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La Feria del Libro 2020 y las ilusiones de un pasado mejor

Pese a la crisis económica fue confirmada la 46° Feria del Libro de Buenos Aires. La Habana será la ciudad invitada de honor.

Elizabeth Yang

@Elizabeth_Yang_

Martes 10 de septiembre | 00:00

El 30 de agosto, en la sala Borges de la Biblioteca Nacional, fue lanzada oficialmente la Feria del Libro del año próximo. Estuvieron presentes el Ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires Enrique Avogadro; del Embajador de Cuba en Argentina Orestes Pérez Pérez; autoridades nacionales y de la Ciudad de Buenos Aires, aunque el secretario de cultura de la nación Avelluto prefirió no estar. Tal vez los malos recuerdos de los escraches en cada inauguración de la feria que le impedían dar su discurso, sumado al resultado electoral, lo ayudaron a tomar la decisión.

Aunque llegó tarde también asistió a la presentación el candidato kirchnerista Daniel Filmus, exMinistro de Educación, Ciencia y Tecnología durante la presidencia de Néstor Kirchner.

El Director Institucional y Cultural de la Fundación El Libro Oche Califa habló en primer lugar y puso en valor los logros de la feria de este año resaltando los 1.176 actos en las 20 salas o espacios, más otras casi 500 de los espacios propios de editores, que dan una cifra muy importante de la cantidad de participantes. Hablaron también el secretario de cultura de la ciudad y el embajador cubano agradeciendo la invitación a La Habana como ciudad de honor en la feria. Este año fue Barcelona.

Cerró la Presidenta de la Fundación El Libro, María Teresa Carbano, destacando la continuidad de estos 46 años. Preocupada también por dar cifras que confirmaran la importancia de la Feria del Libro señaló un estudio donde se afirma que los visitantes profesionales extranjeros gastaron, en tres días, poco más de 20 millones 600 mil pesos en concepto de viáticos, hospedaje y comidas. “Una parte de esto es nada menos que ingreso de divisas, en un país preocupado, sobre todo en estos días, por las divisas que se van. Es muy significativo tener esta visión de la Feria, ya que permitirá valorarla y hacerla valorar como productora de bienes económicos y no solamente culturales”.

Crisis y más crisis

Durante el gobierno de Cambiemos las editoriales, y en consecuencia la feria, tuvieron importantes bajas en su industria. En cada inauguración las autoridades del libro de alguna forma hacían notar esta crisis en su economía. La misma María Teresa Carbano, recordemos que fue quien presentó el libro Sinceramente junto a Cristina de Kirchner, había denunciado que “el primer trimestre de 2019 fue el peor en cinco años. Y si comparamos los índices de producción de éste versus el primero de 2016, la caída prácticamente alcanza el 50 por ciento”. Ya el anterior presidente, Martín Gremmelspacher, en el 2017 había advertido de esta situación a Avelluto, quien le respondió sacado y en un estilo patotero “Conmigo no, Martín”.

Según el Observatorio Universitario de Buenos Aires del mes de junio, estamos en cuarto año consecutivo de debacle del libro argentino. El informe trata de números reflejados en estadísticas publicadas por cámaras del sector, en particular por la Cámara Argentina del Libro (CAL) que agrupa a más de 500 medianas y pequeñas editoriales.

Para el Cerlalc, Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe en Argentina, hay seis editoriales comerciales líderes responsables del 56% del mercado, cuatro son grupos internacionales, Penguin Random House, Planeta, la de libros educativos Santillana, y la alemana Holtzbrinck. No es una mera casualidad que justo el representante de la cartera de cultura sea Pablo Avelluto haya sido un CEO de Random House, el mayor grupo de edición comercial del mundo, antes de asumir como asesor cultural de la ciudad y luego como ministro a nivel nacional en los gobiernos de Macri. El gobierno “atendido por sus dueños”, como se solía decir a partir del 2016, a aquel lugar del poder poblado de CEOs de las empresas sobre todo imperialistas.

Todo el deterioro general de la economía afectó de lleno a la cultura, y en particular al libro. Además algunas editoriales medianas perdieron un incentivo importante en el gobierno de Cambiemos. En 2006, con Néstor Kirchner, se sancionó la Ley de Educación Nacional, y los libros llegaban gratis a los alumnos de las escuelas públicas, es decir se promovió la compra de libros por parte del Estado. Una estadística oficial muestra muy claro el cambio de situación con la asunción del gobierno de Macri: de 1150 millones de pesos en 2015, en el renglón de compras estatales de libros, se pasó a erogar sólo 100 millones de pesos en 2016. Y prácticamente se eliminó el Plan Nacional de Lectura. O sea ni se compra, ni se promociona. En realidad, en los últimos tiempos del gobierno de Cristina, el Estado dejó de comprar libros y comenzó a bajar el volumen de impresión.

Por supuesto que la compra estatal funcionaba como un “subsidio” solo para algunas de las editoriales. La recuperación económica de los primeros años del kirchnerismo, gracias a la enorme devaluación y al contexto internacional favorable, ayudó a recobrar el mercado interno y el consumo más popular, y de los libros también.

Ya en la última presidencia de Cristina comenzaba a deteriorarse nuevamente la economía, desde 2012 se venía con un notorio estancamiento producto de una economía dependiente y condicionada por el peso del imperialismo y el atraso económico, lo que hizo que el gobierno lanzara medidas de un ajuste paulatino hasta que perdió las elecciones por los votos ilusionados con un “cambio”.

Hoy en día, con el posible triunfo de la fórmula Fernández, vuelven las ilusiones de un nuevo crecimiento, del retorno del consumo, de inversiones en la cultura, en el arte, en la lectura de libros, del regreso a la jerarquía de ministerio y de una mejor partida del presupuesto.

En el tren de esas ilusiones algunos vienen cantando al ritmo de Sudor Marika la letra “Macri ya fue”, y es verdad, pero la crisis queda y la pregunta es si se seguirán manteniéndose en alto los reclamos en la próxima inauguración.

La Habana Ciudad Invitada de Honor de la 46 Feria del Libro de Buenos Aires







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