y experiencias del primer Estado obrero de la historia es un grave error teórico y político. Que necesariamente va a afectar la segunda venida.


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NOTAS AL PIE

[1Karl Marx, Elementos fundamentales para la crítica de la economía política (Grundrisse) 1857-1858, volumen 2, México, Siglo XXI, 1972, p. 230.

[2Berardi Franco, La segunda venida, Buenos Aires, Ed. Caja Negra, 2021, p. 11.

[3Ibídem, p. 16.

[4Berardi Franco, op. cit., p. 7.

[5Ibídem, p. 9.

[6Ibídem, p. 14.

[7Ibídem, p. 19.

[8Ibídem, p. 19.

[9Ibídem, p. 22.

[10Ibídem, p. 25

[11Ibídem, p. 31.

[12Ibídem, p. 27.

[13Ibídem, p. 30.

[14Ibídem, p. 35.

[15Ibídem, p. 35.

[16Ibídem, p. 51.

[17Ibídem, p. 54.

[18Ibídem, p. 77.

[19Ibídem, p. 93.

[20Ibídem, p. 92.

[21Ibídem, p. 98.

[22Ibídem, p. 110.

[23Ibídem, p. 13.
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Javier Occhiuzzi

Nacido en Bs. As. en 1983. Es Licenciado en Filosofía y miembro del Partido de los Trabajadores Socialistas desde el 2009. Es profesor del ISFDyT N56 y de distintas escuelas secundarias de La Matanza. Delegado de la Agrupación Marrón del SUTEBA.