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Red Internacional

Quien fuera integrante de la banda paraestatal, y luego miembro de inteligencia del Batallón 601 durante la última dictadura genocida, fue procesado por primera vez en 2020 en el marco del juicio a la Triple A, tras casi medio siglo de impunidad garantizada por los sucesivos gobiernos, durante el cual siguió siendo docente universitario y también ejerció como juez. Este lunes 12 la Cámara Federal, que él mismo presidió hasta 2015, rechazó su apelación contra el procesamiento.

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Lunes 12 de septiembre | 18:20

(Fotografía: Cepa.la)

Unánimemente los tres jueces que componen la Cámara Federal de Apelaciones de Bahía Blanca firmaron el fallo que resuelve rechazar la apelación realizada por la defensa de Néstor Luis Montezanti, confirmando así su procesamiento y el embargo a su patrimonio por 3 millones de pesos que resolviera el Juzgado Federal N°1 en septiembre de 2020.

La jueza Silvia Mónica Fariña, con la conformidad de los otros dos jueces de la Cámara Richar Fernando Gallego y Mariano Roberto Lozano, resolvió "confirmar el procesamiento dictado a su respecto en orden a los delitos –constitutivos de lesa humanidad– de asociación ilícita, en concurso real con el delito de intimidación pública, en carácter de coautor" en relación a la toma de la UTN llevada adelante por la Triple A el 26 de agosto de 1974. Tenían el objetivo de lograr la desarticulación del movimiento estudiantil y la designación como rector interventor de Emilio Garofoli, afín a la "Misión Ivanissevich", operativo que tomaba el nombre del Ministro de Educación de la derecha peronista que acababa de asumir, con el programa de acabar con la "enfermedad" de la "infiltración roja".

Múltiples testimonios lo ubican a Montezanti dentro de la UTN el día de la “toma”, apostado dentro del hall junto a miembos de la Triple A y grupos de choque de la UOM y la UOCRA munidos con armas largas (ithacas y ametralladoras). Se encontraba allí haciendo gestos provocadores, "invitando" amenazadoramente a acercarse a la movilización de entre 300 y 400 estudiantes de la UNS y la UTN que se había convocado para rechazar la intimidación. Muchos de ellas y ellos tenían 18 años, y como señaló una de las testigos, nunca habían visto gente armada. En su apelación Montezanti aduce que se encontraba allí para dar clases (antes había dicho que estaba "de paso"), aunque la Fiscalía indica claramente que se comprobó que las clases estaban suspendidas.

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La banda paraestatal actuó en Bahía Blanca durante 1974 y 1975, comandada por Rodolfo Ponce, diputado nacional de la derecha peronista y dirigente de la CGT Bahiense en ese momento, y Remus Tetu, condenado en Rumania por crímenes del nazismo, y rector interventor de la UNS que hizo ingresar como personal de seguridad del Rectorado a los miembros de la Triple A.

Esta banda luego llevó adelante el fusilamiento de David "Watu" Cilleruelo (quien había sido electo Presidente de la Federación Estudiantil del Sur) en los pasillos del edificio de Alem de la UNS, en medio de la inscripción a cursadas para intimidar al conjunto del movimiento estudiantil, donde hoy una placa recuerda el crimen. La banda lo asesinó a la vista de todos y luego se subió a un vehículo con la placa del Rectorado. Montezanti llegó a defender legalmente por este hecho en 1975 a uno de los asesinos, Pablo Argibay.

La Triple A local, como se ve en los testimonios citados en el fallo, para el momento de la toma de la UTN ya gozaba de cierto reconocimiento: la banda había sido vista realizando pintadas en las universidades con las siglas "AAA" con escolta de armas largas, y repartiendo volantes que anunciaban “vamos a reventar a los zurdos”.

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Décadas de impunidad garantizada por todos los gobiernos democráticos, el Poder Judicial y la UNS

Durante estos años, en los que desde el movimiento estudiantil, docente y de DDHH se desarrollaron muchas peleas por la verdad y la justicia, Montezanti no se privó de todas las provocaciones, ataques y persecuciones que pudo orquestar desde su lugar de poder y autoridad, con toda la impunidad que le fue garantizada desde el Estado y los sucesivos gobiernos durante este casi medio siglo.

Néstor Luis Montezanti asumió como parte de la Cámara Federal (el mismo órgano que hoy rechaza su apelación y confirma su procesamiento) en el año 2002, nombrado por el entonces presidente Duhalde. Durante la primera presidencia de Néstor Kirchner ascendió a presidente de ese órgano, convirtiéndose así en la máxima autoridad del Poder Judicial en Bahía Blanca. Permaneció allí hasta principios de 2016, cuando hizo una maniobra que le permitió zafar del inminente juicio político que estaba por iniciársele, y cobrar una jubilación de privilegio de la que aún goza.

Además del carácter derechista de sus fallos judiciales como camarista federal, su declarada posición a favor de la pena de muerte, y su desempeño del rol docente en el Departamento de Derecho de la Universidad Nacional del Sur, cargado de desprecio y actitudes discriminatorias e intimidantes hacia sus alumnas y alumnos, Montezanti logró en 2014 la infiltración ilegal de un policía de la Bonaerense en la Universidad, para espiar a estudiantes y docentes que impulsaban la campaña Fuera Fachos de la UNS. Eso salió a la luz recién un año después, y nunca tuvo que pagar por esa persecución criminal.

Recordemos también que la nómina del Personal CIvil de Inteligencia se había desclasificado en 2010 y lo ubicaba a Montezanti en la órbita del Batallón 601, el cerebro de la represión genocida luego del 76. Como se puede ver en la causa Triple A y en el documento reciente que confirma el procesamiento, si bien recién integró formalmente esa institución nefasta a principios de los 80, su colaboración extraoficial y sus relaciones con los servicios de inteligencia probablemente eran previas a su nombramiento.

Además, durante los años 1981 y 1982 en los que figura formalmente como parte de los servicios de intelgencia, la fiscalía planteó que "es igualmente abundante la documentación de inteligencia reunida en la instrucción sobre estudiantes y grupos universitarios y sobre organizaciones de derechos humanos y familiares de desaparecidos, calificados todos ellos como subversivos"....

A pesar de haberse desclasificado su pertenencia a este órgano de inteligencia en 2010, en 2014 Montezanti había logrado un fallo contra Dante Patrignani, docente, testigo en la causa Triple A y referente en la pelea por los Derechos Humanos, que llevó a que le embargaran durante dos años el sueldo por la suma de $105000 por haber difundido esa colaboración con la dictadura. Finalmente en 2021 la Corte Suprema de la Provincia de Buenos Aires revirtió aquella condena. Ya había logrado un fallo anterior contra una trabajadora del Poder Judicial que tuvo que pagarle una suma análoga por haber dicho algo que ya era sabido: “Montezanti es un facho”.

Es innegable la responsabilidad de todos los gobiernos democráticos, el Poder Judicial y todo el régimen de gobierno de la Universidad que ante las reiteradas movilizaciones, campañas, asambleas y presentaciones formales exigiendo que se lo separara de su cargo, y que se lo encarcelara por genocida, le permitieron continuar ocupando esos espacios de poder durante décadas, gozando de absoluta impunidad y de una libertad con la que aún hoy cuenta. A pesar de todas las pruebas en su contra, la justicia le permite aún estar en libertad y considera que no hay riesgo de fuga ni de entorpecimiento de la investigación, algo que a la luz de todo lo que sabemos de este personaje, resulta como mínimo dudoso.

Acá podés leer completo el fallo de la Cámara Federal de Apelaciones.


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